China cerró 2025 con el mayor superávit comercial de su historia, en plena guerra de aranceles con Estados Unidos y con una fuerte apuesta a la tecnología y la energía. El resultado, que llegó a u$s1,2 billones, muestra cómo Beijing compensó la caída del intercambio con Washington con nuevas ventas a otros países, en un escenario que también impacta en Argentina y abre desafíos para la industria salteña.
China terminó 2025 con un superávit comercial récord de u$s1,2 billones, un 20% más que en 2024, según la Administración General de Aduanas. El dato se conoce en medio de tensas negociaciones con Estados Unidos, una baja de casi 17% en el comercio bilateral y una expansión de sus exportaciones hacia otros mercados, apoyada en sectores de alta tecnología, vehículos eléctricos, baterías de litio y equipos solares. Este avance de China se siente en distintas economías, incluida la argentina, donde industrias locales —también las que abastecen a Salta— advierten por la competencia de productos importados.
China sostiene el superavit pese a los aranceles de Estados Unidos
De acuerdo con los registros oficiales, el intercambio total de bienes de China en 2025 llegó a u$s6,48 billones, lo que marcó el noveno año seguido de crecimiento. En ese contexto, el superávit comercial alcanzó su nivel más alto desde que hay estadísticas, aun con el conflicto arancelario con el gobierno de Donald Trump presionando sobre varios rubros de exportación.
El administrador adjunto de Aduanas, Wang Jun, remarcó que el país “siguió adelante” pese a lo que definió como un “entorno externo complejo y desafiante”. Las cifras respaldan esa lectura: las ventas de productos de alta tecnología, como equipos de alta gama y robots industriales, avanzaron 13% interanual, mientras que las exportaciones de vehículos eléctricos, baterías de litio y componentes fotovoltaicos, incluidos paneles solares, saltaron 27%.
Este combo de tecnología y energía se convirtió en uno de los motores del comercio exterior chino. La combinación de autos eléctricos, baterías y paneles solares fue clave para que China mantuviera el superávit en 2025, aun bajo presión de aranceles más altos. A la vez, esa misma canasta de productos es la que hoy genera mayor discusión en muchos países que buscan proteger su industria.
Para economías proveedoras de litio, como Argentina y en particular la región del NOA donde se inserta Salta, la consolidación de China como gran comprador de insumos y exportador de productos terminados agrega una capa más de complejidad a la planificación industrial y a la integración de cadenas de valor.
Estrategia de China: menos Estados Unidos, más mercados alternativos
A lo largo de 2025, las tensiones con Washington atravesaron todo el año. La administración de Donald Trump mantuvo e incluso elevó aranceles sobre una extensa lista de bienes chinos, con picos de hasta 145% en la primera parte del año. Beijing respondió con medidas propias, pero en lugar de un desplome del comercio, optó por profundizar una táctica de diversificación de destinos.
Las autoridades de China impulsaron activamente la búsqueda de nuevos mercados como muestra de su capacidad para absorber el golpe de la guerra de tarifas. Según los datos de Aduanas, las ventas externas hacia Estados Unidos se redujeron 16,9% en los primeros once meses, mientras que esa merma fue compensada con mayor presencia en otros países donde empresas chinas ya tenían redes comerciales armadas desde la primera etapa del conflicto con Trump.
El texto original detalla que el gobierno chino aprovechó su extensa red económica global para redirigir exportaciones y así sostener el nivel de actividad exportadora. Esa reconfiguración, sin embargo, trajo choques con distintos socios: cámaras empresarias y gobiernos de varias naciones denunciaron lo que consideran prácticas desleales y un ingreso masivo de productos chinos, que presionan sobre industrias locales.
En Argentina también se registraron quejas de sectores fabriles que señalan que las importaciones desde China afectan su competitividad. Para la industria radicada en Salta —en especial proveedores de insumos y manufacturas de bajo y mediano valor agregado— este contexto global obliga a mirar con atención los costos de producción, la logística y la incorporación de tecnología para no quedar desplazados por la oferta asiática.
Negociaciones Beijing-Washington y efecto en la agenda industrial
Mientras se acomodaban los flujos comerciales, las negociaciones bilaterales entre Beijing y Washington se extendieron durante buena parte del año. El peso de los números a favor de China fortaleció su posición en la mesa de diálogo, que finalmente derivó en una tregua en octubre.
En ese acuerdo, Donald Trump y Xi Jinping pactaron bajar los nuevos aranceles aplicados a los bienes chinos hasta un 20%, bastante menos que el techo de 145% que rigió en los primeros meses. Tras la entrada en vigor de la tregua, las tarifas se estabilizaron en los niveles acordados, aunque sin volver a la situación previa al conflicto. Más tarde, el escenario volvió a tensarse cuando Trump advirtió que los países que comercien con Irán enfrentarán un nuevo recargo del 25%, lo que agregó incertidumbre para China por su vínculo con Teherán.
El texto también marca que en el mundo empresario se descuenta que la puja entre ambas potencias seguirá. Trump convirtió la idea de reducir la dependencia de China y repatriar manufacturas a territorio estadounidense en uno de los ejes de su gestión, un enfoque que alimenta la posibilidad de nuevos roces comerciales.
Analistas citados en el informe remarcan que varios países ya avanzan con estrategias para proteger su producción local frente a lo que describen como “sobrecapacidad industrial” china. Para las cadenas productivas del NOA, incluidas las de Salta vinculadas al litio y a otras materias primas, estos movimientos internacionales se traducen en condiciones cambiantes para vender, asociarse o incorporar tecnología de origen chino.
En este marco general, el documento oficial subraya que el superávit comercial de China en 2025 alcanzó un nuevo máximo histórico, con un aumento del 20% respecto de 2024 y un total de u$s1,2 billones.

