Luis Caputo admitió la aceleración de la inflación: “No podemos forzar a los argentinos a tener pesos”

El ministro analizó la inflación, la demanda de pesos y la estrategia de deuda, y afirmó que la economía está ordenada pero persiste la desconfianza social.

En el 21.º Simposio de Mercado de Capitales y Finanzas Corporativas, Luis Caputo repasó el salto de la inflación reciente, explicó por qué considera clave la demanda de pesos y adelantó cómo piensa afrontar los próximos vencimientos de deuda externa. El ministro de Economía remarcó que la gestión puede regular la cantidad de pesos que circulan, pero no decidir cuántos quiere guardar la gente, y vinculó esa dinámica con el ritmo al que suben los precios mes a mes.

El funcionario habló ante empresarios y referentes financieros, y puso el acento en la relación entre la emisión de pesos, la confianza en la moneda y la forma en que eso termina pegando en el bolsillo. Además, aseguró que ya está definida una hoja de ruta para cubrir los pagos de capital de la deuda sin recurrir a los mercados internacionales, mientras describió un clima social marcado por el escepticismo frente a la política económica.

caputo: la inflación depende de cuántos pesos quiere tener la gente

Durante la exposición, Caputo insistió en que uno de los factores que escapan al control directo del Poder Ejecutivo es la demanda de pesos. Señaló que el Gobierno puede manejar la oferta de dinero, pero no la decisión de los ahorristas y consumidores de quedarse en moneda local. “No podemos forzarlos a ustedes a tener pesos en el bolsillo si no quieren”, remarcó ante el auditorio, al describir ese límite de la política económica.

Al repasar la trayectoria de la inflación, el ministro recordó que “veníamos muy bien hasta junio del año pasado y sufrimos un retroceso en los últimos siete u ocho meses”. Según su explicación, después de una fase de desaceleración se dio una nueva aceleración de los precios, en buena medida porque la brecha entre la cantidad de pesos y la voluntad de mantenerlos se volvió más marcada.

Caputo planteó que, desde su óptica, la inflación surge del vínculo entre cuántos pesos hay disponibles y cuánto quiere demandar la población. Por eso, diferenció entre la capacidad oficial de moderar la emisión y la imposibilidad de ordenar la confianza de la gente en la moneda. A modo de dato puntual, recordó que en febrero el índice de precios al consumidor avanzó 2,9 %, y que fue el segundo mes consecutivo con esa misma variación.

En ese marco, el funcionario volvió sobre el rol de la demanda de pesos y describió que, mientras no mejore la percepción de quienes ahorran y consumen, la tarea de frenar la inflación se vuelve más complicada. De todos modos, sostuvo que la administración continuará trabajando sobre la cantidad de dinero en circulación como herramienta principal.

tarifas, carne y recomposición de precios relativos en la suba inflacionaria

El titular de Economía también identificó otros motores de la inflación además del comportamiento de la demanda de pesos. Indicó que en los últimos meses hubo una fuerte recomposición de precios relativos, que incluyó ajustes significativos en tarifas y rubros regulados, sumados a incrementos importantes en alimentos básicos.

En ese punto, destacó que los cambios no fueron marginales: “Tuvimos que subir regulados más de lo que se venía haciendo, tuvo un impacto, y la carne tuvo un impacto fuertísimo”, subrayó. De esta manera, vinculó la aceleración de la inflación con esos sectores puntuales que, según su mirada, arrastraron al resto del índice de precios.

Caputo sostuvo que estos movimientos responden a factores concretos y, de acuerdo con su exposición, se trataría de efectos acotados en el tiempo. Frente a los asistentes al simposio, expresó que “a partir de ahora deberíamos volver a un proceso de desinflación”, marcando una expectativa oficial de que, una vez absorbidos los aumentos de regulados y alimentos, la inflación retome una trayectoria descendente.

El ministro evitó asociar estos ajustes con cambios estructurales permanentes y puso el foco en el reacomodamiento de precios que, según señaló, era necesario para corregir atrasos en distintos rubros. A la vez, vinculó ese reordenamiento con la necesidad de reducir distorsiones en el sistema tarifario.

deuda externa y financiamiento sin salir a los mercados

Además del capítulo inflacionario, Caputo se detuvo en la estrategia para los próximos vencimientos de deuda externa. Explicó que la hoja de ruta ya fue definida y que contempla mecanismos para cubrir los pagos de capital tanto en el corto como en el mediano plazo, sin depender de nuevas colocaciones en plazas internacionales.

El funcionario adelantó que se anunciarán alternativas de financiamiento específicas para afrontar esas obligaciones, aunque no brindó detalles adicionales en el marco del simposio. Sí dejó en claro que el plan oficial no incluye, al menos en esta etapa, salir a buscar fondos frescos en los mercados globales, y que la prioridad será administrar los recursos disponibles para cumplir con los compromisos asumidos.

desconfianza social y percepción sobre la economía

Hacia el final de su intervención, el ministro se refirió al clima social y a cómo impacta en la marcha de la economía. Indicó que uno de los desafíos actuales pasa por el escepticismo de una parte importante de la población, al que atribuyó antecedentes en experiencias económicas anteriores del país.

“Hoy es casi más difícil lidiar con el escepticismo de mucha gente producto de nuestro pasado que con nuestra economía”, afirmó. Según expuso, desde la conducción económica se considera que la economía está “en orden”, aunque reconoció que la desconfianza acumulada sigue siendo un condicionante para el proceso de estabilización que se busca consolidar.