En Salta, un chofer que trabaja con Uber y Didi describió cómo funciona este tipo de trabajo y por qué, aunque puede servir para salir de una urgencia económica, no garantiza estabilidad. Lautaro Romero contó que empezó en la actividad después de quedarse sin empleo y que hoy analiza dejarla si consigue un trabajo en relación de dependencia. Según relató, los gastos fijos, las comisiones de las plataformas y la necesidad de manejar durante muchas horas hacen que el margen de ganancia sea ajustado y que la presión diaria sea alta.
El trabajo de chofer con Uber y Didi apareció como una salida rápida
Romero explicó que comenzó a manejar en junio del año pasado, cuando se quedó sin trabajo. En ese momento, eligió sumarse a las aplicaciones porque necesitaba generar ingresos de manera inmediata y esa alternativa le permitió arrancar sin demasiada espera.
De todos modos, aclaró que no lo ve como una opción firme para sostenerse a largo plazo. “Si aparece un trabajo en relación de dependencia, lo dejaría. Esto es más que nada para salir del paso”, señaló.
En la misma línea, resumió su experiencia con otra definición concreta: “Fue una salida rápida para generar ingresos, pero no es fácil sostenerlo en el tiempo”. Su planteo apunta a que la actividad puede servir en una emergencia, aunque no necesariamente resuelve la incertidumbre económica.
Los costos achican lo que deja cada viaje
Uno de los puntos que marcó con más fuerza fue el peso de los gastos para poder trabajar. Según indicó, el alquiler del auto le costaba $30.000 por día, una cifra que, de acuerdo con su cálculo, representaba $180.000 por semana y unos $780.000 al mes.
A ese monto, agregó, hay que sumarle el combustible y el mantenimiento del vehículo. Por eso, explicó que una parte importante de lo que entra no queda como ganancia, sino que se va en sostener la herramienta de trabajo.
También mencionó las retenciones de las plataformas. “Si hago un viaje de $5.000, una parte queda para la aplicación”, sostuvo. Además, precisó que el dinero puede retirarse sin costo una vez por semana, mientras que si el conductor quiere hacerlo todos los días debe pagar una comisión.
Las jornadas largas y la demanda cambiante complican la rutina
Para cubrir esos gastos, Romero dijo que necesita jornadas extensas. Según contó, debe trabajar al menos 12 horas por día, seis días a la semana, para que la actividad se mantenga frente a los costos operativos y los descuentos que aplican las empresas.
A eso se suma otro factor: la cantidad de viajes no es pareja. El chofer señaló que el movimiento depende tanto de la situación económica como de la cantidad de personas que están manejando con aplicaciones. “Hoy hay más gente trabajando en aplicaciones y eso hace que bajen los viajes”, explicó.
En ese contexto, comentó que los fines de semana suelen tener más actividad, mientras que hacia fin de mes la demanda afloja. Esa variación, según su testimonio, hace más difícil prever cuánto dinero puede ingresar en cada período.
La relación con otros sectores del transporte también muestra tensiones
Romero además se refirió al vínculo con taxistas y remiseros. Según dijo, la relación es desigual, ya que hay posturas distintas frente al avance de las aplicaciones en la actividad diaria.
De acuerdo con su relato, algunos trabajadores de esos sectores ya se sumaron a las plataformas. Sin embargo, otros entienden que su tarea se vio afectada por tarifas más bajas y por un esquema distinto de competencia.
Al hacer un balance personal de su experiencia como chofer, dejó una conclusión concreta sobre el presente de la actividad: “Se sobrevive, pero el estrés es alto y no sé qué tan rentable es a largo plazo”.
Fuente:Aries FM

