La autopsia por el crimen de Agostina Vega sumó en las últimas horas datos que reordenaron la investigación en Córdoba. Los peritos ubicaron la muerte de la adolescente de 14 años entre las 23 del sábado 23 y las 5 del domingo 24 de mayo, o sea, antes de que se hiciera la denuncia por su desaparición. El caso tiene detenido a Claudio Barrelier, imputado por femicidio, mientras siguen pendientes análisis toxicológicos y estudios anatomopatológicos que podrían definir si hubo abuso sexual antes del ataque.
La autopsia marcó una franja horaria decisiva en el crimen
El informe preliminar determinó que Agostina Vega murió por asfixia mecánica. Además, los especialistas establecieron que el desmembramiento del cuerpo fue posterior al fallecimiento, un punto que quedó incorporado a la causa.
Con esos resultados, la pesquisa tomó como referencia una ventana temporal concreta: entre las 23 del sábado 23 y las 5 de la madrugada del domingo 24 de mayo. Ese dato pasó a ser central porque sitúa el crimen antes de la denuncia por la desaparición de la menor.
De acuerdo con fuentes vinculadas al expediente, durante la autopsia también aparecieron “posibles signos de abuso sexual”. De todos modos, por el estado avanzado de descomposición del cadáver, hallado varios días después, hasta ahora no hay una confirmación definitiva.
Agostina Vega: qué hipótesis siguen bajo análisis en Córdoba
La causa tiene como principal acusado a Claudio Barrelier, quien está imputado por femicidio y permanece detenido en el penal de Bouwer. Según se informó, está alojado en un pabellón psiquiátrico luego de haber manifestado intenciones de quitarse la vida.
Si los estudios pendientes llegan a confirmar abuso, la situación judicial del acusado podría agravarse. Por eso, tanto los análisis anatomopatológicos como los informes complementarios son observados como piezas clave dentro del expediente.
El fiscal Raúl Garzón trabaja sobre la hipótesis de un “crimen silencioso”. Esa línea se sostiene en que la modalidad de asfixia, según la investigación, no habría generado ruidos capaces de alertar a los vecinos. En ese marco, el acusador considera que el hecho ocurrió con la participación de una sola persona en la vivienda del barrio Cofico.
Los estudios pendientes pueden redefinir el alcance del expediente
Otro de los ejes de la investigación busca establecer si la adolescente fue drogada antes del ataque. Para responder ese punto, todavía están en proceso los análisis toxicológicos, considerados determinantes para reconstruir qué pasó en las últimas horas de la víctima.
También continúan en espera los estudios anatomopatológicos, mencionados en la causa como necesarios para llegar a una respuesta concluyente sobre los signos detectados en la autopsia. Según lo publicado por Contexto Tucumán, esos resultados podrían modificar por completo la carátula del expediente.


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