Un informe nacional advirtió que, si se mantiene la tendencia actual de nacimientos, para 2030 Argentina tendrá muchos menos chicos en la escuela primaria y Salta no será la excepción. El estudio proyecta una reducción del 27% de la matrícula de este nivel respecto de 2023, lo que equivale a 1,2 millones de estudiantes menos en todo el país, y calcula para la provincia una baja superior a 40.000 inscriptos. Con datos oficiales de población y de escuelas, el reporte plantea que el descenso de nacimientos ya se traduce en menos alumnos y obliga a repensar cómo se organizan los recursos educativos.
Las proyecciones surgen del trabajo “Presente y futuro de la cantidad de alumnos por docente y por grado”, elaborado por el Observatorio Argentinos por la Educación. El documento cruza información demográfica y educativa y se concentra especialmente en lo que puede pasar en las aulas durante los próximos años si la caída de nacimientos se sostiene.
El informe fue realizado por Martín De Simone (Banco Mundial), junto a María Sol Alzú y Martín Nistal (Argentinos por la Educación). Para sus cálculos utilizaron las proyecciones de población de la Dirección Nacional de Población del Ministerio del Interior y los datos del Relevamiento Anual de la Secretaría de Educación, que incluye matrícula, secciones y cargos docentes de todo el país.
Proyecciones para Salta: menos nacimientos, menos alumnos
En el caso de Salta, el estudio subraya que la curva de nacimientos acompaña la tendencia nacional a la baja. El trabajo toma como referencia cifras del Registro Civil provincial y muestra una caída sostenida en las inscripciones de recién nacidos durante los últimos años.
Según esos registros, en 2022 se contabilizaron 19.178 nacimientos en toda la provincia. Un año después, en 2023, la cifra bajó a 17.482 y en 2024 volvió a descender hasta 14.622. El período 2025 cerró con 14.066 nacimientos inscriptos, lo que marca una diferencia acumulada cercana a 5.000 chicos menos entre 2022 y 2025.
Estos números son presentados en el informe como datos firmes, sin interpretaciones extra. A partir de allí se proyecta un recorte de cohortes que ingresarán a la primaria de acá a varios años. En ese escenario, el documento estima para Salta una reducción de más de 40.000 alumnos de primaria hacia 2030, equivalente también a un 27% menos de matrícula frente a 2023.
El texto remarca que la relación directa entre menor cantidad de nacimientos y menor número de alumnos es el eje de buena parte de las proyecciones. A partir de esa base estadística, se abre una serie de preguntas sobre cómo se van a organizar las escuelas salteñas cuando haya menos chicos por grado y por docente.
Un sistema educativo que deberá reorganizar recursos
El informe no se queda en el conteo de alumnos que podrían faltar en las aulas dentro de unos años. Por el contrario, avanza sobre las implicancias concretas que puede tener ese achique en la estructura del sistema educativo, tanto en Salta como en el resto del país.
“Esta realidad plantea el desafío de reorganizar recursos, infraestructura y cargos docentes”, sostiene el documento. Al mismo tiempo, plantea que la discusión no debería limitarse a cuántos docentes o secciones habrá, sino que también tendría que involucrar otros puntos de la política educativa, como las estrategias de enseñanza, la evaluación de resultados y la formación continua de los maestros.
El texto menciona, además, el uso y adecuación de la infraestructura escolar, el trabajo pedagógico en zonas alejadas o de difícil acceso, la estructura administrativa de los Ministerios de Educación y la articulación con el nivel superior, tanto universidades como institutos terciarios.
Otro capítulo del documento está dedicado al financiamiento. Allí se indica que la baja de matrícula abre la posibilidad de revisar cómo se distribuyen las partidas educativas, sin que eso signifique necesariamente gastar más. La clave, según el estudio, estaría en cómo se orientan los fondos disponibles por cada estudiante.
La baja de nacimientos como oportunidad según los autores
Dentro de ese marco, los especialistas de Argentinos por la Educación sostienen que la caída de la tasa de nacimientos no tiene un solo efecto posible sobre el sistema. De Simone plantea que, si bien la situación puede traer problemas, también permite pensar cambios que antes resultaban difíciles de encarar.
“La caída de la tasa de natalidad en Argentina puede tener múltiples efectos, tanto negativos como positivos. En el sistema educativo, sin embargo, abre una oportunidad: sin aumentar el gasto total, es posible destinar más recursos por estudiante. La evidencia muestra que, si esos recursos se orientan a intervenciones basadas en evidencia, los niveles de aprendizaje pueden mejorar de manera considerable”, señala De Simone en el informe.
El economista advierte también sobre el riesgo de que nada se modifique pese al nuevo escenario: “El riesgo es que la inercia institucional y objetivos que no ponen el aprendizaje en el centro hagan que esta ventana de oportunidad se desperdicie. Este reporte busca justamente abrir la discusión sobre cómo aprovecharla a tiempo y de la mejor manera posible, antes de que se cierre”.
Por su parte, Martín Nistal remarca que las conclusiones del trabajo miran especialmente a las administraciones provinciales, que son las que gestionan los sistemas educativos. “El primer punto es marcarle a las provincias la nueva situación que se proyecta para los próximos años. Y el segundo punto del informe es dado que esto va a pasar indefectiblemente, ¿cuál es la mejor forma de afrontar esto? Y en ese sentido, destacamos que no hacer nada es el peor escenario”, explicó al difundir el estudio.
Impacto diferenciado entre escuelas públicas y privadas
El documento también incorpora miradas externas sobre cómo podría afectar la retracción demográfica a las gestiones pública y privada. La investigadora del Conicet y de la Universidad de San Andrés, y profesora de la Universidad Austral, Cecilia Adrogué, subraya que no todos los sectores educativos sentirán el impacto de la misma forma.
“Es importante mencionar que los efectos serán bien diferenciados según se trate del sistema de gestión pública o el sistema de gestión privada. En el primer caso, el presupuesto no está determinado por la demanda sino por las partidas presupuestarias asignadas, mientras que en el segundo, la matrícula es la que determina los recursos disponibles y estarán frente a un desafío mayúsculo para poder solventar con menos alumnos una estructura que les quedará grande”, afirma Adrogué en el texto.
El artículo que acompaña el informe marca, además, que la mayoría de las coberturas periodísticas se enfocaron, hasta ahora, en repetir porcentajes de baja de matrícula y cifras de nacimientos, pero casi sin vincular esos datos con otros aspectos del sistema educativo ni con lo que puede ocurrir puntualmente en provincias como Salta.
En ese sentido, se plantea que el recorte de estudiantes previsto para 2030 obliga a revisar la organización interna de las escuelas, la cantidad de secciones y la distribución de cargos docentes. El informe se presenta como un insumo inicial para promover más estudios y discusiones sobre la educación primaria en Argentina, tomando como base la reducción del 27% de la matrícula estimada a nivel nacional y la baja de más de 40.000 alumnos proyectada para Salta.

