lunes, mayo 18, 2026

Un cumpleaños especial para recordar al Chango Nieto en Salta

El aniversario de nacimiento del Chango Nieto reaviva el interés por su obra, sus discos y su paso por los grandes festivales del folklore.

En un nuevo cumpleaños del Chango Nieto, que nació el 8 de abril de 1943 en Campamento Vespucio, Salta, el folklore argentino vuelve a poner la mirada en una de sus voces más queridas. El intérprete, que falleció el 31 de enero de 2008, dejó más de 20 discos, alrededor de 600 canciones y participaciones en cine, además de recibir premios como los Diplomas al mérito de la Fundación Konex, el Premio Estrella de Mar y discos de Oro, lo que consolidó su figura dentro y fuera del país.

Un cumpleaños que reactiva el recuerdo del Chango Nieto en el folklore argentino

Este nuevo cumpleaños del Chango Nieto vuelve a poner en primer plano su rol como uno de los grandes intérpretes del folklore argentino, muy presente en peñas, festivales y radios de todo el país. Desde Salta, su nombre aparece asociado a una larga lista de canciones que todavía se escuchan y siguen siendo versionadas por artistas jóvenes.

Entre las obras más ligadas a su voz se encuentran “Amor de los Manzanares”, “Bagualero soy”, “Luna cautiva”, “Salta de mi niñez”, “Te vengo a preguntar”, “Chacarera del Rancho”, “Añoranzas”, “Zamba del cantor enamorado”, “A Monteros” y “Están que arden los carnavales”, entre muchas otras. Varias de estas interpretaciones se convirtieron en referencias obligadas para entender cómo sonaba el folklore argentino de aquellas décadas.

Su carrera discográfica incluyó más de 20 álbumes y cerca de 600 registros de estudio, algunos de ellos compartidos con referentes como Daniel Toro y el conjunto Las voces de Orán. Gracias a esas colaboraciones, su estilo se conectó con distintas vertientes del género y ayudó a difundir composiciones que hoy son clásicos.

Del Campamento Vespucio a los grandes escenarios y la pantalla grande

Nacido el 8 de abril de 1943 en Campamento Vespucio, en el norte salteño, Nieto se trasladó en la década del 60 a la ciudad de La Plata con la idea de estudiar. Sin embargo, el fuerte movimiento folclórico que había en la vida cultural platense lo llevó a sumarse a las peñas tradicionales y a los escenarios, donde su voz empezó a llamar la atención.

En esas reuniones conoció a su coterráneo Hernán Figueroa Reyes, músico y compositor de amplia difusión por esos años. Fue justamente Figueroa Reyes quien, al escucharlo cantar, le propuso grabar por primera vez, paso que abrió la puerta a una trayectoria profesional que se consolidaría muy rápido.

El impulso definitivo llegó en 1965, cuando el Chango Nieto fue elegido Artista Revelación del Festival Mayor del Folklore de Cosquín. Aquel reconocimiento en Cosquín se recuerda como uno de los hitos iniciales de su proyección a nivel nacional, ya que desde entonces comenzó a recorrer escenarios de todo el país y del exterior.

Su presencia no se limitó a los discos y los festivales: también participó en tres películas vinculadas al género. Actuó en “El cantor enamorado”, dirigida por Juan Antonio Serna; en “Cosquín, amor y folklore”, de Delfor María Beccaglia; y en el documental musical “Argentinísima”, realizado por Héctor Olivera y Fernando Ayala.

Premios, giras internacionales y una imagen que quedó asociada a su nombre

A lo largo de su camino artístico, diversas instituciones lo distinguieron con galardones. Entre ellos se cuentan dos Diplomas al mérito como cantante masculino de folclore entregados por la Fundación Konex, el Premio Estrella de Mar de la Peña “La Vizcachera” en Mar del Plata, el Premio Prensario, además de 2 discos de Oro y un Carmin de Oro a la Trayectoria. Estos premios acompañaron la difusión de su obra en América Latina y Europa, donde también llegó su repertorio.

Su muerte se produjo el 31 de enero de 2008, a causa de un cáncer que afectaba su salud, en la misma fecha en la que Atahualpa Yupanqui hubiera cumplido 100 años. Entre las postales más recordadas de su figura, muchos señalan la imagen del Chango Nieto con el bombo entre las manos, cantando con fuerza y los ojos cerrados, escena que quedó registrada en numerosos escenarios y registros audiovisuales.