La Organización Mundial de la Salud informó que el brote de hantavirus detectado en el crucero MV Hondius ya dejó 3 muertes y mantiene 9 casos bajo investigación. El barco había partido desde Argentina con destino a Cabo Verde y, a medida que avanzó el seguimiento sanitario, aparecieron pacientes confirmados o sospechosos en distintos puntos ligados al recorrido. La situación sumó preocupación internacional porque la variante identificada es la Andes, una cepa que puede transmitirse entre personas, algo poco habitual en otros tipos de hantavirus.
Además de los casos registrados a bordo, las autoridades sanitarias investigan una internación en Ámsterdam que podría estar conectada de manera indirecta con el crucero. También se rastrea a unas 80 personas que compartieron un vuelo con una pasajera fallecida y a decenas de viajeros que bajaron del barco en una escala en Santa Elena. En paralelo, varios países activaron medidas preventivas y aislamiento para contactos o pasajeros.
La OMS sigue de cerca el brote de hantavirus en el crucero
El foco principal está puesto en el MV Hondius, donde se detectó el brote que hasta ahora dejó 3 fallecimientos. Según la información difundida por la OMS, hay al menos 5 casos confirmados o sospechosos por laboratorio, mientras que el total de situaciones bajo investigación vinculadas a la embarcación llegó a 9.
El crucero había salido desde Argentina rumbo a Cabo Verde. A partir de ese itinerario, el seguimiento epidemiológico se extendió a distintos países y a personas que tuvieron contacto con pasajeros después de que descendieran del barco. Por eso, el monitoreo ya no se limita a quienes iban a bordo, sino también a contactos posteriores.
Uno de los puntos que más inquietud generó fue la identificación de la variante Andes. De acuerdo con las autoridades sanitarias, esa cepa es especialmente riesgosa porque puede pasar de una persona a otra. Esa característica la diferencia de otros tipos de hantavirus, que por lo general no muestran el mismo comportamiento.
Los 9 casos y las muertes ampliaron la vigilancia en varios países
La alarma creció después de que una azafata neerlandesa fuera internada en Ámsterdam con síntomas compatibles con hantavirus. Según se indicó, la mujer no había viajado en el crucero, pero habría estado en Johannesburgo con una pasajera neerlandesa que bajó del barco y murió un día después en Sudáfrica.
Si ese diagnóstico llega a confirmarse, sería el primer caso indirecto relacionado con este brote. Ese dato le dio otra dimensión al episodio, porque mostraría una cadena de contagio fuera del barco y posterior al desembarco de pasajeros en distintos destinos.
Mientras tanto, la OMS rastrea a unas 80 personas que compartieron el mismo vuelo con la turista fallecida. A la vez, continúa la búsqueda de contactos entre pasajeros que dejaron el crucero durante una escala en la isla de Santa Elena, en el Atlántico Sur.
Qué pasó con los pasajeros que bajaron del crucero
La empresa Oceanwide Expeditions reconoció que más de 30 pasajeros descendieron en Santa Elena después de la primera muerte registrada a bordo. Ese dato pasó a ser central en la investigación sanitaria, ya que el movimiento de esas personas abrió nuevos frentes de rastreo fuera de la embarcación.
La misma compañía admitió además que no se hizo un monitoreo posterior de esos viajeros. A partir de esa situación, distintos países reforzaron la atención sobre posibles síntomas y contactos estrechos vinculados con el recorrido del MV Hondius.
En el Reino Unido, 2 pasajeros que habían estado en el crucero resolvieron autoaislarse. Por su parte, Singapur confirmó el aislamiento de 2 residentes que también viajaban en el barco y que seguían a la espera de resultados médicos.
Con esos antecedentes, el brote sigue bajo observación internacional, con tareas de rastreo epidemiológico sobre pasajeros, contactos posteriores y personas alcanzadas por vuelos vinculados a una de las víctimas.

