Corea del Sur entra en la recta final para prohibir el consumo de carne de perro

Los restaurantes del mercado de Moran cambian sus menús mientras se acerca el fin de una práctica que perdió respaldo social.

Corea del Sur se aproxima a la prohibición total del consumo de carne de perro: desde febrero de 2027 estará vedada la cría, el sacrificio, la distribución y la venta de animales destinados a ese fin. La medida fue aprobada por el Parlamento en enero de 2024 y contempla sanciones económicas y penas de prisión para quienes incumplan la norma. Mientras avanza el período de adaptación, los últimos restaurantes que sostienen esta tradición, especialmente en el mercado de Moran, cambian sus cartas y buscan reemplazar el antiguo bosintang por otros guisos.

La legislación alcanza a más de 5600 negocios vinculados con esta actividad. Las autoridades anunciaron asistencia para criadores, distribuidores y dueños de restaurantes afectados, en un proceso que también incluye el cierre de establecimientos dedicados a la crianza de perros para consumo humano.

La mayoría de las granjas ya había cerrado antes de la fecha límite prevista para el próximo año. Sin embargo, algunos comercios todavía mantienen el plato en sus menús para atender a clientes de edad avanzada, quienes conservan el hábito de pedirlo en los días más calurosos del verano.

El último boknal antes de la prohibición nacional

El tercer boknal de 2026 fue presentado como el último de estos días estivales antes de que la prohibición entre plenamente en vigencia. El boknal reúne tres jornadas consideradas las más calurosas del año y, durante décadas, impulsó la demanda de preparaciones tradicionales que algunas personas vinculaban con la resistencia al calor.

Entre esas comidas estaba el bosintang, un guiso elaborado con carne de perro. Su consumo ya venía retrocediendo antes de la sanción legal, aunque aún conserva una clientela limitada, compuesta mayormente por personas mayores que sostienen la costumbre desde hace años.

En Seongnam, cerca de Seúl, el mercado de Moran fue durante mucho tiempo uno de los puntos más conocidos para la comercialización de este producto. En la actualidad, sigue entre los pocos lugares cercanos a la capital surcoreana donde algunos restaurantes todavía lo ofrecen.

Durante el horario del almuerzo, los pasillos próximos a los locales gastronómicos reunieron comensales. No obstante, buena parte de los negocios ya dejó atrás la venta de carne de perro y sumó platos como el guiso de cabra negra, promocionado como una alternativa tradicional.

Los comercios buscan reemplazos para sostener sus ingresos

La reconversión no resulta igual para todos los propietarios. Kim Yong-book, presidente de la Asociación de Comerciantes del Mercado de Moran y trabajador de la zona desde hace más de 40 años, describió el presente del lugar con una frase breve: “Ahora está realmente desolado”.

Kim sostuvo que el área, antes identificada como un centro comercial relevante, se transformó en “una ciudad de personas mayores”. Esa presencia se hizo visible entre quienes todavía acudieron a buscar el guiso de carne de perro durante el último boknal mencionado por los comerciantes.

Los dueños de restaurantes señalaron que las nuevas recetas no compensan por completo los ingresos que obtenían con el producto anterior. También indicaron que la adaptación exige modificar proveedores, menús y la relación con una clientela acostumbrada a una preparación específica.

El cambio en el consumo de carne de perro y la opinión pública

La disminución del consumo de carne de perro se produjo en paralelo con el crecimiento de la cantidad de mascotas y con cambios en la percepción sobre el bienestar animal. Esas transformaciones modificaron la discusión pública en Corea del Sur y redujeron el espacio que mantenía esta práctica.

Una encuesta difundida poco antes de la aprobación de la ley, en 2024, reflejó ese escenario. Más del 90% de las 2000 personas consultadas respondió que no planeaba comer carne de perro en el futuro. Además, más del 80% respaldó la prohibición y cerca del 95% dijo no haber consumido ese producto durante el año anterior.

La iniciativa legislativa tomó impulso durante la presidencia de Yoon Suk-yeol. Su esposa, la ex primera dama Kim Keon Hee, reconocida por su defensa del bienestar animal, había expresado públicamente su apoyo a terminar con el comercio.

Lee Kang-chun, dueño de un restaurante y ex presidente de una asociación de comerciantes, lleva 37 años en la actividad. Consideró adecuado finalizar el consumo de carne de perro ante los cambios sociales y la imagen internacional de Corea del Sur, aunque remarcó las dificultades de sus clientes habituales.

Muchos de ellos tienen entre 70, 80 y 90 años y viajan desde lejos para pedir el plato. “Cuando veo a personas mayores que han venido desde tan lejos y se marchan porque ya no queda carne de perro, casi se me saltan las lágrimas”, dijo Lee.

Yoo Jin-sam, de 69 años, contó que consume el guiso desde sus veintipocos años. “Estoy muy decepcionado”, dijo Yoo. “La gente sigue buscándolo porque cree que es bueno para la salud, y ahora lo van a prohibir”. En cambio, Kim Jin-suk, de 71 años, resumió su postura de otra manera: “Simplemente puedo comer otra cosa”.