El ausentismo de los estudiantes de secundaria en Argentina se convirtió, en los últimos dos años, en el tema que más inquieta a los directivos escolares y encendió una nueva alarma en el sistema educativo. Un informe reciente de Argentinos por la Educación, basado en los cuestionarios de la prueba Aprender 2024, reveló que más de la mitad de los alumnos del último año reconoció al menos 15 faltas en el ciclo lectivo, lo que incrementa riesgos de bajo rendimiento y abandono escolar. El relevamiento también mostró diferencias importantes entre jurisdicciones del país.
El ausentismo se disparó entre los estudiantes del último año de secundaria
Más de la mitad de los estudiantes del último año de secundaria en Argentina admitió haber faltado 15 días o más a clases durante 2024, según el informe. El estudio de Argentinos por la Educación detalla que el 51% de los alumnos que cursaban el último año declaró acumular, como mínimo, 15 inasistencias hasta octubre del ciclo lectivo, una proporción que se ubica por encima de los registros de años anteriores.
En 2022, ese mismo indicador se ubicaba en el 44%, por lo que en solo dos años se produjo una suba de 7 puntos porcentuales en los niveles de ausentismo entre los estudiantes que están a punto de egresar. El informe advierte que este cambio no es menor, ya que se vincula con mayor probabilidad de repitencia, abandono o trayectorias educativas interrumpidas.
El relevamiento aclara que no se trata solamente de alumnos que faltan algunos días aislados, sino de un grupo creciente que acumula faltas de manera sostenida. Los especialistas que elaboraron el documento señalan que este tipo de ausencias frecuentes puede condicionar la continuidad de los estudios y también impactar luego en la inserción laboral de los jóvenes.
Dentro de este escenario, el análisis muestra que se expandieron todos los segmentos de estudiantes que superan las 15 inasistencias. La franja que registra más de 20 faltas pasó de concentrar al 26% de los alumnos en 2022 al 30% en 2024. A la vez, el grupo que declaró entre 15 y 19 ausencias subió del 18% al 21% en el mismo período.
En conjunto, estos números revelan un corrimiento hacia categorías de ausencias más graves. Es decir, no solo creció el ausentismo en general, sino que aumentó el peso relativo de quienes faltan más días, con un efecto directo sobre el tiempo efectivo que los chicos pasan dentro del aula.
Qué dicen los datos de Aprender 2024 y cómo se midió el ausentismo estudiantil
El informe se apoya en datos autorreportados por los propios estudiantes que participaron de la prueba Aprender 2024 en escuelas de todo el país. El equipo de Argentinos por la Educación utilizó las respuestas a los cuestionarios complementarios que se aplican junto al operativo de evaluación, en los que se consulta a los alumnos por su asistencia a clases.
El trabajo aclara que Argentina no cuenta hoy con un sistema nominal unificado a nivel nacional que registre, estudiante por estudiante, las inasistencias en forma sistemática. Por ese motivo, los investigadores debieron recurrir a lo que declaran los jóvenes que estuvieron presentes el día del operativo de Aprender 2024.
En diálogo con C5N, Martín Nistal, coautor del informe y director del observatorio de datos de Argentinos por la Educación, describió este punto metodológico. “La inasistencia autorreportada suele ser bastante menos que lo que en realidad sucede. Esto respondieron los chicos que fueron a clases el día en el que se tomó la prueba Aprender. Entonces, habría que tomarlo como un piso”, señaló.
Además, Nistal enmarcó el problema del ausentismo en una tendencia que, según indicó, se arrastra desde la pandemia. “El ausentismo estudiantil es un problema serio desde hace rato en Argentina. Tiene mucho resabios post pandemia. Muchos países empezaron a experimentar este tipo de problemas”, explicó al analizar los resultados del estudio.
El documento también observa qué pasó con los alumnos que registran una cantidad intermedia de faltas. El grupo de estudiantes con entre 5 y 14 inasistencias bajó del 41% al 34% entre 2022 y 2024. Para la organización, este cambio sugiere que parte de esos chicos se desplazó hacia tramos de ausentismo más alto, más que hacia una asistencia sin faltas.
En cambio, los estudiantes con asistencia más pareja, es decir, quienes dijeron no haber faltado o haber tenido menos de 5 ausencias, se mantuvieron casi sin cambios: pasaron de representar el 12% al 13% del total. De esta manera, la mejora en la regularidad de asistencia no compensó el aumento en los niveles más críticos de ausentismo.
Motivos que explican por qué los estudiantes faltan a clases
El relevamiento indagó también en las razones que los estudiantes señalan para justificar sus ausencias a la escuela secundaria en Argentina. Entre quienes admitieron faltas, el motivo más repetido fueron los problemas de salud, mencionados por el 62% de los encuestados. Esa categoría incluye tanto enfermedades propias de los alumnos como situaciones médicas que requieren reposo o atención.
En segundo lugar apareció la falta de ganas o motivación para asistir a clases, elegida por el 39% de los estudiantes. Más atrás se ubicaron las dificultades para llegar hasta el establecimiento educativo, con un 34%, y los retrasos en el horario de ingreso, que derivan en inasistencias, señalados por el 32%.
De acuerdo con el informe, las razones familiares y laborales quedaron al final del listado de causas, con menor peso relativo entre las respuestas disponibles. El trabajo remarca que se trata de percepciones de los propios alumnos, registradas al momento de contestar los formularios de Aprender 2024.
Cómo ven el problema los equipos directivos de las escuelas
Los directivos de secundaria ubicaron al ausentismo de los estudiantes como uno de los principales obstáculos para el funcionamiento cotidiano de las escuelas. Según los resultados de la prueba Aprender 2024, el 46% de los responsables de establecimientos mencionó las inasistencias de los alumnos como el problema más importante que enfrentan en la gestión diaria.
Muy cerca quedó la impuntualidad estudiantil, señalada por el 45% de los directores. En tanto, el 39% mencionó los bajos logros educativos como una de las dificultades centrales y el 37% hizo referencia al ausentismo docente dentro de la escuela. Así, la asistencia aparece como un eje que atraviesa tanto a estudiantes como a profesores.
Al analizar la gravedad del fenómeno, el 32% de los directivos consideró que el ausentismo estudiantil representa un problema moderado para la enseñanza, mientras que el 15% lo calificó como una situación seria. Para Argentinos por la Educación, esta combinación de respuestas muestra que la presencia de los alumnos en las aulas se volvió un tema clave al pensar la organización del nivel secundario.
Diferencias entre provincias y relación con el futuro educativo y laboral
El informe detectó contrastes marcados en los niveles de ausentismo entre distintas jurisdicciones del país. La provincia de Buenos Aires quedó al tope del listado de distritos con mayor proporción de estudiantes del último año con 15 faltas o más, con un 66%. Le siguieron la Ciudad de Buenos Aires, con un 59%, Tierra del Fuego, con un 55%, y La Pampa, con un 54%.
En el otro extremo se ubicaron provincias con menores índices de ausentismo: Jujuy registró un 30%, San Juan un 29% y Santiago del Estero un 28%, según el detalle del estudio. Estas diferencias muestran que el fenómeno no se presenta del mismo modo en todo el territorio nacional.
Nistal fue consultado sobre la relación entre estas variaciones y el nivel socioeconómico de cada distrito. “No hay un patrón obvio socioeconómico. Por ejemplo, cuando se ven datos de resultado de aprendizaje en Argentina, se da muy obvio el patrón: a las provincias más ricas les va mejor que a las más pobres. Entonces, las desigualdades en las provincias son las desigualdades educativas. Sin embargo, en este caso no ocurre eso”, explicó.
El especialista agregó que, al comparar provincias con características parecidas pero comportamientos distintos en términos de ausentismo, se observa que intervienen otros factores además del contexto de origen de los estudiantes. “Si provincias más o menos parecidas pueden tener comportamientos diferentes, eso implica que hay un margen de maniobra más allá de la cuna”, sostuvo.
El estudio también vinculó el ausentismo estudiantil con las perspectivas educativas futuras y la inserción en el mundo del trabajo. Nistal señaló que “la evidencia internacional es muy robusta. Los problemas de ausentismo tienen connotaciones en los aprendizajes de los estudiantes en un corto y largo plazo. Si un chico aprende menos, le costará más entrar a la universidad o acceder a un trabajo”.
Además, planteó posibles efectos en los hábitos laborales cuando esos jóvenes empiecen a trabajar. Afirmó que “hay un tema de hábitos y costumbres. Un chico que falta mucho, probablemente esté expuesto a situaciones en la calle con una menor contención social. En el futuro, puede tener menos hábitos de compromiso y disciplina para asistir a lugares o conservar trabajos cuando sea adulto”.
En otro tramo, el coautor del informe remarcó la ausencia de sistemas de información que permitan seguir con precisión la asistencia de los alumnos en todas las jurisdicciones. “En la Argentina no hay sistemas nominales de información de todas las provincias donde se pueda obtener cuánto están faltando los chicos. Hay que recurrir a cosas como estas, lo cual habla de un problema”, advirtió.
Nistal también mencionó la baja frecuencia de informes públicos sobre este tema. Sostuvo que solo en tres provincias se conocieron datos propios a partir de notas periodísticas, pero sin reportes oficiales sistemáticos, y recordó que Mendoza publicó un informe específico en un momento.
Por último, el especialista observó que, según la información disponible, el ausentismo no se reparte de manera uniforme durante el ciclo lectivo. Indicó que antes y después de las vacaciones de invierno se registran picos de faltas, así como en la previa de los feriados, y que los lunes y viernes suelen ser los días con menor asistencia, a partir de los registros y testimonios relevados en el informe.

