jueves, enero 22, 2026

Tensión por la deuda en dólares: el gobierno busca u$s 3.700 millones para enero

El Ministerio de Economía encara enero con una carga fuerte de deuda en dólares por más de u$s3.700 millones en Bonares y Globales y solo u$s210 millones disponibles en el Tesoro. Para cubrir ese bache, el equipo económico analiza una combinación de privatizaciones, posible giro del FMI, un REPO con bancos internacionales y la eventual activación del swap con Estados Unidos, en un contexto donde el reciente regreso a los mercados globales dejó en evidencia que el financiamiento sigue limitado y caro.

En las próximas semanas, el Ministerio de Economía deberá reunir más de u$s3.700 millones para afrontar los vencimientos de deuda en dólares de los bonos Bonares y Globales que caen en enero, mientras el Tesoro solo cuenta con unos u$s210 millones según los datos al 5 de diciembre. La reciente licitación de títulos en moneda extranjera aportó u$s1.000 millones, pero cubrió menos de una cuarta parte de esos pagos y dejó sobre la mesa la necesidad de cerrar nuevas fuentes de financiamiento en muy poco tiempo.

Ese faltante obliga al equipo económico a combinar varias herramientas: ingresos esperados por privatizaciones, posibles compras de divisas en el mercado, un desembolso vinculado al Fondo Monetario Internacional (FMI), un acuerdo de REPO con bancos internacionales y, como última opción, recurrir a un nuevo tramo del swap de monedas con Estados Unidos.

En este esquema, cada movimiento tiene impacto directo en el dólar, en las reservas del Banco Central y en la capacidad del Tesoro para encarar los próximos meses sin recurrir a medidas más costosas, lo que es seguido con atención por empresas, provincias y ahorristas.

Las cuatro vías que analiza Economía para cubrir la deuda de enero

Uno de los flujos ya contabilizados por el Gobierno para reforzar la caja en dólares antes de fin de año son los u$s700 millones previstos por la privatización de cuatro centrales hidroeléctricas en la Patagonia. Ese ingreso, si se concreta en tiempo y forma, achicaría el hueco financiero, aunque todavía quedaría por cubrir un monto superior a los u$s2.000 millones para completar los vencimientos de deuda de enero.

Entre las alternativas, Economía evalúa retomar compras de divisas aprovechando la típica mayor oferta de dólares en diciembre. Sin embargo, esta línea aparece condicionada: en los últimos días se registraron ventas de dólares del propio Tesoro para atender una demanda sostenida, lo que reduce el margen para seguir acumulando reservas sin presionar sobre el mercado cambiario.

Otra pieza clave del rompecabezas es el acuerdo con el FMI. Si se convalidan las metas, podría habilitarse un giro cercano a u$s1.000 millones. Pero en la plaza financiera ya dan casi por descontado que el país solicitará un “waiver” por no haber cumplido la meta de acumulación de reservas, generando dudas sobre el momento exacto y la magnitud efectiva de esos desembolsos.

En paralelo, el Ministerio avanza en la negociación de un REPO con entidades financieras internacionales. Se trata de un esquema por el cual el país recibe dólares a cambio de entregar títulos como garantía, y luego recompra esos bonos en un plazo acordado. Según adelantó el propio ministro Luis Caputo, un acuerdo de este tipo podría aportar entre u$s5.000 y u$s7.000 millones, ofreciendo liquidez rápida sin necesidad de vender reservas en el mercado.

Swap con Estados Unidos y rol del Banco Central

La cuarta herramienta que miran los analistas es la activación de un nuevo tramo del swap con Estados Unidos, opción que aparece como la menos deseada dentro del menú. Esta vía se ubica detrás de la emisión reciente de deuda en dólares, del eventual giro del FMI, del posible REPO y de las compras de divisas que podría hacer el Tesoro, ya que implica un mayor compromiso de reservas y suele ser leída como señal de tensión financiera.

Desde el mercado señalan que el dilema principal es el tiempo: el Gobierno debe asegurarse los dólares necesarios antes de los vencimientos de enero en un contexto en el que el Banco Central no consigue recomponer reservas de forma sostenida y el Tesoro tampoco logró todavía comprar divisas en volúmenes significativos. Esa combinación explica por qué las negociaciones por el REPO y por los fondos del FMI son seguidas minuto a minuto por bancos, fondos de inversión y empresas.

Regreso a los mercados y tasa alta: la nueva deuda bajo la lupa

El regreso de Argentina a la emisión de deuda en moneda extranjera, luego de ocho años sin colocaciones de este tipo, fue leído como un hito, pero también expuso los límites actuales del financiamiento voluntario. La colocación alcanzó los u$s1.000 millones, muy por debajo de los más de u$s3.700 millones que habrá que pagar en enero, por lo que solo cubre una parte acotada de los compromisos inmediatos.

El punto más discutido de la licitación fue la tasa interna de retorno (TIR), ubicada en el rango de 9,25%-9,26% anual. Este rendimiento resultó más alto de lo que esperaba un sector del mercado luego de las declaraciones recientes de Caputo, aunque quedó por debajo de otros bonos como los AL29 y AL30. De todos modos, el nivel de tasa dejó una señal clara: el riesgo país continúa condicionando con fuerza el costo de cualquier nueva emisión.

Claudio Caprarulo, director de la consultora Analytica, describió la operación en diálogo con Ámbito como un primer movimiento relevante, aunque con impacto moderado sobre las perspectivas generales. Afirmó que, “por las características, no modifica las expectativas” y destacó que “el mejor es escenario es que no tenga que usar nuevamente el swap con EEUU”.

Desde CEPEC, su director Leo Anzelone coincidió en que la licitación fue un avance, pero subrayó que “fue un paso en la dirección correcta, pero dejó una señal clara, ‘el acceso sigue siendo muy restringido’”. Señaló que el monto fue limitado, que la demanda provino en gran parte de jugadores locales y que la TIR de 9,26% refleja la percepción de riesgo elevada que enfrenta hoy la deuda argentina.

REPO, costos y comparaciones con provincias

Anzelone también recordó que algunas provincias, aun emitiendo bajo legislación extranjera, están logrando tasas más bajas que la nación. Según su análisis, “sin acumulación de reservas y sin una baja más pronunciada del riesgo país, los costos van a seguir siendo altos”. En ese marco, sostuvo que el REPO “aparece como la herramienta más inmediata para obtener liquidez sin recurrir a ventas de reservas”, apoyándose en los antecedentes recientes del Banco Central con este tipo de acuerdos.

Sobre esas experiencias, detalló que las operaciones más recientes del BCRA con bancos internacionales rondaron los u$s2.000 millones, estructuradas como préstamos colateralizados con títulos soberanos. Explicó que ese diseño suele implicar un costo financiero superior al de una colocación tradicional, justamente por la presencia de colateral y la duración corta del financiamiento.

En cuanto a la posible estructura de un nuevo REPO, indicó que, si se utilizan como garantía instrumentos del Tesoro de Estados Unidos —considerados libres de riesgo—, el costo efectivo podría bajar levemente frente a un esquema que use bonos argentinos como respaldo. Aun así, marcó que seguiría siendo más caro que la emisión soberana directa, pero más practicable en el marco de las restricciones actuales.

El economista Amílcar Collante, por su parte, consideró que el monto conseguido en la licitación quedó por debajo de lo que esperaba. Comentó que proyectaba una emisión algo mayor, aunque entendió que el Gobierno “prefirió ir a la tasa porque, de lo contrario, habría tenido que convalidar un rendimiento más alto”. En su lectura, el margen de maniobra para resolver los pagos de principios de enero es ajustado.

Collante detalló: “Hay que hacer un poco las cuentas: cuánto queda para cancelar lo del 9 de enero, y ya está en tiempo de descuento. No tiene mucho tiempo. Probablemente veamos novedades rápido respecto de si hay repo”. Sobre ese tipo de acuerdo, remarcó que “el tema de los REPO es que siempre tienen garantía, pero es lo más probable ahora; si no, sería una peor lectura si es por swap o por descapitalizar el Banco Central”.

Mientras tanto, los inversores observan con atención cómo comenzará a operarse el nuevo bono en el mercado secundario en los próximos días y siguen de cerca las definiciones oficiales sobre el uso del REPO, los eventuales desembolsos del FMI, el avance de las privatizaciones anunciadas y el uso de las herramientas cambiarias ya disponibles.