La devaluación del peso argentino en el circuito informal de frontera volvió a quedar expuesta este domingo 3 de mayo, cuando $1.000 argentinos se cambiaban por entre 6,6 y 6,8 de peso boliviano en casas no oficiales. La referencia surge de relevamientos en la zona limítrofe con Bolivia y tiene efecto directo en el movimiento comercial de pasos como Aguas Blancas y Bermejo, donde miles de personas cruzan para comprar productos, sobre todo mercadería básica, ropa y artículos que después se revenden.
El dato muestra una fuerte baja del valor del peso argentino dentro de ese mercado paralelo. Además, la relación cambiaria sostiene un flujo constante de compradores del norte del país, que encuentran del otro lado una diferencia de precios que sigue siendo conveniente incluso sumando traslado y otros gastos.
La devaluación en la frontera quedó reflejada en la cotización informal
En el mercado cambiario no oficial de la frontera con Bolivia, este domingo 3 de mayo el intercambio se ubicó entre 6,6 y 6,8 bolivianos por cada $1.000 argentinos. Dicho de otro modo, el peso argentino pasó a valer entre 0,0066 y 0,0068 bolivianos por unidad, según fuera compra o venta.
Ese número marca una depreciación clara del peso argentino dentro de ese circuito. No se trata de un comportamiento nuevo, aunque el propio relevamiento indica que la pérdida de valor se acentuó en los últimos meses.
La comparación más fuerte aparece al mirar un año atrás. En mayo de 2025, los $1.000 argentinos habían llegado a cambiarse por cerca de 15 bolivianos en el mismo mercado informal, muy por encima del rango actual.
El peso boliviano gana lugar en una dinámica atada al consumo y la reventa
La cotización impacta de lleno en Bermejo, ciudad boliviana a la que arriban miles de argentinos después de cruzar por Aguas Blancas. Allí se concentra una parte importante del intercambio comercial vinculado a compras cotidianas.
Según lo consignado, compradores y comerciantes señalan que la brecha de precios entre un lado y otro de la frontera sigue dejando márgenes atractivos. Por eso, muchos viajes se sostienen aun cuando hay que sumar costos de transporte.
En ese marco, la operatoria no se limita al consumo personal. También aparece la compra de mercadería para reventa, una práctica que se apoya en esa diferencia cambiaria y en los valores de productos de primera necesidad e indumentaria.
La referencia cambiaria también muestra una variación reciente
El movimiento de los últimos días confirma que el valor del peso argentino sigue débil en ese mercado. De hecho, la semana pasada por la misma suma de $1.000 argentinos se entregaban hasta 6,6 bolivianos, un nivel similar al piso registrado este domingo.
Con estos valores, la frontera mantiene un tránsito permanente de compradores del norte argentino. La dinámica cambiaria sigue ligada al consumo diario y a operaciones informales de compra y reventa en la zona de Bermejo y Aguas Blancas.

