lunes, mayo 18, 2026

Alarma por despidos en salud y ciencia en Salta en plena lucha contra la enfermedad de Chagas

Cambios estructurales en salud nacional encendieron alertas en Salta por su efecto sobre equipos clave que trabajan en el control del Chagas y otras enfermedades endémicas.

Recortes y despidos en organismos nacionales de salud encendieron una fuerte preocupación en Salta, donde la enfermedad de Chagas sigue siendo un problema serio y requiere controles permanentes. La reestructuración de la ANLIS-Malbrán, dispuesta por el Gobierno nacional, impacta de lleno en áreas técnicas que trabajan con patologías endémicas y pone en alerta a equipos científicos y sanitarios del norte argentino. En este contexto, universidades como la UNSa y especialistas que investigan Chagas advierten por la posible pérdida de capacidades clave en diagnóstico, investigación y trabajo territorial en Salta.

reforma en salud nacional y alerta en Salta por el futuro del trabajo contra la enfermedad de Chagas

El cambio de esquema se formalizó a través del Decreto 192/26, firmado por el presidente Javier Milei, que modifica de forma profunda la estructura de la Administración Nacional de Laboratorios e Institutos de Salud Dr. Carlos G. Malbrán (ANLIS-Malbrán). La norma plantea la disolución y fusión de distintas áreas, entre ellas el histórico Centro Nacional de Diagnóstico e Investigación en Endemo-epidemias (CeNDIE), referente en enfermedades transmitidas por vectores como la enfermedad de Chagas, el dengue o la leishmaniasis.

Aunque la decisión se tomó en Buenos Aires, sus efectos se proyectan sobre toda la región norte, y particularmente sobre Salta, donde el Chagas se mantiene como una de las patologías de mayor peso en salud pública. Según datos sanitarios nacionales citados por especialistas, se estima que en Argentina hay alrededor de 1,5 millones de personas infectadas con Chagas, con una proporción importante de esos casos localizada en provincias del norte, entre ellas Salta.

Investigadores remarcan que el principal problema no es solo la cantidad de personas afectadas, sino el acceso real al diagnóstico oportuno y al tratamiento, especialmente en zonas rurales y periurbanas. En este marco, la combinación de reestructuraciones, recortes y despidos en organismos técnicos genera inquietud sobre cómo se sostendrá el acompañamiento a las provincias que conviven hace décadas con la enfermedad de Chagas como un riesgo permanente.

La preocupación no se limita a las oficinas centrales de ANLIS-Malbrán. En Córdoba, por ejemplo, se produjo la desarticulación de una unidad ubicada en la zona de Punilla, especializada en el estudio de las vinchucas, el insecto vector del Chagas. Ese espacio contaba con un insectario considerado de referencia en América Latina, hoy fuera de funcionamiento. La pérdida de ese centro de estudio de vectores se interpreta como un golpe directo a la capacidad de monitoreo regional, con consecuencias que se sienten también en el norte argentino.

Desde la Mesa Federal de Ciencia y Tecnología advierten que estos cierres y fusiones no solo afectan el abordaje del Chagas, sino también la respuesta frente a otras enfermedades como dengue, leishmaniasis y fiebre amarilla, que requieren vigilancia constante. Según ese espacio, la interrupción de programas y la dispersión de equipos técnicos comprometen el trabajo territorial de largo plazo, base del control de enfermedades endémicas en provincias como Salta.

En paralelo, distintos actores del ámbito académico y sanitario del país señalan que la eliminación del CeNDIE se suma a otras medidas recientes, entre ellas la disolución del Instituto Nacional de Medicina Tropical y la reducción de diversos programas sanitarios especializados. Voces críticas sostienen que esta cadena de disposiciones implica un retroceso en materia de capacidades científicas propias y de presencia estatal en regiones donde la enfermedad de Chagas y otros brotes siguen activos.

despidos en ANLIS-Malbrán y su impacto en la capacidad científica vinculada al Chagas en Salta

El debate se intensificó a partir del 1 de abril, cuando se notificó el cese de contratos de 39 trabajadores de ANLIS-Malbrán con tareas en Misiones, Córdoba y Salta. Estos despidos forman parte de un esquema más amplio de recortes, no renovación de contratos y deterioro salarial en organismos nacionales del área de salud. Especialistas y referentes académicos remarcan que la discusión no se agota en la reorganización administrativa, ya que lo que está en juego es la reducción de capacidades estratégicas para investigar, diagnosticar y sostener equipos territoriales que trabajan sobre la enfermedad de Chagas y otras patologías endémicas.

Desde sectores académicos se plantea que la combinación de menos personal técnico, la disolución del CeNDIE y el cierre de unidades de referencia debilita la red de apoyo a las provincias. En el caso de Salta, la preocupación se centra en cómo se verán afectados los programas de control y diagnóstico que dependen del sostén nacional, tanto en equipamiento como en equipos humanos especializados.

El Gobierno nacional argumenta que la reestructuración de ANLIS-Malbrán tiene como meta optimizar el uso de recursos y evitar superposiciones de funciones. Según esa postura, los cambios buscarían una mayor eficiencia en la asignación del presupuesto. Sin embargo, en jurisdicciones como Salta, donde la estructura estatal cumple un rol clave en el acceso a la salud y en el acompañamiento de comunidades vulnerables, crece la inquietud por las consecuencias prácticas de estos despidos y cambios institucionales en el abordaje cotidiano de la enfermedad de Chagas.

el rol de la UNSa en la investigación sobre la enfermedad de Chagas en Salta

Mientras avanzan las modificaciones a nivel nacional, la Universidad Nacional de Salta (UNSa) mantiene desde hace años una trayectoria marcada en el estudio del Chagas y en la formación de profesionales en salud pública. En articulación con organismos públicos y fundaciones, impulsa en Salta dispositivos de testeo masivo para estudiantes que ingresan a la universidad. El objetivo de estas campañas es detectar de manera temprana la enfermedad de Chagas y reducir, entre otros puntos, la transmisión congénita, que sigue siendo una vía relevante de infección.

En 2025, la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNSa otorgó el título de Doctor Honoris Causa al médico e investigador Miguel Ángel Basombrío, uno de los nombres más reconocidos de la ciencia argentina vinculada al Chagas. La universidad destacó su extensa labor académica y su aporte a la formación de nuevas generaciones, así como el desarrollo de tecnologías sanitarias aplicadas al control de esta enfermedad que afecta de manera directa a la población del norte argentino, incluida Salta.

Miguel Ángel Basombrío nació en Buenos Aires y se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires (UBA) en 1964, donde también obtuvo su título de Doctor en Medicina. Al inicio de su carrera, realizó una intensa actividad científica: fue becario del CONICET en el Instituto Roffo en la ciudad de Buenos Aires, se desempeñó como Investigador Asociado en el Institute for Cancer Research de Filadelfia, Estados Unidos, y luego trabajó como Investigador Asociado del CONICET en el Laboratorio de Leucemia Experimental de la Academia Nacional de Medicina.

Su aporte central se vincula al diseño de estrategias innovadoras de vacunas contra la enfermedad de Chagas, reconocidas como un desarrollo pionero a nivel nacional y regional. En 1981 fundó el Laboratorio de Patología Experimental (LAPE) en la Facultad de Ciencias de la Salud de la UNSa, con sede en Salta, desde donde consolidó una línea de investigación permanente en parasitología, con foco en Chagas y leishmaniasis. Ese trabajo científico se transformó en un componente clave para el crecimiento del conocimiento en salud pública en Argentina, con fuerte impacto en la realidad sanitaria del norte y, en particular, de Salta.