jueves, julio 16, 2026

El COI abre un fuerte debate por la exclusión de mujeres trans en el deporte femenino

La nueva normativa del COI introduce un test del gen SRY como filtro único para competir en la categoría femenina de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028.

El Comité Olímpico Internacional (COI) modificó de manera integral las reglas de elegibilidad para la categoría femenina y fijó que, desde los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028, sólo podrán competir quienes aprueben un test genético que descarte la presencia del gen SRY. La medida, que impacta de lleno en todas las disciplinas no futboleras como boxeo, atletismo, natación, básquet, hockey o rugby, deja fuera de las pruebas femeninas a mujeres trans y a deportistas con determinadas variaciones del desarrollo sexual, lo que ya genera un fuerte debate internacional por posible exclusión y por el rol del COI como regulador central del alto rendimiento.

Según el comunicado difundido por el organismo, la nueva normativa será única para todo el programa olímpico, tanto en deportes individuales como por equipos, y se aplicará en todas las pruebas que tengan categoría femenina. El eje técnico de la política es la detección del gen SRY, definido por el COI como marcador de desarrollo sexual masculino, y se enmarca en un contexto de controversias recientes, sobre todo en disciplinas de combate como el boxeo y en pruebas de potencia y velocidad del atletismo.

La decisión se hizo pública a través de un documento oficial elaborado por un grupo de trabajo médico y jurídico del COI, convocado específicamente para responder a las disputas en torno al deporte femenino y a la participación de personas trans y atletas con diferencias en el desarrollo sexual. Desde el organismo remarcaron que la reglamentación regirá desde Los Ángeles 2028 y que, hasta entonces, seguirán vigentes las normas particulares de cada federación internacional.

nueva regla del coi: test del gen sry como condición para competir

De acuerdo al texto aprobado, la condición central para integrar la categoría femenina será obtener un resultado negativo en una prueba de detección del gen SRY. Este gen fue descrito por el COI como “sólo presente en los hombres biológicos” y, en función de esa definición, se colocó como filtro obligatorio en cada disciplina olímpica. Sin un test negativo de SRY, ninguna atleta podrá ser inscripta en pruebas femeninas, ya sea en deportes de tiempo y marca como la natación o el atletismo, o en disciplinas de conjunto como el básquet o el hockey sobre césped.

La presencia de SRY se tomará como evidencia de desarrollo sexual masculino a lo largo de toda la vida deportiva del atleta. El organismo destacó que la detección se hará mediante una muestra única de saliva o de sangre, un procedimiento que consideran “poco intrusivo” comparado con otros exámenes que se habían utilizado en el pasado, como controles hormonales periódicos o revisiones físicas invasivas. La prueba será incorporada a los procesos de registro que manejan las federaciones y los comités olímpicos nacionales.

Con esta definición, el reglamento establece que las deportistas con cromosoma XY y gen SRY positivo deberán competir exclusivamente en la categoría masculina. Esto incluye a mujeres trans, a otras personas trans con cromosoma XY y a ciertos casos de trastornos del desarrollo sexual sensibles a los andrógenos. En todos esos perfiles, la nueva política fija de manera directa la exclusión de la categoría femenina, lo que abre un frente de discusión sobre inclusión y derechos en el alto rendimiento.

El documento también aclara que la prueba del gen SRY se realiza una sola vez en la carrera del deportista, salvo circunstancias excepcionales que justifiquen una reevaluación. La información se almacenará bajo protocolos de confidencialidad médica, aunque los detalles específicos sobre resguardo de datos no fueron ampliados en el comunicado.

excepciones raras y casos específicos en deportes individuales

Dentro del esquema general, el COI incorporó un apartado dedicado a lo que denomina “raras excepciones”. Allí se contemplan los casos de atletas con síndrome de insensibilidad completa a los andrógenos u otras diferencias del desarrollo sexual que, según los criterios fijados, no obtendrían ventaja de los efectos anabólicos de la testosterona. Para este grupo acotado, se abre la posibilidad de seguir compitiendo en pruebas femeninas si encuadran en los parámetros médicos definidos.

Estas excepciones podrían tener especial impacto en disciplinas donde la fuerza explosiva, la resistencia o el sprint son determinantes, como el atletismo de pista, el ciclismo de ruta o de pista, la natación de medio fondo o incluso el rugby seven femenino. Sin embargo, el COI no publicó todavía un listado detallado de diagnósticos ni un protocolo específico para evaluar el impacto competitivo en cada deporte, por lo que las federaciones internacionales deberán adaptar sus reglamentos a la nueva matriz general.

El organismo señaló que estas situaciones deberán ser estudiadas caso por caso, con intervención de paneles médicos y bajo los lineamientos de la política global. La decisión final sobre la elegibilidad en la rama femenina quedará integrada al sistema que se pondrá en marcha rumbo a Los Ángeles 2028, abarcando tanto clasificaciones continentales como mundiales.

argumento del coi: proteger la categoría femenina y evitar controversias

En su comunicado, el COI enmarcó esta nueva regulación como una respuesta directa a lo que describe como “crecientes polémicas relacionadas con el deporte femenino”. El organismo sostuvo que la existencia de una categoría femenina diferenciada es necesaria para garantizar igualdad de acceso al deporte de elite entre hombres y mujeres, y que la política basada en el gen SRY se presenta como una herramienta para resguardar esa separación competitiva.

La presidenta de la Comisión de Atletas del COI, Kirsty Coventry, fue quien defendió públicamente la medida. “La política que hemos anunciado se basa en la ciencia y ha sido elaborada por expertos médicos”, afirmó en el documento. También señaló que considera injusto “y en algunos deportes no es seguro” que “los varones biológicos compitan en la categoría femenina”. Para el organismo, esta línea busca priorizar la seguridad en disciplinas de contacto como el boxeo, el rugby o ciertas pruebas de artes marciales integradas al programa olímpico.

En otro tramo del texto oficial, el COI subrayó que la norma “protege la equidad, la seguridad y la integridad en la categoría femenina”. Esta formulación aparece como eje central de la política y es la base con la que el comité defiende la exclusión de mujeres trans de los cuadros femeninos a partir de Los Ángeles 2028. De manera paralela, el tema ya empezó a movilizar reacciones de organizaciones deportivas, cuerpos médicos y colectivos que advierten sobre posibles escenarios de exclusión en distintos niveles del alto rendimiento.

El documento remarca, además, que la decisión se toma desde la estructura central del COI, por encima de las regulaciones específicas que venían manejando cada federación. De esta forma, la política unifica el criterio de elegibilidad femenina en todo el movimiento olímpico, algo que hasta ahora variaba mucho entre deportes como natación, atletismo, ciclismo o halterofilia.

polémicas previas: el caso de imane khelif y las pruebas de género

La comunicación oficial mencionó como antecedente las controversias surgidas durante los Juegos Olímpicos de París 2024, especialmente en el boxeo. Allí tomó relevancia el caso de la argelina Imane Khelif, campeona en la categoría welter, y de la taiwanesa Lin Yu‑ting, ambas descalificadas del Mundial 2023 de la Federación Internacional de Boxeo (IBA) tras supuestamente no superar “pruebas de elegibilidad de género”. Esas decisiones de la IBA generaron cruces entre organismos y expusieron la falta de un criterio único.

Durante París 2024, Khelif fue señalada en redes sociales y en algunos medios como si fuera mujer trans, algo que el COI desmintió. En su nueva nota oficial, el comité recordó que la atleta fue “presentada falsamente como mujer trans” y atribuyó la confusión a desinformación sobre su biología y a decisiones previas de la IBA en el Mundial 2023. El organismo retomó este episodio para ejemplificar cómo las distintas metodologías de control y las llamadas “pruebas de elegibilidad de género” pueden derivar en conflictos públicos y acusaciones sin sustento.

El COI indicó que, en ese escenario, la nueva política pretende establecer una base clara para la categoría femenina mediante el test de SRY, con el fin de evitar diferencias entre federaciones. El documento cerró reiterando que la normativa empezará a regir en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 2028 y se aplicará en todas las disciplinas del programa, tanto en pruebas individuales como en competencias por equipos.