El Día del Trabajador Tabacalero se conmemora hoy, 1 de junio, a partir de un hecho que quedó marcado en la historia de la actividad: la firma del primer convenio colectivo de trabajo del sector en 1975. La fecha es recordada por instituciones, productores, empresas y trabajadores ligados al tabaco. En provincias como Salta, Jujuy, Misiones, Tucumán y Catamarca, esta efeméride también remite a una tarea que moviliza mano de obra en distintas etapas, desde la plantación hasta el procesamiento final del producto.
El Día del Trabajador Tabacalero tiene su origen en un acuerdo firmado en 1975
La conmemoración del 1 de junio quedó establecida por la firma del primer convenio colectivo de trabajo del sector tabacalero, concretada el 1 de junio de 1975. Desde entonces, la jornada pasó a ser una referencia dentro de una actividad que reúne a distintos actores vinculados a la producción.
La fecha no surgió por una celebración aislada, sino por ese antecedente laboral que marcó un punto de referencia para el sector industrial tabacalero. Por eso, cada año vuelve a mencionarse entre quienes forman parte de esta cadena productiva.
Además, el recuerdo alcanza tanto a trabajadores como a productores, empresas e instituciones relacionadas con el tabaco, ya que todos integran un circuito que tiene peso en varias provincias argentinas.
El 1 de junio visibiliza una tarea que ocupa a miles de personas en el país
La producción tabacalera demanda una participación amplia de mano de obra en la Argentina. Esa presencia se nota especialmente en Misiones, Salta, Jujuy, Tucumán y Catamarca, aunque también aparece en otras zonas productoras como Corrientes y Chaco.
En el trabajo diario intervienen muchas veces grupos familiares completos. Las tareas incluyen la siembra, el trasplante, el desflore de cada planta y la cosecha manual en el surco, con una selección de hojas según su punto de maduración.
A ese recorrido se suman otras etapas fuera del sembradío. El estufado y la clasificación del producto final forman parte del proceso y son señalados como pasos importantes para asegurar la calidad del tabaco que después se comercializa.
Salta y Jujuy forman parte de una actividad con fuerte presencia regional
En el norte argentino, el tabaco tiene una presencia sostenida y forma parte de la vida productiva de distintas localidades. Salta aparece entre las provincias donde esta actividad requiere mano de obra en diferentes momentos del proceso.
En Jujuy, por su parte, la producción y comercialización se concentra mayormente en tabaco Virginia, cultivado y procesado en los valles templados del departamento El Carmen. En esa zona, la actividad se destaca en Perico, Monterrico y El Carmen.
Allí, el tabaco se ubica entre los principales pilares productivos, con empleo directo e indirecto y con participación de rubros vinculados a la producción, el transporte y la comercialización.

