El padre Carlos Castillo comunicó durante una conferencia que dejará la parroquia Señor del Milagro de Metán, comunidad que condujo durante 23 años. La decisión está vinculada con problemas de salud y estudios médicos que necesita realizarse. Antes de instalarse en San Lorenzo, cerca del padre Oscar Ossola, el sacerdote participará de una misa de acción de gracias el domingo 27 de septiembre, a las 19, en el templo metanense. Allí se encontrará con vecinos y familias que quieran acompañarlo antes de su partida.
Castillo explicó que necesita atender distintas afecciones y destinar tiempo a los controles indicados. Entre los problemas que mencionó figuran una hernia de hiato, gastritis, dificultades en la piel y la necesidad de estudios de próstata.
“Necesito un tiempito para mí”, expresó al fundamentar su alejamiento. También aclaró que su salida no será temporal y que no volverá a desempeñarse como párroco de Señor del Milagro.
La parroquia prepara una misa para acompañar a Castillo
La despedida será durante la celebración prevista para el 27 de septiembre a las 19. El encuentro tendrá lugar en la parroquia Señor del Milagro, donde Castillo podrá saludar a quienes se acerquen a participar de la misa.
El sacerdote señaló que todavía no conoce quién será designado para ocupar su lugar. Consultado sobre esa posibilidad, indicó que no cuenta con información sobre el próximo responsable de la comunidad religiosa.
Durante sus declaraciones, recordó que había proyectado permanecer en Metán hasta el final de su vida. “Pensé que me iban a sepultar acá, junto a monseñor Tejerina”, manifestó, en referencia a José Vicente Tejerina Monserrat.
Los vínculos construidos durante más de dos décadas
Castillo repasó parte de la tarea pastoral desarrollada desde su llegada a la ciudad. Mencionó el contacto con familias en momentos de duelo, las visitas a enfermos, los matrimonios celebrados y los bautismos realizados a lo largo de los años.
Incluso consideró que pudo haber bautizado a hijos de personas a quienes había acompañado en los primeros tiempos de su ministerio. “Un párroco termina llorando los hijos de otros como si fueran propios”, expresó al hablar de las pérdidas que atravesó junto a integrantes de la comunidad.
La salud motivó el cambio de residencia a San Lorenzo
El sacerdote se instalará en San Lorenzo, donde estará cerca del padre Oscar Ossola. Según explicó, ese cambio le permitirá concentrarse en los estudios, controles y tratamientos que debe afrontar por su estado de salud.
En la conferencia también recordó momentos personales vividos mientras estuvo en Metán, como Navidades, cumpleaños y el fallecimiento de sus padres. Además, habló de Candela, hija de su hermano Hernán, quien había sido sepultada el día anterior a la entrevista.
Al referirse a las obras en la parroquia, mencionó arreglos hechos luego de filtraciones y del desprendimiento de una parte del techo. También indicó que la vivienda destinada al próximo sacerdote quedará disponible, junto con muebles que pertenecieron a su padre.
Castillo agradeció a los medios, a las comunidades de Fátima y San José, a quienes concurren al templo y a personas que no asisten habitualmente a la iglesia. Por los mensajes y llamados que no logró responder, dejó un mensaje final: “Gracias y perdón”.


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