Lula da Silva confirmó su candidatura para las elecciones presidenciales de Brasil, previstas para el 4 de octubre, y buscará alcanzar un cuarto mandato. El actual presidente encabezará nuevamente la fórmula del Partido de los Trabajadores junto al vicepresidente Gerardo Alckmin. La presentación se realizó en San Pablo y dejó planteado un escenario electoral en el que Flávio Bolsonaro, hijo del exmandatario Jair Bolsonaro, también anunció que competirá. Distintos sondeos citados en los últimos días ubican a Lula por delante en eventuales definiciones de segunda vuelta.
El dirigente brasileño, de 80 años, afrontará así su séptima campaña para llegar a la Presidencia. Durante el acto partidario sostuvo que esta será su última postulación y utilizó una comparación con el fútbol para explicar su intención de obtener otro triunfo electoral.
La actividad tuvo lugar en el Expo Center Norte de San Pablo, donde Edinho Silva, presidente del Partido de los Trabajadores, oficializó la dupla integrada por Lula y Alckmin. Ambos ya habían compartido la fórmula que se impuso en los comicios de 2022.
La candidatura de Lula da Silva fue presentada en San Pablo
Ante militantes y dirigentes del oficialismo, Lula afirmó que encara la campaña con el objetivo de sumar un cuarto mandato presidencial. En su intervención habló sobre su edad y su estado físico: “Pelé solo jugó cuatro mundiales. Este es mi séptimo mundial y quiero el cuarto título. Quiero luchar contra la vejez, no andar arrastrando las piernas. Tengo la misma energía de cuando tenía 30 años”.
El presidente también anticipó el tono que pretende sostener durante la contienda. “No quiero a un Lula pacifista. Quiero a un Lula duro, que haga lo que nosotros (Partido de los Trabajadores) no terminamos de hacer, porque ya nos ocupamos de lo básico”, expresó durante el lanzamiento.
Además, señaló que su espacio no necesita formular anuncios que no puedan ser vinculados con su experiencia de gobierno. “Todo el mundo sabe que somos el único candidato que no tiene que mentir ni inventar nada en esta campaña. No tenemos que inventar nada que decirle al pueblo. Quienes lo han hecho pueden prometer más. Quienes no lo han hecho no tienen nada que prometer”, dijo.
Lula ya había ocupado la Presidencia antes de su victoria sobre Jair Bolsonaro en 2022. Tras asumir el 1° de enero de 2023, reconoció que podía volver a competir, aunque antes de aquella elección había dicho que sería su última candidatura debido a su edad y a la necesidad de una renovación política en Brasil.
Las elecciones de Brasil tendrán a Flávio Bolsonaro como uno de los principales rivales
La disputa por la Presidencia tendrá entre sus nombres centrales a Flávio Bolsonaro, dirigente derechista e hijo de Jair Bolsonaro. Su postulación ya fue confirmada, por lo que la campaña reunirá a dos referentes que aparecen al frente de las mediciones difundidas en los últimos días.
Un relevamiento de Atlas Intel para Bloomberg News, publicado el miércoles, mostró a Lula con 49% de intención de voto frente al 43% de Flávio Bolsonaro en una eventual segunda vuelta. De acuerdo con Bloomberg News, esos números registraron pocos cambios respecto de la medición anterior.
El medio internacional indicó que la diferencia se mantuvo durante una semana que describió como turbulenta para Bolsonaro, atravesada por problemas legales y acusaciones sobre vínculos con el hombre ubicado en el centro de un escándalo bancario.
Los sondeos marcan una competencia con ventajas distintas según cada escenario
Otra encuesta, encargada por la entidad financiera BTG Pactual y elaborada por Nexus, ubicó a Lula con 47% y a Flávio Bolsonaro con 43% en un posible balotaje. La distancia de cuatro puntos se encuentra dentro del margen de error de dos puntos porcentuales informado para ese estudio.
En la proyección de primera vuelta de Nexus, Lula reúne 42% de las intenciones de voto, mientras que Flávio Bolsonaro alcanza 33%. Más atrás aparecen el gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado, con 6%; Renan Santos, con 5%; y el gobernador de Minas Gerais, Romeu Zema, con 3%.
La legislación brasileña permite encadenar solamente dos mandatos consecutivos. La situación de Lula es diferente porque sus anteriores períodos presidenciales no fueron consecutivos al actual: volvió al cargo luego de derrotar a Jair Bolsonaro en 2022.
La campaña sumó diferencias con Argentina y el debate sobre aranceles
La campaña tuvo también un episodio de tensión diplomática con Argentina. El sábado 1 de agosto, el presidente Javier Milei viajó a San Pablo para respaldar la candidatura de Flávio Bolsonaro. Durante esa visita cuestionó e insultó a Lula, que busca la reelección.
En el acto de lanzamiento, Lula prometió inversiones en defensa y vinculó esa política con la autonomía brasileña. Sin mencionar a Donald Trump, afirmó: “Quiero estar preparado para que nadie invada este país para llevarse al presidente, como han invadido. Quiero estar preparado para la paz, no para la guerra. Quiero estar preparado para que nadie se atreva a tomarnos por tontos. Por eso es importante saber que necesitamos invertir en la defensa”.
Las declaraciones se produjeron mientras Brasil y Estados Unidos mantienen diferencias por el paquete arancelario anunciado por Washington para importaciones provenientes de 60 países. Esa medida busca sancionar a las naciones que, según el planteo estadounidense, no aplicaron controles suficientes para impedir el ingreso de productos elaborados mediante trabajo forzoso.
En un artículo publicado en The Washington Post, Lula había definido los aranceles como “un error estratégico” y advirtió sobre posibles efectos comerciales. “En el mediano plazo, estos aranceles interrumpirán cadenas de suministros que hoy se encuentran densamente integradas, y las empresas brasileñas sustituirán proveedores norteamericanos por otros socios”, remarcó.
También sostuvo: “América Latina y el Caribe no necesitan portaaviones rondando sus aguas ni castigos tarifarios. Lo que nos falta son socios confiables y predecibles”.


Los dichos de Milei sobre Lula reactivan la tensión con Brasil