Una serie de hechos de violencia familiar que comenzaron con una denuncia en julio y se repitieron en diciembre, derivó en una condena a siete meses de prisión efectiva para una mujer que atacó la casa de su expareja y amenazó a su familia, en un caso seguido de cerca en el Valle de Lerma por su impacto en la convivencia barrial y la seguridad cotidiana.
Una causa por violencia y daños, originada en una denuncia presentada por una familia de la zona del Valle de Lerma, terminó con una condena de siete meses de prisión de cumplimiento efectivo para una mujer que atacó la vivienda de su expareja y lanzó amenazas contra varios integrantes del grupo familiar. La sentencia fue dictada por la jueza Ada Zunino, luego de que la imputada admitiera los hechos atribuidos en el expediente penal.
De acuerdo a la información judicial, el conflicto se venía arrastrando desde mediados de año y se reiteró en distintos momentos, afectando la tranquilidad de un barrio con fuerte identidad comunitaria y tradición familiar, como es habitual en las localidades del Valle de Lerma. Los episodios incluyeron rotura de vidrios, insultos, intimidaciones y llamados constantes al sistema de emergencias para pedir resguardo.
La resolución de la magistrada se basó en varios testimonios incorporados a la causa, entre ellos el de la madre, la hermana y el propio exnovio de la acusada, quienes habían realizado más de una presentación formal ante las autoridades judiciales, detallando los hechos que motivaron la intervención penal.
Una denuncia reciente reavivó el conflicto familiar en la zona
El último capítulo de esta historia se registró durante la mañana del 2 de diciembre, cuando la hermana del exnovio se presentó nuevamente ante la justicia para radicar una denuncia por amenazas y daños contra la vivienda. Según su declaración, la mujer llegó hasta el domicilio familiar y comenzó a golpear con un palo la reja y una de las ventanas, mientras exigía a los gritos poder ingresar al interior de la casa.
Ante la negativa de la familia a abrirle la puerta, la situación se volvió más tensa. La testigo relató que la acusada rompió el vidrio de una de las ventanas y continuó insultando y lanzando amenazas desde el exterior, lo que obligó a los presentes a llamar al Servicio de Emergencias 911 para pedir asistencia inmediata. Este tipo de episodios genera preocupación en barrios de municipios como Rosario de Lerma, Cerrillos o Campo Quijano, donde la cercanía entre vecinos y la identidad productiva de la zona hacen que los conflictos familiares impacten en toda la comunidad.
En la misma causa, el exnovio declaró que en ese momento la mujer tenía una pequeña sierra con la que se había provocado heridas a sí misma y, en ese contexto, también lo amenazaba. Este testimonio se sumó a antecedentes previos que ya estaban documentados, y que daban cuenta de una escalada de violencia que se repetía en el tiempo.
Antecedentes de la causa y medidas de resguardo
Los problemas no comenzaron en diciembre. La primera denuncia formal se había presentado el 9 de julio, cuando la madre del joven comentó que, mientras dormía en su casa, escuchó fuertes golpes en la puerta. Al salir, observó a su hijo discutiendo con la acusada en la vereda y decidió intervenir para que él pudiera entrar a la vivienda y ponerse a resguardo.
Según su testimonio, pocos minutos después la mujer volvió a la casa, insistió con los golpes, lanzó nuevas amenazas y, al no lograr entrar, empezó a tirar piedras contra la propiedad. Esa acción terminó con la rotura de los vidrios de dos ventanas. La madre señaló que, en ese momento, la acusada estaba bajo los efectos del alcohol y de sustancias estupefacientes, y que lo sucedido correspondía al cuarto episodio de similares características que sufría la familia.
Intervención de la justicia penal y condena a prisión efectiva
Tras la primera presentación, el Juzgado de Garantías 8 dispuso medidas cautelares destinadas a proteger a las personas involucradas, una práctica habitual cuando se registran hechos reiterados de violencia familiar en municipios del Valle de Lerma. La mujer fue notificada de estas disposiciones, que incluían pautas de conducta y restricciones de acercamiento.
A pesar de esas medidas, se produjeron nuevos incidentes que motivaron la intervención posterior de la justicia penal, consolidando el expediente con varias actuaciones. Todos estos hechos fueron valorados por la jueza Ada Zunino al momento de resolver, en un contexto donde la convivencia y el respeto entre vecinos es clave para sostener el orgullo regional y la vida cotidiana en localidades de tradición agrícola y comercial.
Finalmente, con la confesión de la imputada y los testimonios reunidos, el Tribunal resolvió imponer una pena de siete meses de prisión de efectivo cumplimiento y declarar reincidente a la mujer por los delitos de daños y amenazas contra su expareja y la familia de este. La causa se dio por concluida con la lectura de la sentencia y la notificación a las partes intervinientes.

