Productores de Cafayate comenzaron gestiones para conseguir asistencia luego de que una helada tardía dañara casi por completo los viñedos del Valle Calchaquí y pusiera en riesgo la próxima cosecha. El fenómeno ocurrió durante la madrugada del 14 de septiembre, cuando en la zona se registraron temperaturas de hasta -6°. Los viñateros buscan medidas que permitan sostener las fincas y conservar los puestos de trabajo ligados a la actividad.
Miguel Ángel Lovaglio, productor cafayateño, indicó que ya tomó contacto con autoridades del área de Producción de la Provincia. Además, prevé viajar a Buenos Aires para reunirse con el secretario de Agricultura de la Nación y plantear la situación del sector.
La solicitud apunta a obtener herramientas similares a las aplicadas tras otros eventos climáticos, cuando la asistencia económica se definió por hectárea luego de relevar las pérdidas en cada propiedad.
Los viñedos de Cafayate quedaron expuestos por el adelanto de la temporada
Las plantas ya habían brotado cuando las bajas temperaturas alcanzaron al Valle Calchaquí. Esa condición dejó a los cultivos con menor protección frente a la helada registrada durante la madrugada.
El impacto se extendió prácticamente a todo el valle y alcanzó variedades presentes en la zona, entre ellas Torrontés y Malbec. Según Lovaglio, el daño fue de una magnitud que compromete la producción prevista para el próximo año.
El productor describió el escenario con una frase contundente: “No hay cosecha para el año que viene”. De todos modos, señaló que una porción reducida de la producción podría recuperarse.
La actividad requiere trabajo durante todo el año
La pérdida de la cosecha también genera preocupación por la continuidad laboral en las fincas. Lovaglio explicó que en su establecimiento trabajan habitualmente entre 6 y 10 personas de forma permanente.
Durante el tiempo de cosecha, esa actividad llega a involucrar a más de 50 familias. Las labores no se detienen con la falta de uva, ya que las plantas necesitan poda, atada, riego, desbrote y mantenimiento.
La asistencia busca sostener el empleo rural y las fincas
Los productores plantean que el respaldo económico debe contemplar tanto el cuidado de las plantas como los puestos de trabajo. La preocupación es que la pérdida de una campaña afecte los ingresos de las familias vinculadas a los viñedos.
El sector vitivinícola atraviesa dificultades desde hace 3 años, de acuerdo con la información difundida. Las bodegas acumulan stock y enfrentan problemas para comercializar vino en el mercado interno y también en el exterior.
A ese contexto se suman mayores costos de producción, especialmente por el gasoil. Lovaglio resumió la relación entre empleo y producción: “Si vos no tenés obreros, no podés trabajar; y si no podés trabajar, no cosechás”.


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