sábado, junio 6, 2026

Crisis del consumo en Salta: salarios, crédito y bienes durables en retroceso

La combinación de menos crédito, más morosidad y salarios rezagados frena la demanda de autos, electrodomésticos y turismo en los sectores de mayores ingresos.

La crisis del crédito y del salario real ya se siente fuerte en el consumo de familias de ingresos medios y altos, tanto en Salta como en el resto del país. En los últimos meses se frenaron los préstamos para compras grandes, subió la morosidad y se enfrió la venta de autos, electrodomésticos, inmuebles y turismo al exterior. Especialistas marcan que, con ingresos que pierden contra la inflación y tasas altas, el consumo financiado dejó de ser un motor y la capacidad de compra se achicó incluso para los sectores mejor pagos.

crisis del crédito y más morosidad: se enfría el consumo financiado

Las entidades financieras vienen registrando desde hace varios meses un deterioro parejo en el financiamiento a las familias, fenómeno que impacta en el consumo a nivel nacional y también en Salta. Según datos procesados por consultoras privadas a partir de información del Banco Central, los préstamos personales y prendarios acumulan cinco meses seguidos de caída en términos reales, lo que reduce la posibilidad de comprar en cuotas bienes durables como autos, motos o equipamiento para el hogar.

Dentro de ese panorama, las fuentes del sistema bancario consultadas explican que el crédito hipotecario muestra un comportamiento más irregular: hablan de “un desempeño dispar, con crecimientos moderados en algunos meses y una desaceleración hacia fin de año”. Es decir, no hay un derrumbe abrupto, pero tampoco un crecimiento sostenido que impulse el mercado inmobiliario y el consumo asociado a mudanzas o refacciones.

El problema no se limita a la menor oferta de crédito: también empeoró el repago de las deudas ya tomadas. Cálculos de Quantum Finanzas indican que la mora en préstamos personales saltó del 3,3% en diciembre de 2024 al 11,9% en diciembre de 2025. En los créditos prendarios la irregularidad subió del 1,9% al 4,5% en ese mismo período, mientras que en las hipotecas pasó de 1,5% a 1,6%. Tomando todas las líneas a familias, la tasa de morosidad llegó al 9,3% a fines de 2025, muy por encima del 2,6% del inicio de ese año.

Para Luis Campos, especialista en mercado de trabajo del IEF de la CTA Autónoma, este cuadro marca un límite claro al consumo apoyado en el financiamiento. El analista señaló que el crédito “se agotó como palanca de consumo” en un contexto de tasas elevadas y de incertidumbre sobre la estabilidad del empleo y de los ingresos reales. Frente a ese escenario, las familias se muestran más prudentes a la hora de endeudarse para consumir.

cae el consumo de bienes durables y se frena el turismo al exterior

El enfriamiento del consumo que se percibe en el sistema financiero ya se ve reflejado en varios rubros vinculados a sectores de ingresos medios y altos, tanto en el país como en plazas regionales como Salta. En el mercado automotor, los datos de la Asociación de Concesionarios de Automotores (ACARA) muestran que en enero de 2026 se patentaron 66.080 vehículos a nivel nacional, un 5% menos que en enero de 2025. La baja corta la dinámica que venía sosteniendo a la clase media alta, que hasta mediados de 2025 todavía mostraba demanda firme.

Un movimiento similar se observa en electrodomésticos y tecnología, que son compras típicas que se hacen en cuotas y que marcan el pulso del consumo en centros urbanos como Salta capital. De acuerdo con el Indec, en el cuarto trimestre de 2025 la facturación total del sector llegó a 1,48 billones de pesos, contra 1,50 billones del mismo lapso de 2024, lo que implica una baja nominal del 1,7%. La consultora Vectorial calculó que, descontada la inflación, la caída real fue del 18% interanual, es decir, un retroceso fuerte en la cantidad de unidades vendidas.

El mercado inmobiliario tampoco quedó al margen. El Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires informó que en enero las escrituras en ese distrito bajaron 6,1% respecto del mismo mes del año anterior, mientras que en la provincia de Buenos Aires todavía se ven incrementos. Este comportamiento mixto refleja que las decisiones de compra de propiedades se volvieron más selectivas y dependen mucho de la zona y del acceso a ahorro previo en dólares.

En paralelo, el turismo emisivo, que funciona como un buen termómetro del consumo de alto poder adquisitivo, registró su primera señal negativa después de más de un año. En enero de 2026 los viajes al exterior cayeron 8,5% en la comparación con enero de 2025, luego de encadenar 14 meses consecutivos de alza. Según los registros oficiales, se trata del primer dato interanual en rojo desde noviembre de 2024 y confirma que la crisis de consumo también golpea las salidas al exterior, un rubro que suele recortar primero el segmento de mayores ingresos cuando ve amenazado su bolsillo.

En el plano más general de la actividad comercial, referentes empresariales consultados describen un clima de cautela y estancamiento. Matías Bolis Wilson, economista jefe de la Cámara Argentina de Comercio (CAC), recordó que “hace un año vimos que había una recomposición de la cartera de consumo en las familias cuando este comenzó a recuperarse, con un mayor consumo de bienes durables por la reaparición del crédito, pero ahora vemos que afloja esa recomposición”. Y agregó que, aunque este deterioro en el consumo de bienes durables “no necesariamente es perdurable en el tiempo”, la volatilidad actual hace difícil anticipar cuándo podría revertirse la tendencia.

salarios reales en baja: la otra cara de la crisis del consumo

Detrás del freno en el crédito y de la caída en ventas aparece un elemento común: la pérdida del poder de compra de los asalariados formales. Haroldo Montagu, exviceministro de Economía y economista jefe de Vectorial, remarcó que “lo que estamos viendo es que ni siquiera el percentil más rico de los asalariados registrados recuperó su nivel de poder adquisitivo de noviembre de 2023, según el Indec. Especialmente, en el sector registrado asalariado”. Es decir, la crisis del consumo no se limita a los sectores populares, sino que también alcanza a los tramos de mayores ingresos.

El Centro de Investigación y Formación de la República Argentina (CIFRA) de la CTA de los Trabajadores ya había detectado este retroceso en octubre de 2025. Según su informe, el salario real de los trabajadores formales privados se ubicaba entonces en el 94% del nivel de noviembre de 2023. Si se toma el índice de precios al consumidor que el Gobierno dejó de publicar en febrero, el poder adquisitivo bajaba todavía más, hasta el 90% de ese punto de referencia.

La trayectoria salarial de 2025 estuvo marcada por una inflación acelerada, que fue erosionando los aumentos logrados en paritarias. Hasta agosto hubo una recuperación parcial, pero desde septiembre los salarios reales del sector privado registrado empezaron a retroceder: en ese mes crecieron 1,4% frente a una inflación del 2,1%; en octubre subieron 2,1% contra precios al alza del 2,3%; en noviembre treparon 2,1% frente a un 2,5% de inflación y en diciembre mejoraron 2,5% con un avance de precios del 2,8%. En el balance anual, los números compilados por Vectorial muestran una caída del 2,1% en 2025, concentrada sobre todo en el último trimestre, cuando la baja fue del 2,5%.

De acuerdo con ese análisis, la pérdida de poder adquisitivo se relaciona con el modo en que se negocian los salarios, generalmente en función de la inflación pasada y no de la proyectada. Montagu también describió un cambio en la forma en que las familias organizan sus gastos: recordó que “durante el año pasado, la hipótesis del Gobierno era que la gente dejó de comprar alimentos y bienes de consumo masivo y pasó a comprar bienes durables”. Pero, según su visión, en los últimos meses se combinó la caída del consumo masivo con la de bienes durables, lo que refuerza la idea de que el factor central detrás de la crisis de consumo son los ingresos reales.

Ante este contexto, las entidades empresarias observan que la mejora en el consumo de bienes durables que se había visto cuando volvió el crédito está en revisión. Bolis Wilson insistió en que “ahora vemos que afloja esa recomposición” y sostuvo que será clave esperar los datos de marzo y abril para definir si se consolida un nuevo patrón de gasto de los hogares, con menos peso de las compras grandes financiadas.