Consumos problemáticos en Salta: el desafío de ordenar datos y respuestas

La coordinación provincial reúne información de distintas áreas para establecer criterios comunes de prevención y atención.

Los consumos problemáticos en Salta forman parte de una situación que la coordinadora de Prevención y Abordaje de Consumos, Alba Quintar, definió como crítica. El área provincial creada en enero reúne datos aportados por ministerios y organizaciones para establecer criterios comunes, diseñar protocolos y evaluar las medidas aplicadas. La iniciativa incluye un plan anual de cuatro ejes, dos de los cuales ya se encuentran en funcionamiento.

Durante una entrevista con Aries, Quintar señaló que contar con registros precisos resulta necesario para planificar respuestas. La tarea abarca a organismos que intervienen en la ciudad de Salta y en distintos puntos de la provincia, con participación de las áreas de Educación, Salud y el Poder Judicial.

La coordinación busca ordenar la información disponible sobre consumos problemáticos en Salta

Quintar explicó que el equipo de la coordinación es interdisciplinario y trabaja en la recopilación de información producida por diferentes sectores. El objetivo es unificar las formas de registro y las intervenciones estatales ante situaciones vinculadas con el consumo y la vulnerabilidad.

“Primero hay que ordenar y comenzar a construir”, expresó la funcionaria al describir el proceso. Según indicó, el plan anual prevé acciones que puedan medirse para conocer el alcance de las políticas públicas destinadas a la prevención y al acompañamiento.

Dos programas ya están en marcha con jóvenes y municipios

Uno de los ejes activos es Tiempo Activo, que se desarrolla en Tartagal y ofrece oportunidades laborales para jóvenes que realizan tratamientos. El otro es Guardianes Comunitarios, programa que concretó convenios con diez municipios.

Guardianes Comunitarios cuenta además con una aplicación para registrar casos de vulnerabilidad y consumo. A esto se suma un trabajo específico con comunidades originarias, a través de referentes capacitados en lengua wichí para brindar información y formación preventiva.

Quintar sostuvo que el abordaje debe considerar dimensiones sanitarias y sociales: “No es lo mismo tratar a una persona como enferma que como criminal en la calle”.