El Día Internacional del Beso se celebra este lunes 13 de abril de 2026 y, más allá de los gestos románticos y las fotos en redes, distintos informes científicos señalan que besar puede influir en la salud física y emocional. Especialistas destacan que, durante un beso, el cuerpo libera hormonas asociadas al bienestar, ayuda a bajar el estrés, fortalece el sistema inmunológico y hasta colabora con el gasto de calorías, según un documento al que tuvo acceso Noticias Argentinas.
De acuerdo con los trabajos citados, el Día Internacional del Beso no solo pone el foco en las demostraciones de cariño, sino también en los procesos biológicos que se ponen en marcha cada vez que dos personas se besan. Investigaciones realizadas en universidades y centros de salud describen cambios en el corazón, en el cerebro y en el estado de ánimo, vinculados a esta práctica tan extendida.
Además, la conmemoración del Día Internacional del Beso busca recordar el lugar del beso como forma de comunicación afectiva, presente en distintas culturas y momentos de la vida, desde los vínculos de pareja hasta los lazos familiares y amistosos.
Día Internacional del Beso: origen de la fecha y primeros registros de esta costumbre
El Día Internacional del Beso se recuerda cada 13 de abril en homenaje al beso más largo registrado hasta ahora, realizado en Tailandia durante una celebración del Día de San Valentín. Esta marca quedó asociada a la efeméride y, con el tiempo, la fecha se instaló en el calendario como una jornada dedicada a esta muestra de afecto.
El informe difundido detalla que esta conmemoración no se limita al costado romántico, sino que también apunta a subrayar la importancia del beso en las relaciones humanas. A través de este gesto, explican, las personas expresan cariño, deseo, contención o cercanía, según el contexto y el vínculo.
En cuanto al origen histórico, el documento menciona teorías que ubican las primeras evidencias del beso en regiones del oriente, especialmente en la zona de la India. En templos antiguos se encontraron esculturas talladas en piedra que representan figuras besándose, lo que indicaría que esta práctica ya formaba parte de la vida cotidiana en tiempos muy lejanos.
Estas referencias arqueológicas, sumadas a otros hallazgos en diferentes culturas, muestran que el beso se fue cargando de significados diversos: desde rituales y ceremonias hasta expresiones de intimidad y pasión. Por eso, el Día Internacional del Beso también funciona como una oportunidad para repasar cómo fue cambiando su lugar en la sociedad.
Qué pasa en el cuerpo al besar: hormonas, músculos y gasto de energía
Diversos estudios citados en el informe señalan que, al besar, el organismo libera endorfinas, dopamina y oxitocina, hormonas asociadas al placer, el apego y la sensación de bienestar. Estas sustancias químicas están relacionadas con el enamoramiento, la motivación y los estados de calma, y participan en la manera en que las personas perciben el dolor o el estrés.
Un trabajo de la universidad de Lafayette, en Pennsylvania, pone el foco especialmente en la oxitocina. Según esa investigación, los besos favorecen la liberación de esta hormona vinculada al afecto y, al mismo tiempo, ayudan a reducir los niveles de cortisol, conocida como la “hormona del estrés”. De esta forma, besar podría contribuir a bajar la tensión cotidiana y mejorar el ánimo.
Desde el punto de vista físico, el acto de besar también implica movimiento y esfuerzo. “En la acción de besar, podemos mover hasta 36 músculos y el latido de nuestro corazón puede pasar del reposo hasta la agitación en muy poco tiempo”, describe Marina Sangonzalo Candel, especialista en Psicología Clínica del Hospital Quirónsalud Valencia. Esa combinación de actividad muscular y aceleración cardíaca muestra que no se trata de un gesto pasivo.
El Instituto Superior de Ciencias de la Salud suma otro dato: el gasto energético. De acuerdo con la institución, “un beso de tres minutos quema al menos doce calorías”, por lo que puede considerarse un complemento dentro de un plan de cuidado del peso, siempre y cuando se mantengan otras medidas como la alimentación equilibrada y la actividad física regular.
Dolor, ánimo y tipos de besos: cómo influyen en la salud
Las investigaciones reunidas en el documento indican que los besos pueden actuar como un analgésico natural, al modificar la forma en que el cerebro percibe ciertos dolores. En particular, la liberación de endorfinas durante el beso se asocia con una sensación de alivio, aun cuando la causa física del malestar siga presente. Por eso, aclaran los especialistas, no reemplaza tratamientos médicos, pero sí puede disminuir la intensidad con la que se siente el dolor.
El Instituto Superior de Ciencias de la Salud señala además que estas endorfinas, consideradas opiáceos internos del cuerpo, funcionan como un posible “antídoto” frente a estados de depresión, angustia, desánimo, tristeza o aflicción, ya que intervienen en la regulación del ánimo. Según el informe, esa acción se suma a la de la dopamina y la oxitocina, que también participan en la construcción de la sensación de bienestar emocional.
En la misma línea, la institución remarca que los besos pueden fortalecer la autoestima y mejorar el humor diario, al promover experiencias placenteras y de cercanía con otras personas. La oxitocina es descripta como “una hormona importantísima en el enamoramiento, el orgasmo, el parto y el amamantamiento, asociada con el cariño, la ternura y el contacto físico con los demás”.
El documento hace una distinción entre los distintos tipos de beso y destaca que aquellos “cargados de excitación y emoción” serían los que traen más beneficios en términos de salud y de reducción de la tristeza. En estas situaciones, se libera una mayor cantidad de hormonas en la sangre y el impacto fisiológico resulta más marcado, según los especialistas consultados.
Besos y defensas del cuerpo: el papel del sistema inmunológico
Además de los efectos sobre el estrés y el ánimo, el intercambio de saliva durante un beso aparece mencionado como un factor que puede contribuir al fortalecimiento del sistema inmunológico. Las investigaciones recopiladas indican que este contacto favorece la generación de anticuerpos, una respuesta del organismo frente a diferentes microorganismos.
El informe explica que, mientras se produce ese intercambio, ciertas hormonas con efecto analgésico se liberan y actúan junto con los mecanismos de defensa del cuerpo. En conjunto, estos procesos ayudan a reforzar las defensas inmunológicas, aunque los especialistas subrayan que no reemplazan hábitos básicos como la buena alimentación, el descanso adecuado o la consulta médica cuando es necesaria.
Según el texto, la combinación de hormonas que se activan al besar y los cambios que se dan en el sistema inmune ubican al beso como una práctica que va más allá del aspecto romántico o erótico. La investigación concluye que el beso estimula la secreción de varias hormonas con efecto analgésico y que, acompañado por el intercambio salival, estos procesos colaboran en el fortalecimiento de las defensas del organismo.

