Argentina quedó este miércoles entre los tres países que rechazaron en la Asamblea General de la ONU una resolución sobre esclavitud transatlántica y reparaciones, en una votación que dejó 123 apoyos, 3 votos negativos y 52 abstenciones. La iniciativa, impulsada por Ghana, definió el tráfico de africanos esclavizados como uno de los mayores crímenes contra la humanidad y pidió avanzar en medidas concretas de justicia reparadora. El posicionamiento de Argentina en la ONU se dio en un contexto de cambios en la política exterior del país y de informes recientes del organismo internacional sobre la situación de derechos humanos en territorio argentino.
argentina se alinea con estados unidos e israel en la votacion de la onu sobre esclavitud
La Asamblea General de la ONU trató este miércoles una resolución dedicada a la esclavitud y al comercio transatlántico de esclavos, un tema que desde hace años viene generando reclamos de reparación por parte de varios países africanos y caribeños. El texto presentado por Ghana calificó la trata de africanos esclavizados como la injusticia “más inhumana y persistente” contra la humanidad y vinculó ese pasado con desigualdades estructurales que continúan hasta hoy.
En la votación, el documento fue aprobado por 123 Estados miembros, mientras que solo hubo 3 rechazos: Estados Unidos, Israel y Argentina. Además, 52 países se abstuvieron, en su mayoría europeos, que prefirieron no acompañar la resolución pero tampoco votar en contra. De esta forma, Argentina quedó ubicada en un grupo muy reducido de opositores abiertos al texto, diferenciándose tanto del bloque de apoyo mayoritario como de quienes optaron por la abstención.
La representación argentina en la ONU estuvo encabezada por el embajador Francisco Fabián Tropepi. Su voto negativo se interpretó como parte de la línea general de política exterior adoptada por el gobierno de Javier Milei desde su asunción en diciembre de 2023, con un marcado acercamiento a las posiciones de Washington y Tel Aviv en debates de seguridad, Medio Oriente y también en discusiones ligadas a derechos humanos.
Mientras tanto, varias capitales europeas que eligieron abstenerse explicaron que tenían “objeciones legales y fácticas” sobre algunos puntos del texto, especialmente en torno a la idea de aplicar retroactivamente el derecho internacional a crímenes cometidos durante el periodo colonial y al alcance jurídico que podrían tener posibles reparaciones económicas o simbólicas.
que dice la resolucion de la onu sobre esclavitud y reparaciones
El proyecto aprobado por la Asamblea General se centró en la historia de la trata de africanos esclavizados y el comercio transatlántico de esclavos, y planteó que ese sistema implicó el traslado forzado de por lo menos 12,5 millones de personas desde África entre los siglos XV y XIX. Aunque la resolución no es jurídicamente vinculante, contiene una fuerte carga política y simbólica, al reconocer la magnitud del daño y su impacto prolongado en las sociedades actuales.
Ghana, país impulsor del texto, sostuvo que el propósito principal era fortalecer el reclamo de justicia histórica por las secuelas del comercio de esclavos. El canciller ghanés, Samuel Ablakwa, defendió la propuesta en la ONU con un mensaje centrado en la permanencia de la memoria y afirmó: “La historia no desaparece cuando se ignora… la verdad no se debilita cuando se retrasa y la justicia no expira con el tiempo”.
El presidente de Ghana, John Dramani Mahama, también respaldó la iniciativa y la enmarcó en una “ruta de sanación y justicia reparativa global”. Entre los mecanismos posibles mencionó pedidos de disculpas oficiales, compensaciones económicas, restitución de bienes culturales y garantías de no repetición. De esa manera, el texto de Naciones Unidas no solo condenó la esclavitud transatlántica como crimen contra la humanidad, sino que abrió la puerta a que los Estados discutan herramientas concretas de reparación.
En la misma sesión, la ONU recordó que se trata de la primera vez que la Asamblea General adopta un documento de este tipo que, además de la condena histórica, incorpora de forma explícita la idea de avanzar hacia políticas de justicia reparativa. Entre los lineamientos generales se incluyeron disculpas formales, medidas económicas, devolución de bienes y acciones destinadas a prevenir la repetición de estas violaciones masivas de derechos humanos.
argumentos a favor y en contra dentro de la asamblea general
Durante el debate, la delegación de Estados Unidos fue una de las que expuso con mayor claridad sus objeciones. El representante estadounidense afirmó que se estaba haciendo un “uso cínico” de injusticias del pasado como herramienta para la redistribución de recursos en la actualidad y manifestó su desacuerdo con la idea de establecer jerarquías entre distintos crímenes de lesa humanidad. Con ese planteo, Estados Unidos marcó distancia frente a la perspectiva del texto impulsado por Ghana.
La decisión de Argentina de acompañar con su voto a Estados Unidos e Israel la alejó de la posición de abstención adoptada por buena parte de Europa y la acercó, en cambio, al núcleo de países que rechazaron directamente la resolución. Por su parte, las delegaciones que apoyaron el proyecto insistieron en que, pese al paso de los siglos, las consecuencias del llamado “triángulo de la esclavitud” siguen presentes en forma de discriminación racial, brechas en el desarrollo y desigualdades estructurales, y que por eso consideran necesarias políticas específicas de reparación.
el debate sobre argentina, la onu y los derechos humanos
El voto de Argentina en esta discusión de la ONU se dio pocos días después de que un grupo de expertos del organismo publicara un informe especial por el 50° aniversario del golpe de Estado de 1976. En ese documento se describió un “rápido deterioro del liderazgo mundial de Argentina” en memoria, verdad y justicia, y se señalaron medidas internas consideradas regresivas en comparación con la trayectoria que el país había construido desde el retorno democrático.
El informe recordó antecedentes como la CONADEP, el Juicio a las Juntas y el juzgamiento de más de mil responsables de crímenes de lesa humanidad, experiencias que durante décadas se mencionaron en foros internacionales como ejemplos de justicia transicional. Sin embargo, los especialistas advirtieron que a partir de 2024 identificaban señales preocupantes, entre ellas el debilitamiento de organismos dedicados a la memoria, mayores trabas para acceder a archivos, menos impulso estatal a investigaciones judiciales y retrocesos en distintas políticas de reparación a víctimas.
Según ese grupo de expertos de la ONU, “estas medidas socavan los cimientos de la justicia transicional, la democracia y el Estado de derecho”, al tiempo que expresaron inquietud por la circulación de discursos negacionistas y por la posibilidad de que se otorguen indultos en causas vinculadas con violaciones graves a los derechos humanos. Esas observaciones pusieron la lupa sobre uno de los pilares de la proyección internacional de Argentina en las últimas décadas: su perfil de país referente en procesos de memoria y justicia frente a crímenes del pasado.
En este contexto, la votación sobre esclavitud en la ONU quedó insertada en un escenario más amplio, donde se cruzan la orientación actual de la política exterior argentina y las evaluaciones de organismos internacionales sobre la situación interna de derechos humanos. En el plano multilateral, el gobierno nacional se corrió de estrategias basadas en la búsqueda de consensos amplios y se acercó a un alineamiento más directo con el eje Washington-Tel Aviv en distintos debates, incluidos aquellos relacionados con memoria histórica.
una discusion global sobre memoria historica y desigualdades actuales
La sesión de la Asamblea General se realizó mientras la ONU difundía imágenes y materiales conmemorativos sobre el legado de la esclavitud, entre ellos fotografías de monumentos en lugares simbólicos como Stone Town, en Zanzíbar, Tanzania. El organismo enmarcó la votación en un proceso más amplio de reconocimiento del impacto duradero del comercio de africanos esclavizados y de su conexión con desigualdades raciales y económicas presentes en muchas sociedades.
En esa misma jornada, el secretario general António Guterres afirmó que la comunidad internacional necesita una respuesta “mucho más audaz” frente a las injusticias históricas. Sus palabras llegaron en medio de un contexto global atravesado por conflictos armados y por un aumento de reclamos de reparación, tanto en África como en el Caribe y otras regiones. En paralelo, la Unión Africana viene trabajando desde hace años en una posición común de sus 55 Estados miembros sobre cuál debe ser el alcance de las reparaciones reclamadas a las antiguas potencias coloniales, incluyendo aspectos económicos, simbólicos y políticos.
La resolución promovida por Ghana se inscribió justamente en esa línea de trabajo regional y fue presentada como un paso relevante en la estrategia de los países africanos para impulsar el tema en los foros internacionales. Aun con el respaldo de la mayoría, la existencia de un bloque de 52 abstenciones, integrado en gran parte por Estados europeos, mostró que persisten dudas y resistencias sobre cómo instrumentar mecanismos de reparación y sobre las implicancias legales de aplicar criterios contemporáneos del derecho internacional a hechos ocurridos durante el colonialismo.
Al finalizar la deliberación, la presidencia de la Asamblea General proclamó el resultado oficial de la votación: 123 votos afirmativos, 3 negativos y 52 abstenciones para la resolución sobre esclavitud transatlántica y reparaciones en el ámbito de la ONU, con Argentina entre los países que optaron por el rechazo.

