Cargnello presentó el horizonte de su salida y dejó la decisión final en manos del Papa

El arzobispo de Salta señaló que continuará con tareas sacerdotales si conserva salud y fuerzas cuando deje su función.

El arzobispo de Salta, Mario Cargnello, informó que presentará su renuncia ante el Vaticano antes de marzo de 2027, cuando cumpla 75 años. Explicó que se trata del procedimiento previsto para los obispos, aunque advirtió que el trámite no implica que deje de inmediato la conducción de la Iglesia salteña. La definición sobre su continuidad quedará en manos del Papa y de la Santa Sede.

Durante una entrevista con Daniel Gutiérrez, Cargnello indicó que busca anticipar la presentación para que pueda comenzar el proceso eclesiástico destinado a elegir futuras autoridades. El arzobispo precisó que no podrá establecer por cuenta propia la fecha de su eventual salida de la arquidiócesis de la capital provincial.

También se refirió al Milagro 2026, a la visita del nuncio apostólico y a su intención de continuar como sacerdote si mantiene su salud. Entre las posibilidades que mencionó para esa etapa figura Santa Cruz, una localidad cercana a la ciudad de Catamarca donde trabajó durante su juventud.

El paso que Cargnello anticipó para 2027

La presentación de la renuncia activará un mecanismo que será resuelto por las autoridades de la Santa Sede. Cargnello señaló que alcanzará la edad establecida para los obispos en marzo de 2027 y que planea entregar antes la documentación correspondiente. De ese modo, según explicó, el Vaticano podrá iniciar el proceso de selección de obispos y arzobispos.

“En marzo de 2027 cumplo 75 años y se cumple el período que tenemos los obispos. Tenemos que presentar la renuncia. Yo la voy a presentar antes, así el Papa comienza el proceso de la Santa Sede para la elección de obispos y arzobispos”, afirmó durante la entrevista.

El arzobispo remarcó que la renuncia formal no fija automáticamente el final de sus funciones en la ciudad de Salta. Tras esa instancia, el Papa puede aceptar el pedido, disponer una prórroga o tomar otra determinación vinculada con la conducción de la arquidiócesis.

La continuidad quedará bajo decisión del Papa

Cargnello sostuvo que una eventual permanencia en el cargo dependerá exclusivamente de una instrucción papal. Al describir ese escenario, expresó que su responsabilidad es mantener la tarea pastoral hasta que exista una resolución de la Santa Sede sobre su situación.

“El Papa puede pedir que me quede unos años más y hay que obedecer. No sé qué será de mi vida; la palabra la tiene el Vaticano”, indicó. Además, señaló: “Ahí ya quedo en manos del Papa. Lo que le pido a Dios es que me dé la gracia de trabajar con todas las ganas hasta el último día”.

El Milagro 2026 y una posible tarea después de Salta

El arzobispo no consideró la reciente procesión como su último Milagro al frente de la Iglesia salteña. Consultado sobre esa posibilidad, evitó anticipar cómo será su situación para las próximas celebraciones y ubicó su mirada en el desarrollo del año en curso. “No lo he visto como el último ni como el primero, sino como el del año 2026. Esa es mi forma de vida: vivo el presente y el futuro está en manos de Dios”, respondió.

En relación con la convocatoria, Cargnello contó que entre los sacerdotes hubo intercambios sobre una posible asistencia mayor que en otros años. Sin embargo, vinculó esa percepción con la cercanía que tuvieron los fieles con las imágenes durante el recorrido. “Esta procesión fue muy cercana. Para nosotros, los curas, se trata de preparar la casa para que la gente pueda reunirse con Dios”, expresó.

El arzobispo también recordó la presencia del nuncio apostólico durante el Milagro 2026. Indicó que Salta fue la primera provincia visitada por el representante diplomático de la Santa Sede y afirmó: “Yo estaba movilizado por la visita del nuncio, porque fue especial. La primera provincia que visitó fue Salta. Le gustó y quiere que lo invitemos el año que viene”.

Sobre su futuro, Cargnello dijo que, si tiene fuerzas y salud al dejar el cargo, quiere seguir colaborando como sacerdote. Mencionó a Santa Cruz, una pequeña localidad ubicada a unos 20 kilómetros de la ciudad de Catamarca, donde le gustaría acompañar a la comunidad y al colegio local, sin intervenir en asuntos administrativos.