La Justicia condenó a 10 años de prisión a Marina Jiménez, reconocida figura del Ballet Salta, por abuso sexual contra su nieto cuando era menor de edad. El fallo, dado a conocer esta semana en la ciudad de Salta, abrió una nueva etapa judicial con posibles apelaciones y definiciones pendientes sobre el modo de cumplimiento de la pena, mientras el caso sacude al ambiente cultural de la capital provincial.
Condena de 10 años por abuso sexual y comienzo de una nueva etapa judicial
El tribunal penal con asiento en la ciudad de Salta dictó una condena de 10 años de prisión para Marina Jiménez, conocida en el ambiente artístico local por su trayectoria al frente del Ballet Salta. La sentencia la declaró responsable del delito de abuso sexual cometido contra su nieto cuando éste era un niño, en hechos que se habrían producido en el ámbito familiar.
El expediente se tramitó en la capital provincial y, según consta en la causa, el proceso se inició a partir del relato del joven, que ya es mayor de edad. A partir de su declaración se ordenaron pericias psicológicas, se hicieron audiencias y se recibieron otros testimonios, elementos que fueron tenidos en cuenta por los jueces al momento de fundar el fallo condenatorio.
La decisión judicial, dictada el miércoles en los tribunales de la ciudad de Salta, no definió todavía cómo se hará efectivo el cumplimiento de la pena. Resta que la Justicia resuelva si los 10 años de prisión por abuso sexual se cumplirán en un establecimiento carcelario o bajo la modalidad de arresto domiciliario, una cuestión que será tratada en instancias posteriores del proceso.
En paralelo, la defensa de Jiménez ya adelantó que utilizará los recursos previstos en la normativa para cuestionar la sentencia. Con ese anuncio, la causa pasó formalmente a etapa de apelación, por lo que el fallo dictado en primera instancia quedará sujeto a revisión por tribunales superiores con jurisdicción en Salta.
Declaraciones del padre de la víctima y quiebre familiar
La confirmación pública de la condena por abuso se conoció a través de Aníbal Jiménez, hijo de la imputada y padre del joven que figura como víctima en el expediente. Radicado en la ciudad de Salta, fue él quien impulsó la denuncia penal y acompañó el proceso judicial desde el inicio hasta la lectura del veredicto.
Tras la audiencia en la que se leyó la sentencia, Aníbal Jiménez habló con la prensa local y sostuvo que respalda la resolución del tribunal. Según su testimonio, recibió el relato de su hijo sobre los hechos ocurridos en la infancia y, por la forma en que el joven se expresó, no dudó en creerle. “De la forma en que lloraba, yo le creí”, expresó al recordar ese momento.
De acuerdo con lo que relató, luego de escuchar la acusación decidió encarar una conversación directa con su madre, en su vivienda de la ciudad de Salta. Contó que se presentó ante ella y le dijo: “Yo ya sé todo”. Según su versión, la respuesta de Marina Jiménez habría intentado explicar o minimizar la situación, lo que terminó profundizando el distanciamiento dentro del núcleo familiar.
Esa tensión derivó en una ruptura definitiva entre las partes, que se mantuvo durante todo el trámite del juicio en los tribunales de la capital provincial. La causa judicial por abuso sexual no solo avanzó en el fuero penal de Salta, sino que además provocó una separación total entre la acusada, su hijo y su nieto, según se desprende de los testimonios incorporados al expediente.
Edad de la condenada y posibles beneficios de prisión domiciliaria
Uno de los puntos que marcará la agenda judicial en la ciudad de Salta es la situación personal de Marina Jiménez, quien tiene 74 años. Ese dato fue incorporado formalmente en la sentencia y cobra relevancia porque la normativa vigente prevé la posibilidad de solicitar prisión domiciliaria para personas de edad avanzada, siempre que se cumplan determinadas condiciones.
La eventual concesión de ese beneficio no es automática: deberá ser evaluada por los jueces competentes una vez que la condena por abuso sexual quede firme. La Justicia de Salta deberá analizar la edad, el estado de salud y otros informes técnicos antes de resolver si la pena de 10 años se cumple en un penal o en el domicilio de la imputada, según los criterios habituales en este tipo de casos.
De este modo, mientras la defensa impulsa la apelación del fallo, en los tribunales de la ciudad de Salta se preparan nuevas actuaciones vinculadas tanto a la revisión de la condena como a las condiciones de su cumplimiento, todo dentro de los plazos y pasos previstos por el proceso penal.
Impacto en el ambiente cultural de la provincia y trayectoria de Marina Jiménez
El caso tuvo especial repercusión en la ciudad de Salta porque la condenada es una figura estrechamente ligada a la actividad artística local. Bajo su nombre completo, Marina Tondini de Jiménez, fue cofundadora del Ballet Salta junto a su esposo, Hugo Jiménez, en 1970. Desde entonces, la compañía se convirtió en una referencia para la formación de bailarines folklóricos en la capital provincial.
En sus más de cinco décadas de trabajo, el Ballet Salta se presentó en escenarios de la ciudad, del interior provincial y de distintos puntos del país, además de realizar giras por otros lugares de América y Europa. En ese recorrido, la agrupación fue reconocida como un emblema de la danza folklórica, con fuerte presencia en festivales y eventos culturales.
La trayectoria de Marina Jiménez incluye títulos como bailarina egresada de la Escuela Nacional de Danzas y licenciada en Folklore, con formación específica en disciplinas ligadas a la danza y la cultura tradicional. A lo largo de su carrera en la ciudad de Salta, Jiménez ocupó un rol central en la dirección, el montaje de puestas escénicas y la formación de varias generaciones de bailarines, principalmente en el campo del folklore escénico.
Su tarea al frente del Ballet Salta fue reconocida en distintas oportunidades por instituciones culturales. Entre esos antecedentes figura un homenaje realizado por la Secretaría de Cultura de la Provincia de Salta, donde se destacó el trabajo de Marina y Hugo Jiménez por las décadas dedicadas a la actividad artística y a la difusión de la danza folklórica.
Con la reciente condena por abuso sexual, la situación de Marina Jiménez cambió de manera drástica en el plano judicial, mientras el ambiente cultural de la ciudad de Salta sigue con atención las definiciones que se adopten en las próximas etapas del proceso penal.

