jueves, julio 16, 2026

El caso de la beba de Córdoba que reabre dudas por mensajes borrados: hay cambios en la investigación

La pesquisa por la desaparición de Esmeralda gira hacia su entorno cercano mientras se revisan celulares, cámaras y rastros en la casa familiar.

La investigación por lo que pasó con la beba Esmeralda en Córdoba, que estuvo casi 20 horas sin aparecer en Cosquín, dio un giro y ahora apunta de lleno a su círculo íntimo. La Justicia ordenó revisar celulares donde detectaron mensajes borrados antes y después de la desaparición, y además analiza cámaras de seguridad y movimientos dentro de la vivienda. Todo esto se cruza con el dato de que la nena fue encontrada en una zona que ya había sido rastrillada varias veces.

La fiscalía sigue la pista de los mensajes borrados en celulares

De acuerdo con lo publicado por el medio Vía País, la causa quedó en manos de la fiscal de Córdoba Silvana Pen, quien ordenó el secuestro de teléfonos de familiares y de otras personas cercanas a la beba. En esos aparatos, los peritos informáticos detectaron que se habían eliminado conversaciones en las horas previas y posteriores a que se perdiera el rastro de Esmeralda en Cosquín.

Para los investigadores, esos mensajes borrados podrían ser clave para reconstruir la línea de tiempo, ya que cubren el tramo más sensible del caso: desde que nadie la vio más en la casa hasta la radicación formal de la denuncia. El análisis apunta a determinar con quién se habló, a qué hora y qué decisiones se tomaron en ese lapso.

En paralelo, el equipo de la fiscalía trabaja con registros de cámaras de seguridad de la zona. Según trascendió, el material se revisa “cuadro por cuadro” para intentar ver si hubo movimientos extraños cerca de la vivienda o del sector de monte donde luego apareció la beba, y si eso coincide con los períodos en los que se eliminaron comunicaciones.

Otro elemento bajo la lupa es lo que ocurrió dentro de la casa familiar entre la desaparición y el aviso a la Policía. En ese plazo, la Justicia investiga la posible remoción de plantas de marihuana que habrían estado en la vivienda. Ese dato se incorporó al expediente para establecer si tuvo alguna relación con la demora en hacer la denuncia o con el comportamiento de los adultos a cargo.

Cómo encontraron a la beba y las dudas que generó la escena

Las sospechas sobre una intervención de terceros se apoyan en cómo fue hallada Esmeralda, luego de casi un día completa de búsqueda. Cuando la encontraron, tenía la ropa puesta al revés, algo que los investigadores consideran muy difícil de que una beba de su edad pudiera hacer sola.

Además, estaba descalza en una zona de monte, pero sin lastimaduras en los pies ni marcas que indicaran que había andado mucho tiempo por pasto, piedras o tierra. Tampoco presentaba señales compatibles con haber pasado largas horas a la intemperie, pese al tiempo transcurrido desde que la familia reportó que no la veían.

Ese contraste entre el lugar donde apareció la nena y su estado físico reforzó dentro del expediente la hipótesis de que no se habría perdido por sus propios medios. Los investigadores analizan si la beba pudo haber estado en otro sitio y haber sido dejada luego en el sector rastrillado, una zona que los equipos de rescate ya habían revisado en varias oportunidades sin resultados.

La hipótesis de que fue retenida y luego devuelta

Con estos elementos, en la causa tomó fuerza la posibilidad de que Esmeralda haya sido retenida por alguien del entorno o conocido y que, ante la magnitud del operativo, la devolvieran cerca de la casa. Durante la búsqueda se desplegaron más de 250 efectivos y se activó el protocolo Alerta Sofía, lo que amplificó la difusión del caso en toda Córdoba.

Los investigadores consideran que ese despliegue pudo haber influido en la decisión de dejar a la beba en un lugar próximo al domicilio, en un sector de monte que las brigadas ya habían peinado. La Justicia analiza tiempos, recorridos y comunicaciones para ver si esa hipótesis se sostiene con evidencia concreta.

En el expediente también se incorporó el testimonio del abuelo de Esmeralda. El hombre declaró que la perra de la familia, que suele tener comportamiento agresivo, se había escapado antes hacia el mismo sector donde finalmente fue encontrada la beba. Señaló, además, que en esa zona ya se había registrado un hecho grave años atrás, lo que llevó a los investigadores a concentrar nuevamente el foco en ese punto preciso de Cosquín.