Argentina ya perfila la formación para enfrentar a Egipto por los octavos de final del Mundial 2026, en un partido que se jugará este martes a las 13:00, hora argentina, en el estadio cerrado AT&T, en Atlanta. Entre los titulares, Leandro Paredes aparece confirmado en la mitad de la cancha y, además, Lionel Scaloni prepara otras dos modificaciones respecto del último encuentro. La intención del cuerpo técnico es recuperar una estructura conocida, con más control de la pelota, mejor reparto de espacios y una delantera que volvería a tener a Lionel Messi junto a Julián Álvarez.
La alineación que toma forma tiene a Emiliano Martínez en el arco; Nahuel Molina, Cristian Romero, Lisandro Martínez y Nicolás Tagliafico en el fondo; Rodrigo De Paul, Paredes, Alexis Mac Allister y Enzo Fernández en el mediocampo; Messi y Julián Álvarez arriba. Si finalmente se confirma ese equipo, Tagliafico ingresará por Facundo Medina, Paredes se meterá en la zona central y Julián ocupará el lugar de Lautaro Martínez.
El ganador del cruce irá contra Suiza o Colombia. Para la Selección será su partido número 16 en instancias de eliminación directa de los Mundiales, una fase en la que solo perdió una vez. Del otro lado estará un rival que también llevó una buena cantidad de gente y que podría emparejar el color en las tribunas de Atlanta, en un escenario con capacidad para poco más de 64.000 espectadores.
Argentina recupera una base conocida para jugar un mano a mano exigente
De mitad de cancha hacia adelante, Scaloni apunta a repetir una estructura que ya le dio respuestas en un partido grande. Con Paredes adentro, el mediocampo y el ataque quedarían integrados por los mismos seis futbolistas que habían jugado la semifinal de Qatar 2022 frente a Croacia. Esa referencia no es menor: marca una vuelta a un dibujo que el entrenador ya utilizó en tramos decisivos de su ciclo.
La única duda en esa zona pasaba por quién saldría para abrirle lugar al volante de la Roma. Todo indica que Thiago Almada es el principal candidato a arrancar entre los suplentes. Más allá de eso, la decisión principal parece tomada: el cuerpo técnico quiere un equipo con otro tipo de circulación, menos apurado para atacar y más firme para sostener la posesión.
En la práctica del lunes, realizada en el predio de la Universidad de Kennesaw, hubo señales claras. Los jugadores salieron al campo casi una hora más tarde de lo previsto porque antes participaron de una charla extensa en uno de los salones del complejo. Más tarde, ya en la cancha, Scaloni habló con un grupo de futbolistas entre los que estaba Messi. Cuando le preguntaron por ese intercambio, soltó entre risas: “No hablamos de fútbol”.
El tiempo de trabajo venía ajustado. Después del partido del viernes pasado y entre la estadía en Miami y el traslado a Atlanta, el foco estuvo puesto en la recuperación física y en corregir detalles que habían quedado a la vista ante Cabo Verde. Aunque Argentina ganó y dominó, el rendimiento tuvo menos continuidad y menos fluidez que en los tres encuentros anteriores de la fase de grupos.
Egipto obliga a retocar nombres y funciones en el plan de Scaloni
Uno de los cambios que se perfilan está en el lateral izquierdo. Tagliafico volvería a la formación por una combinación de factores tácticos y físicos. Su ingreso no responde solo a una cuestión individual: con Paredes metido en la mitad, el equipo necesita también más salida por ese costado. En esa función, el ex Banfield ofrece una proyección más marcada que Facundo Medina, que igual venía de dejar buenas actuaciones.
Además, ese sector tendrá una atención especial porque por allí puede aparecer Mohamed Salah. El movimiento de Tagliafico no solo deberá dar profundidad cuando Argentina tenga la pelota, sino también resolver una marca exigente en una zona sensible del campo. Ahí aparece otra de las claves del armado para enfrentar a Egipto.
El ingreso de Paredes busca modificar el comportamiento colectivo con la pelota. La intención del cuerpo técnico es que la presión tras pérdida, sostenida sobre todo por De Paul, Mac Allister y Enzo Fernández, no termine enseguida en avances definidos con dos o tres toques. Lo que se pretende es otra secuencia, con más elaboración y con pases encadenados. Scaloni lo resumió así: “Juntar pases”.
Esa búsqueda apunta a un equipo menos vertical y con mayor capacidad para manejar ritmos. La idea es que Argentina pueda conectar cinco o seis toques con velocidad de circulación, sin resignar profundidad, pero con más pausa para elegir mejor. En ese marco se explican no solo los nombres, sino también el tipo de partido que imagina el entrenador.
Los titulares en ataque también cambian y Julián Álvarez gana lugar
La otra variante fuerte está en la delantera. Julián Álvarez aparece por delante de Lautaro Martínez para acompañar a Messi. La decisión también se vincula con el funcionamiento buscado. Aunque el atacante del Inter fue el jugador de campo que más presiones ejerció en los cuatro partidos que arrancó como titular, ese desgaste le quitó peso en los metros finales.
Su primer gol en un Mundial llegó de penal frente a Jordania. Además, generó otra pena máxima ante Austria y le dio un buen pase a Messi contra Cabo Verde, en una acción en la que el capitán después perdió el mano a mano con Vozinha. Aun con esos aportes, el cuerpo técnico entiende que Julián se ajusta mejor al tipo de partido que pretende recuperar Argentina.
Si no hubiera arrastrado un esguince en el tobillo izquierdo en la previa, Julián habría sido titular antes. Aunque Lautaro es el segundo jugador con más partidos en este ciclo, el ex River fue el delantero más elegido por Scaloni desde Qatar para acá. Ahora vuelve a quedar en una posición favorable para jugar desde el arranque en un cruce decisivo.
Messi, mientras tanto, seguirá como referencia ofensiva. Llega con siete goles y, según lo que mostró en el alargue disputado en Miami, atraviesa un buen momento físico. En ese partido volvió a desequilibrar con sus gambetas y no dejó dudas sobre su continuidad entre los titulares. La dupla con Julián es, a esta hora, la que toma más fuerza.
Argentina espera un partido distinto ante un rival con más espacio y jerarquía
En la evaluación del cuerpo técnico, Egipto se parece más a Argelia que a Cabo Verde. Será el tercer rival africano para la Selección en cinco partidos de este 2026, pero el primero de ese continente al que enfrentará en una instancia eliminatoria de un Mundial. Ese dato también modifica la preparación y el enfoque táctico.
Según el análisis argentino, el conjunto egipcio no se replegará tan atrás como lo hizo Cabo Verde. Eso podría darle a Argentina más espacios para atacar, aunque también supondrá otros riesgos. La jerarquía individual del rival aparece como un punto central, no solamente por Salah, sino también por Omar Marmoush.
En Atlanta, además, podría darse por primera vez en este torneo una distribución más pareja en las tribunas. Egipto mostró un acompañamiento numeroso durante la Copa del Mundo y su presencia podría equilibrar el reparto de hinchas en el estadio. El partido comenzará a las 13:00, hora argentina, y el vencedor avanzará para enfrentar a Suiza o Colombia.


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