jueves, junio 18, 2026

El aumento en el precio de la carne golpea y empuja un bajo consumo que ya marca un piso histórico

La menor faena, las exportaciones sostenidas y el encarecimiento de los cortes presionan sobre un mercado interno cada vez más retraído.

El consumo de carne vacuna en Argentina volvió a caer y quedó en 47,3 kilos por habitante al año, el nivel más bajo en más de dos décadas. El dato surge de la Cámara de la Industria y Comercio de Carnes y Derivados de la República Argentina (CICCRA), que además informó que entre enero y marzo el mercado interno absorbió 512.800 toneladas, un 10% menos que en igual tramo del año anterior. En ese escenario, el aumento de precios y el bajo consumo aparecen como dos señales fuertes de un mercado cada vez más ajustado para las familias.

Las proyecciones privadas incluso van más allá y advierten que el consumo podría bajar hasta una franja de entre 43 y 44 kilos por persona. Entre las razones que mencionan figuran la menor oferta de hacienda, el encarecimiento de los cortes y una capacidad de compra más limitada en los hogares.

El bajo consumo de carne se profundizó en el mercado interno

El retroceso no quedó solo en una percepción de mostrador. Los números del primer trimestre reflejaron una caída clara en la demanda local, con 512.800 toneladas destinadas al mercado interno entre enero y marzo. Esa cifra significó una baja de 10% frente al mismo período del año pasado.

Según CICCRA, el consumo aparente por habitante quedó en 47,3 kilos anuales, un registro que se ubica entre los más bajos de los últimos 20 años. A la vez, consultores del sector sostienen que la tendencia todavía no encontró un freno y podría seguir cediendo en los próximos meses.

En ese marco, especialistas remarcan que, si los salarios no logran acompañar la suba de los precios, una parte de los consumidores puede seguir reemplazando la carne vacuna por otras opciones, como pollo o cerdo. Así, el comportamiento de la demanda doméstica continúa mostrando señales de desgaste.

El aumento de precios se combinó con menos oferta y exportaciones firmes

Uno de los factores que explican la situación es la reducción en la faena. En abril se faenaron 960.900 cabezas, lo que implicó una merma de 15,3% en comparación con abril del año pasado. Con menos hacienda disponible, la oferta se achica y eso mete más presión sobre los valores en carnicerías y supermercados.

Al mismo tiempo, las ventas al exterior se mantuvieron activas. Durante el primer cuatrimestre se exportaron 211.300 toneladas, por un total de 1.399 millones de dólares. China siguió como principal destino de la carne vacuna argentina, mientras el mercado local continuó debilitado.

Dentro del sector entienden que la evolución de los precios depende de tres variables puntuales: una faena más baja, exportaciones sostenidas y una demanda interna golpeada. Es decir, menos oferta disponible para el consumo local en un contexto donde comprar carne cuesta cada vez más.

Los cortes más caros y el impacto directo en el bolsillo

El traslado a los precios también quedó reflejado en los relevamientos del AMBA. En marzo, la carne vacuna registró un incremento de 10,6%, mientras que la suba acumulada en los últimos 12 meses llegó a 68,6%. En ese mismo informe, el kilo promedio se ubicó en $18.564.

Entre los cortes que más aumentaron aparecieron la picada común, la carnaza común y la falda. Con ese panorama, el consumo siguió retrocediendo, en un escenario atravesado por menor disponibilidad de hacienda, exportaciones activas y precios en ascenso.