lunes, mayo 18, 2026

Caputo vinculó la inflación de marzo con la guerra y defiende el ahorro vía crédito

El ministro defendió el programa económico, el rol del crédito y cuestionó con dureza el relato de estanflación y mega recesión.

El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo que la inflación de marzo podría haber sido más alta que en los meses previos, la vinculó con la guerra y defendió el programa económico actual, al tiempo que destacó el crédito como herramienta de ahorro y consumo. En una entrevista televisiva, negó que exista estanflación, rechazó el diagnóstico de “mega recesión” y se mostró crítico con la cobertura periodística. Además, respaldó los créditos del Banco Nación a funcionarios y se refirió al impacto de la incertidumbre política sobre las decisiones de inversión.

Caputo atribuyó posible suba de la inflación a la guerra y marcó al crédito como clave para el ahorro

Durante la entrevista, Caputo remarcó que la dinámica de precios sigue siendo un problema central, pero insistió en que el rumbo elegido por el equipo económico es el correcto. Definió a la inflación como “un monstruo” que todavía no logran controlar por completo, aunque aseguró que la política aplicada apunta a una baja sostenida en el tiempo. Según su planteo, la expectativa oficial es que, si se mantiene esta línea, la inflación local termine acompañando los niveles internacionales.

En ese contexto, el ministro adelantó que el índice de precios de marzo podría mostrar un registro más elevado que el de los meses anteriores. Explicó que, a su criterio, una de las causas está ligada al conflicto en Oriente Medio y a su efecto sobre la economía global. Sin embargo, más allá de mencionar “la guerra y otras cuestiones” como factores de presión, no detalló qué otros elementos habrían incidido en el comportamiento de los precios.

Al analizar el canal de transmisión de ese conflicto, Caputo se enfocó en la energía y advirtió que el precio internacional del petróleo se define en el ámbito privado. Aclaró que el Gobierno no interviene en esas decisiones empresarias y dejó en claro que ese componente puede influir de manera directa sobre los costos internos. Con esto, buscó enmarcar la inflación reciente dentro de un escenario internacional complejo, más que en decisiones locales de política económica.

En paralelo, el ministro describió un cambio en la forma en que los argentinos se relacionan con el dinero, especialmente en un entorno de inflación todavía alta. Sostuvo que, en la etapa previa, la población “quemaba el dinero” y buscaba desprenderse rápido de los pesos, mientras que ahora observa un uso más intensivo del crédito. Aseguró que el financiamiento permite ordenar el gasto y mencionó como ejemplo que “ahorrás tres meses y por ahí te comprás una moto”, vinculando directamente la toma de préstamos con una estrategia de ahorro y consumo planificado.

De acuerdo con su lectura, este giro en el comportamiento financiero no se explica por la urgencia de escaparle a la inflación, sino por la mayor oferta de crédito disponible. Allí ubicó una de las piezas centrales del programa económico: el acceso al financiamiento para consumo durable, al que presentó como herramienta para sostener la actividad y, al mismo tiempo, ordenar las decisiones de gasto de los hogares.

Fuerte crítica al periodismo y rechazo de un escenario de estanflación o mega recesión

Caputo dedicó un tramo extenso de la entrevista a cuestionar la forma en que distintos medios reflejan la situación económica. Afirmó que percibe una postura abiertamente hostil hacia la gestión y aseguró que, por ese motivo, prefiere guiarse por los datos antes que por el relato público. Según su descripción, los indicadores muestran un nivel elevado de producto bruto y de actividad, algo que, afirmó, se ve en la economía real aunque parte del periodismo busque instalar lo contrario.

En esa línea, el ministro fue tajante al negar que el país atraviese un cuadro de estanflación, es decir, inflación alta combinada con recesión profunda. Señaló que se intenta “instalar que hay una mega recesión” y contrapuso ese diagnóstico con su visión de que el consumo privado se encuentra en un punto “pico histórico”. Para sostener su postura, volvió a colocar al crédito en el centro de la escena, al indicar que los nuevos esquemas de financiamiento ayudan a sostener el nivel de gasto de las familias pese a la inflación.

Al referirse al mercado laboral, Caputo dijo que no oculta los números menos favorables y reconoció que, si bien el empleo bruto creció, también se incrementó la informalidad. Conectó ese desempeño con los resultados electorales del oficialismo en el último turno, al señalar que la población suele votar en función de cómo percibe la economía. De esta forma, buscó mostrar que los datos de actividad y trabajo, a su entender, validan el camino elegido por el Gobierno.

En materia política más amplia, el ministro apuntó al kirchnerismo como factor de riesgo en las expectativas de los inversores. Afirmó que para muchos agentes económicos ese espacio representa “el infierno” y que, mientras exista la posibilidad de un regreso, habrá temor y primas de riesgo más altas. No obstante, sostuvo que la probabilidad de que ese sector vuelva al poder “es cero” y que “no tienen ni margen de error”, al tiempo que aclaró que se trata de su mirada personal.

Impacto de la incertidumbre política y defensa de la “ley de inocencia fiscal”

Caputo explicó que, más allá de sus convicciones, debe atender a lo que piensan los mercados financieros. Indicó que incluso una chance baja de cambio de rumbo político puede condicionar las decisiones de inversión y financiamiento. De acuerdo con su análisis, ese temor sigue presente entre algunos operadores y actúa como un factor extra al momento de evaluar la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad del programa.

En ese marco, el funcionario se detuvo en la llamada “ley de inocencia fiscal”, a la que consideró “muy bien hecha”. Volvió a cuestionar al kirchnerismo, al plantear que mientras exista, muchos contribuyentes temen que una futura administración pueda revertir las reglas. Según Caputo, ese miedo frena decisiones de blanqueo y de mayor formalización, aunque él se mostró “muy optimista” con el proyecto tal como fue diseñado.

Consultado sobre el calendario político, el ministro adelantó que el próximo año no tendrá el ritmo de campaña típico de la Argentina y lo describió como “un paseo por el parque”. No ofreció precisiones sobre qué supuestos económicos o políticos respaldan esa previsión, ni la vinculó con variables concretas como el nivel de actividad, la inflación o el dólar.

Créditos del Banco Nación, ahorro y efecto en el consumo interno

Otro eje central de la entrevista fue la discusión sobre los créditos hipotecarios del Banco Nación tomados por funcionarios del Gobierno, que generaron críticas de gremios y sectores opositores. Caputo defendió abiertamente estas operaciones y reveló que fueron “inducidas” por él mismo, al considerarlas una “oportunidad que motoriza la economía”. Destacó que este tipo de financiamiento contribuye al movimiento del sector de la construcción y del consumo ligado a la vivienda.

El ministro negó que haya privilegios o irregularidades en esas líneas crediticias y las calificó como plenamente legales y legítimas. Subrayó que los empleados públicos disponen de las mismas condiciones que el resto de los clientes del banco y mencionó que los funcionarios representan apenas el 0.2% del total de los préstamos otorgados. Invitó incluso a los trabajadores estatales nucleados en ATE a solicitar esos créditos, insistiendo en que no existe ventaja específica para quienes ocupan cargos de gestión.

Caputo aclaró también que los movimientos recientes en el Ministerio de Capital Humano no guardan relación con estos préstamos. Precisó que el desplazamiento del segundo de la ministra Sandra Petovello respondió a otros motivos y se desligó de cualquier vínculo con el esquema crediticio del Banco Nación. Al cerrar, volvió a señalar que el incremento del crédito al consumo, sumado a la continuidad del programa antiinflacionario, constituye el marco en el que se insertan sus proyecciones sobre inflación, empleo y nivel de actividad, al tiempo que reiteró que el uso del crédito forma parte de una nueva lógica de ahorro y gasto frente a la inflación.