jueves, junio 18, 2026

Dante Gebel quedó en el centro de una crítica de Juan Carlos Molina por su crecimiento público

El diputado y conductor de Radio 750 comparó el momento actual con 2001 y advirtió sobre el peso de referentes religiosos en contextos de desesperación.

Juan Carlos Molina volvió a poner el foco sobre Dante Gebel y lanzó una crítica directa al crecimiento de figuras religiosas en medio de la crisis económica y social. El cura, diputado nacional por Fuerza Patria y conductor de Radio 750, habló este miércoles 06/05/2026 sobre el tema durante una entrevista en “Mejor que mañana”, donde comparó la situación actual con la de 2001. Según planteó, en momentos de fuerte deterioro aparecen búsquedas de alivio espiritual, mientras que también crecen referentes que, a su entender, se presentan como respuesta frente a la angustia social.

En ese marco, Molina sostuvo que ya vio un proceso parecido durante la crisis de 2001, cuando recién había sido ordenado sacerdote y trabajaba en la Patagonia. A partir de esa experiencia, remarcó que en escenarios de desesperación muchas personas buscan “algo que los salve, que los sane” y apuntó contra quienes definió como “vendedores de Fe por televisión”. Sus declaraciones incluyeron una mención puntual a Dante Gebel, sobre quien dijo sentir preocupación por el lugar que viene ocupando en la escena pública.

Juan Carlos Molina vinculó el avance de Dante Gebel con la crisis social

Molina relató que durante la crisis de 2001 observó cambios muy marcados en la vida cotidiana. En su repaso, dijo que en aquel tiempo crecieron los comedores, las apuestas y también las iglesias evangélicas. Lo mencionó como parte de un fenómeno más amplio, atravesado por el dolor social y la necesidad de encontrar alguna forma de contención.

En esa línea, recordó además que dentro de la Iglesia Católica hubo una mayor participación en misas carismáticas. Al explicar ese comportamiento, señaló que muchas personas se acercaban porque buscaban alivio, consuelo o una salida frente a una realidad golpeada. “Nuestra Iglesia Católica había sumado un montón de gente en las misas carismáticas -en dónde se canta, se alaba, se celebra de una manera distinta-porque la gente estaba buscando algo que los salve, que los sane, algo mágico”, expresó.

Para el diputado, el presente muestra señales parecidas. Por eso advirtió que, en contextos de desesperación, pueden aparecer figuras presentadas como salvadoras. “Estamos buscando salvadores o nos van a proponer salvadores de estampita en momentos de desesperación”, dijo durante la charla radial.

La crítica apuntó a los “vendedores de Fe por televisión”

Al referirse de forma puntual a Dante Gebel, Molina dijo que le generan temor los referentes que, según su visión, evitan definiciones claras. En ese tramo de la entrevista, sostuvo que le producen “mucho miedo” personas que “no dicen nada claro” y que tampoco muestran “una definición política clara”, algo que calificó como “peligroso”.

Su cuestionamiento no quedó solo en una observación sobre el pastor. También lo ligó a un escenario social más amplio, donde, según marcó, la gente busca tranquilidad en medio de la incertidumbre. De esa manera, insistió en que la crisis puede empujar a una parte de la sociedad hacia propuestas simbólicas o espirituales que prometen alivio.

Además, dejó una frase directa sobre ese tipo de figuras mediáticas: “Le tengo miedo a los vendedores de Fe por televisión”. Con esa definición, reforzó su postura sobre el rol que pueden tomar ciertos referentes religiosos cuando el malestar social se profundiza.

Qué dijo Molina al cerrar su análisis sobre la búsqueda de alivio

En el final de sus declaraciones, Molina insistió en que la desesperación social modifica las expectativas de la gente. Según explicó, en ese contexto muchas personas ya no esperan respuestas complejas sino algún tipo de calma inmediata. “Hoy en día, cuando la sociedad está desesperada, quiere un clona espiritual, quiere vivir tranquila”, afirmó.

También mencionó otros fenómenos masivos para describir ese clima social. “El otro día Colapinto juntó 500.000 personas. 500.000 personas para ver a un pibe subirse a un coche. La gente está esperando el mundial y que podamos tener una alegría y ya no quiere más de nosotros”, concluyó.