Doña Olga, una vecina de 105 años reconocida entre las primeras habitantes de Santa Rita, en Tartagal, compartió recuerdos sobre el nacimiento del barrio. Durante una entrevista con Videotar Noticias, relató que llegó al lugar junto a sus cuatro hijos cuando predominaba el monte y había solamente cuatro o cinco viviendas. También explicó cómo, con trabajo familiar, pudo construir su primera casa.
Desde el hogar que comparte con dos nietos y su hermano de 74 años, Doña Olga describió los cambios que atravesó Santa Rita con la llegada paulatina de nuevas familias. En su relato aparecieron las tareas rurales que realizó desde joven, la vida junto a su marido, los viajes en tren, la comida de antes y la rutina que mantiene actualmente.
El monte ocupaba el lugar donde luego creció Santa Rita
Al evocar sus primeros días en el sector, la mujer explicó que el terreno tenía un uso agrícola antes de que se instalaran los vecinos. Para abrir espacio y armar una vivienda, las familias debían trabajar directamente sobre el monte. “No había nada, monte nomás”, contó al describir aquel paisaje.
Doña Olga precisó que participó del desmonte junto a su familia. La tarea se hacía con herramientas sencillas y demandaba tiempo antes de poder instalarse. “Agarramos el machete y con el machete desmontamos”, recordó durante el diálogo.
Con algunas chapas y la ayuda de uno de sus hermanos, levantó la primera casa en la que vivió en Santa Rita. Los conocimientos que aplicó en esa etapa provenían de trabajos que había realizado desde joven, vinculados con la tierra y el monte.
Los oficios que ayudaron a Doña Olga a formar su hogar
En su infancia y juventud, Doña Olga hizo carbón y preparó postes para alambrados, además de otras labores relacionadas con el trabajo rural. Esas actividades formaron parte de su vida antes de instalarse en el barrio de Tartagal.
La vecina también recordó a su marido, con quien convivió durante casi cuatro décadas hasta el fallecimiento de él. Al repasar la conformación de su familia, mencionó el tiempo transcurrido desde aquellos años iniciales en una zona donde las casas todavía eran muy pocas.
Los 105 años de Doña Olga y las costumbres que conserva
Con el correr de los años, Santa Rita sumó habitantes y cambió el aspecto que tenía cuando Doña Olga llegó con sus hijos pequeños. La mujer siguió ese crecimiento desde la vivienda que construyó, mientras otras familias se fueron asentando de manera gradual en el sector.
En la entrevista, mencionó comidas tradicionales presentes en la mesa familiar: mazamorra, frangollo, sémola, maíz tostado y locro. Según señaló, el locro continúa siendo su preparación preferida. También contó que nunca fumó ni consumió alcohol.
Sus memorias incluyeron los viajes en tren y los juegos de sus hijos antes de la existencia de celulares. Dijo que jugaban con pelotas, palitos y elementos disponibles a su alrededor. Doña Olga aseguró que sigue caminando y que durante la madrugada dedica parte de su tiempo a la oración. Antes de terminar la entrevista, invitó a la periodista a regresar para compartir mates y tortillas hechas por ella.


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