Un relevamiento reciente de la consultora Zentrix mostró que las deudas se metieron de lleno en la economía diaria de los hogares argentinos: más de la mitad recurrió a algún tipo de crédito en los últimos meses para afrontar gastos básicos como comida, servicios, alquiler y tarjetas. El estudio, difundido este jueves 26 de marzo, advierte que el financiamiento dejó de estar ligado a proyectos o inversiones y se transformó en una herramienta para sobrevivir mes a mes. Además, el monitoreo registra una fuerte desconfianza hacia las cifras de inflación oficiales y un empeoramiento en la evaluación ciudadana sobre la gestión nacional.
El crédito se usa para gastos básicos y no para proyectos
De acuerdo con el Monitor de Opinión Pública (MOP) que elabora Zentrix, el 56,4% de los hogares argentinos tomó algún tipo de deuda en los últimos seis meses para cubrir consumos corrientes. Dentro de ese grupo, casi 9 de cada 10 ya reconoce dificultades para ponerse al día con esas obligaciones.
El informe subraya que este endeudamiento no está vinculado a la compra de bienes durables ni a la generación de ingresos futuros, sino al día a día. Los préstamos y el financiamiento se destinan, ante todo, a compras habituales en comercios, al pago de boletas de servicios, alquileres y a cancelar saldos de tarjetas de crédito acumulados en meses anteriores.
Según la consultora, esta dinámica refleja un cambio profundo: “el financiamiento no se orienta a generar ingresos futuros, sino a cubrir necesidades presentes”. Es decir, las deudas dejaron de ser un apoyo para crecer y pasaron a sostener un nivel mínimo de consumo, lo que genera mayor presión sobre la economía de los hogares argentinos.
En su análisis, Zentrix describe este proceso como un circuito de ajuste que atraviesa cuatro etapas encadenadas. Primero, se registra una fuerte pérdida del poder adquisitivo; luego, aparecen problemas para mantener el nivel de compra mensual; en tercer lugar, el crédito se vuelve una salida para tapar ese hueco; y, por último, se agrava la imposibilidad de pagar lo que se debe.
Salarios rezagados, inflación discutida y tarjeta al límite
El Monitor de Opinión Pública también destaca que la sensación de deterioro del ingreso es casi generalizada. El 83,9% de las personas consultadas considera que su salario no alcanza a seguir el ritmo de la suba de precios, lo que se traduce en un recorte constante del consumo y en la necesidad de recurrir al financiamiento para llegar a mitad de mes.
Más de la mitad de la población, según el sondeo, afirma que no llega al día 20 con los recursos disponibles. En ese contexto, los entrevistados no solo señalan la pérdida de poder de compra, sino que también cuestionan la información oficial sobre la inflación. El trabajo marca que un 65,8% desconfía de los datos publicados por el INDEC y siente que los índices no reflejan la realidad de sus bolsillos.
El documento de Zentrix lo plantea de este modo: “no se trata sólo de una discusión técnica sobre índices, sino de una brecha cada vez más visible entre el número oficial y la economía vivida en los hogares”. Esta brecha se asocia, especialmente, a la imposibilidad de cubrir todos los gastos del mes y a la percepción de que el salario se achica frente a los aumentos de precios.
Inflación percibida y uso intensivo de la tarjeta de crédito
El informe también menciona que, si el sueldo pierde poder de compra y más de la mitad de la gente se queda sin plata antes del día 20, la credibilidad del dato de inflación se resiente. La confianza en las estadísticas se erosiona cuando las familias sienten que la información oficial no corrige ni acompaña lo que pasa en la práctica cotidiana, indica el trabajo.
A este malestar se suman discusiones sobre una posible influencia política en las cifras públicas y sobre la manera en que se construyen las canastas o ponderaciones que sirven de base para el cálculo de los índices. Para muchos encuestados, esas canastas no representan con precisión los hábitos reales de consumo de los hogares argentinos, especialmente en rubros como alimentos y servicios esenciales.
En paralelo, la consultora observa un cambio claro en los medios de pago. El monitoreo señala que la tarjeta de crédito se consolidó como el instrumento más utilizado en supermercados y otros gastos cotidianos, por encima de la tarjeta de débito. La tarjeta pasa a ser, al mismo tiempo, medio de pago y vía central de financiamiento para las deudas en un escenario de ingresos debilitados, lo cual profundiza el ciclo de endeudamiento mencionado al inicio del estudio.
Impacto en el clima social y en la valoración del Gobierno Nacional
El relevamiento de Zentrix no se limita al plano económico, sino que también mide cómo todos estos cambios en las deudas y en el día a día de los hogares argentinos repercuten en la mirada sobre la gestión nacional. Según el informe, en marzo se registró un empeoramiento en la imagen del Gobierno encabezado por Javier Milei.
Los datos del Monitor de Opinión Pública indican que la desaprobación de la gestión llegó al 53,3%, lo que representa una suba de 8,3 puntos respecto del sondeo anterior. En sentido contrario, la aprobación bajó hasta el 38,5%. Estos porcentajes se vinculan, en buena medida, con la experiencia directa de ajuste que relatan las familias encuestadas.
El reporte sostiene que la “tolerancia social” frente al esquema de ajuste se acorta a medida que las medidas económicas “dejan de percibirse como un concepto macro y se transforman en dificultades concretas para pagar la comida, los servicios básicos, el alquiler y las deudas acumuladas en los hogares”. El documento cierra sobre esa descripción del clima actual, apoyado en los indicadores de endeudamiento y en las respuestas recogidas por Zentrix en su último Monitor de Opinión Pública.

