Diego Maradona dejó en Salta una anécdota que todavía circula en la memoria de la ciudad. El episodio ocurrió en 1979, cuando Argentinos Juniors llegó a la capital provincial para disputar un amistoso ante un combinado local en el estadio de Gimnasia y Tiro. Esa mañana, el joven futbolista salió del hotel donde se hospedaba, frente a la Plaza 9 de Julio, se cruzó con un lustrabotas del centro y, después de hablar con él, terminó invitando a desayunar a varios changuitos que trabajaban en la zona.
La escena quedó asociada a uno de los pasos tempranos de Maradona por la ciudad de Salta, mucho antes de su consagración mundial. Según el relato recordado en la capital salteña, el entonces jugador de 19 años escuchó la situación del chico, le pidió que llamara a otros compañeros y luego los recibió en el hotel. Allí compartieron la mesa y el futbolista les dijo: “Pidan lo que quieran, yo invito”.
Un recuerdo de Diego Maradona en el centro de Salta
La historia se ubica en una mañana de 1979, durante la estadía de Argentinos Juniors en la ciudad de Salta. El plantel estaba alojado en un hotel tradicional situado frente a la Plaza 9 de Julio, en pleno corazón de la capital provincial. Desde ese lugar, Maradona salió temprano y observó el movimiento habitual del centro salteño.
En ese recorrido se encontró con un lustrabotas que trabajaba en la zona. Lejos de una charla apurada, el futbolista se quedó conversando con el chango, le preguntó su nombre y también cómo era su día a día. A partir de ese intercambio, según la anécdota que se mantuvo con el tiempo, le pidió que fuera a buscar a otros chicos que también hacían ese trabajo en las calles cercanas.
Al rato, el muchacho regresó acompañado por varios lustrabotas. Entonces, Maradona los hizo pasar al hotel y organizó un desayuno para todos. La frase que quedó como parte central de ese momento fue directa y sencilla: “Pidan lo que quieran, yo invito”.
El paso del lustrabotas al hotel y una escena que quedó grabada
El episodio no estuvo ligado a lo que podía pasar dentro de la cancha, aunque la visita de Argentinos Juniors tenía como motivo un partido amistoso en el estadio de Gimnasia y Tiro. Sin embargo, en Salta la escena más recordada de aquella estadía no fue una jugada ni un resultado, sino ese desayuno compartido en pleno centro.
Después de sentarlos a la mesa, Maradona saludó a cada uno de los chicos. Además, de acuerdo con el relato difundido con los años, les entregó dinero como ayuda. Todo ocurrió mientras el equipo permanecía en la ciudad para cumplir con el compromiso deportivo programado ante un combinado local.
La anécdota quedó instalada en la memoria popular salteña porque mostró una imagen distinta del joven que ya empezaba a llamar la atención en el fútbol argentino. En ese momento, todavía estaba en una etapa inicial de su carrera, aunque su nombre ya despertaba admiración por lo que hacía dentro de la cancha.
Maradona, Argentinos Juniors y una visita recordada en la capital provincial
La presencia de Argentinos Juniors en Salta se dio en un año importante para el fútbol nacional. Bajo la conducción de César Luis Menotti, la Selección juvenil atravesaba una etapa destacada, y Maradona empezaba a consolidarse como una de las figuras jóvenes más observadas del país.
Con el correr del tiempo, su figura creció hasta ocupar un lugar central en la historia del deporte. Pese a eso, en la ciudad de Salta siguió vigente aquel recuerdo de 1979: una mañana en el centro, un encuentro con un lustrabotas y una invitación a desayunar antes del amistoso en Gimnasia y Tiro. La frase que acompañó esa escena fue: “Pidan lo que quieran, yo invito”.

