martes, junio 9, 2026

Campo Quijano: vecinos denuncian falta de iluminación en San Antonio y renuevan reclamos a la municipalidad

El barrio San Antonio sumó un nuevo planteo por alumbrado y recordó denuncias previas de otros sectores del Valle de Lerma.

Vecinos de Campo Quijano denuncian otra vez problemas de iluminación, esta vez en el barrio San Antonio, donde familias, chicos y personas que entran o salen del lugar deben moverse por calles a oscuras. El reclamo fue dirigido a la municipalidad y se concentró en el acceso al barrio, un sector que, según señalaron, viene creciendo desde hace años sin obras ni servicios básicos. La advertencia fue directa y quedó resumida en una frase que los propios habitantes difundieron: “EVITEMOS UNA TRAGEDIA”. El planteo, además, no aparece aislado, porque en 2025 ya hubo denuncias parecidas en otros puntos del municipio.

El pedido volvió a instalar un problema que se repite en Campo Quijano y que también golpea a otras zonas del Valle de Lerma, donde la identidad productiva y el crecimiento de los barrios muchas veces avanzan más rápido que la llegada de servicios esenciales. En San Antonio, la preocupación pasa por la falta de alumbrado público y por la exposición diaria de quienes caminan por el lugar cuando cae la noche.

Los vecinos remarcaron que la oscuridad no es un detalle menor. Plantearon que se trata de una situación que afecta la circulación y que suma riesgos de seguridad en un sector donde hay movimiento de familias, niñas y niños. Por eso el mensaje que hicieron público buscó poner el foco en la urgencia del problema y en la necesidad de una respuesta concreta.

La iluminación en San Antonio reactivó un reclamo vecinal

La denuncia actual está centrada en el ingreso al barrio San Antonio. Allí, de acuerdo con lo expresado por habitantes de la zona, faltan luminarias en un tramo clave para entrar y salir del lugar. Esa carencia, sostuvieron, obliga a transitar por sectores oscuros y complica la vida cotidiana de quienes viven en el barrio.

El planteo también expone otra preocupación: el crecimiento de ese sector sin la misma llegada de infraestructura básica. Según indicaron, San Antonio viene sumando familias desde hace años, pero las obras y los servicios no avanzaron al mismo ritmo. Esa diferencia, remarcaron, se nota con fuerza cuando anochece y la circulación queda condicionada por la falta de luz.

La frase “EVITEMOS UNA TRAGEDIA” sintetizó el tono del pedido. No se trató de una consigna aislada, sino de una advertencia nacida de una situación que los vecinos describen como cotidiana. En una zona del Valle de Lerma donde la vida barrial forma parte de la tradición y del orgullo regional, el reclamo apunta a una necesidad elemental: contar con alumbrado en la vía pública.

Quienes viven en el lugar señalaron que el problema no es nuevo dentro de Campo Quijano. Por eso, al hacer visible lo que pasa en San Antonio, varios recordaron que ya hubo reclamos similares en otros barrios del municipio. Esa continuidad es la que hoy vuelve a quedar en primer plano.

Vecinos de Campo Quijano ya denuncian desde 2025 fallas parecidas en otros barrios

Durante 2025, residentes de al menos seis barrios del municipio habían hecho públicas quejas por falta de alumbrado público, recolección de residuos deficiente, escaso mantenimiento de espacios verdes y calles en mal estado. Entre los sectores mencionados figuraban La Merced Chica Village, Solares Day, Solares de Ortiz, El Puesto, La Querencia y otras zonas cercanas.

Aquellos planteos ya mostraban que la falta de iluminación no aparecía sola. Los vecinos la ubicaban dentro de una serie de carencias sostenidas en el tiempo. En esos reclamos se hablaba de focos que no estaban, brazos de luz que debían repararse, plazas con pasto alto y calles difíciles de transitar. Lo que hoy se denuncia en San Antonio se suma a ese registro previo.

En ese momento, también cuestionaban la falta de respuestas. “Para el municipio somos una carga o, peor, no existimos”, dijeron entonces algunos habitantes al describir cómo vivían el estado de sus barrios. Esa frase había surgido en medio de pedidos por servicios básicos y ahora vuelve a ser mencionada como parte de un antecedente cercano dentro de Campo Quijano.

La situación incluso había sido relatada por vecinos que contaban cómo sostenían tareas por cuenta propia. Cecilia Quispe, de Solares de Ortiz, había señalado: “Vivimos rodeados de alimañas, víboras, alacranes, y encima tenemos que pagar entre nosotros para cortar el pasto de las plazas. El municipio no viene nunca. Ni siquiera sabemos con claridad a qué municipio pertenecemos: algunos votamos en Rosario de Lerma, otros en Quijano”.

La municipalidad quedó en el centro de pedidos por servicios y mantenimiento

Los antecedentes del año pasado también incluyeron testimonios vinculados de manera directa con la oscuridad en la vía pública. Vecinos contaban que muchas veces tenían que usar la linterna del celular para evitar accidentes cerca de la ruta o para hacer señas y conseguir que el colectivo frenara. Esa descripción cobra relevancia otra vez porque en San Antonio la preocupación gira alrededor del mismo punto: la falta de iluminación en zonas de paso.

Cecilia Quispe además había relacionado ese panorama con hechos de inseguridad y con dificultades concretas para la vida diaria. “Cuando alguien viene a casa, me da vergüenza. El barrio es lindo, pero está tan abandonado que parece un lugar olvidado por todos. No hay ni un colectivo que te levante si no le hacés señas con una linterna. Una vez, a un vecino le robaron todo en plena oscuridad, y dejaron los electrodomésticos en el pasto para volver a buscarlos después, porque ni siquiera se ve”, afirmó.

Otra vecina, Laura Paredes, de La Merced Chica Village, había dicho que en su barrio debían cubrir gastos que consideraban básicos. “Nosotros mismos pagamos el alumbrado, los focos, la reparación de los brazos de luz, el corte de pasto. La Municipalidad no pone ni una bolsa de basura”, aseguró. También rechazó que se usara una supuesta condición económica del sector como explicación para no prestar servicios: “Nos dicen que somos barrios pudientes, como excusa para no brindarnos nada. Pero no somos un country: somos vecinos laburantes que compraron un lote, construyeron su casa con esfuerzo y ahora viven entre el abandono y el reclamo eterno”.

Entre esas denuncias de 2025 aparecía además un problema que varios frentistas ubicaban en los límites jurisdiccionales. Algunos contaban que a pocos metros había sectores donde sí se realizaban tareas de corte de pasto o mantenimiento del alumbrado, mientras que del lado que correspondía a Quijano, según sus dichos, la intervención no llegaba. Paredes había expresado: “Entre intendentes deberían hacer un acuerdo, un convenio metropolitano para resolver estos vacíos. Pero no hay voluntad. A nosotros nos queda seguir pagando de nuestros bolsillos o ver cómo el barrio se deteriora”.

El estado de las calles era otro punto señalado en esos reclamos. “Hay cráteres”, dijo Laura. Y agregó que habían buscado presupuestos para alquilar una máquina que nivelara y enripiara, pero el costo era demasiado alto para afrontarlo entre particulares. Junto con eso, los vecinos mencionaban promesas que, según decían, no se concretaban. “Te dicen que la máquina va a ir, que ya está en camino, que tomen nota… pero no pasa nada. Solo repiten frases vacías. Nos toman de tontos”, se quejaron.

En aquel momento, el reclamo general incluía recolección de residuos en tiempo y forma, corte de pasto en plazas y calles, luminarias seguras, calles transitables y un transporte público accesible y seguro. Ahora, con San Antonio en el centro del pedido, el reclamo volvió a enfocarse en la falta de luz en las calles de Campo Quijano y en la consigna difundida por los vecinos: “EVITEMOS UNA TRAGEDIA”.