Terremotos en Venezuela: animales buscan hogar tras los daños en La Guaira

Los centros temporales reciben perros, gatos y otras especies mientras familias buscan a sus mascotas tras la emergencia.

Un gato negro fue encontrado con vida entre los restos de un edificio derrumbado, casi un mes después de los terremotos registrados en junio en Venezuela. El rescate ocurrió en el estado de La Guaira, donde equipos locales y voluntarios continúan buscando animales que quedaron atrapados, se perdieron durante la evacuación o se quedaron sin hogar. Los sismos también obligaron a abrir refugios para recibir mascotas separadas de sus familias.

Los movimientos telúricos, de magnitud 7,2 y 7,5, provocaron graves daños humanos y materiales en la zona costera. Según los datos consignados sobre la emergencia, más de 5.000 personas murieron, 23.000 perdieron sus viviendas y más de 17.000 resultaron heridas. En paralelo, perros, gatos, tortugas, una cabra y otros animales domésticos quedaron expuestos a la pérdida de resguardo.

Los animales rescatados esperan volver a su hogar

La aparición del gato negro se incorporó a una búsqueda que sigue activa en sectores afectados por los derrumbes. Algunos animales fueron retirados de calles y construcciones dañadas, mientras que otros llegaron por sus propios medios o fueron llevados por vecinos a espacios temporales de cuidado.

En La Guaira, muchas familias recorren los refugios con la intención de reconocer a sus mascotas. Los centros alojan animales que fueron encontrados sin identificación, además de aquellos cuyos dueños no pudieron mantenerlos luego de perder sus viviendas durante los terremotos.

Uno de los refugios estatales recibió hasta ahora a 326 mascotas. De ese grupo, cerca de 50 animales ya fueron adoptados por familias, mientras los demás permanecen bajo atención de voluntarios y veterinarios. En ese lugar, los perros utilizan espacios abiertos y los gatos son resguardados en jaulas.

Los reencuentros se producen a medida que avanza la búsqueda

Raquel Ramos continúa buscando a su gata desde el día del terremoto. “Cuando ocurrió el terremoto, salimos corriendo y ella se quedó atrás. No pude encontrarla desde ese día”, relató sobre la separación ocurrida durante la evacuación.

Amanda González, estudiante de veterinaria, indicó que los reencuentros entre familias y mascotas son frecuentes en los centros de acogida. “Los reencuentros son muy emotivos. Todos terminan llorando”, expresó. También señaló: “Estos son animales que quizás creían extintos, y cuando ven que están aquí, se alegran, y nosotros también”.

Los refugios de Venezuela amplían la asistencia tras los terremotos

La cantidad de espacios destinados a animales aumentó luego de los sismos en La Guaira. Decenas de voluntarios participan en tareas de alimentación, limpieza, cuidado y revisión veterinaria para las especies recuperadas de las áreas afectadas.

Un local de McDonald’s fue acondicionado como centro de recepción y atención para animales rescatados o trasladados por sus familias. Allí se revisa a mascotas de distintas especies que pudieron sufrir heridas, deshidratación u otras consecuencias de haber quedado sin resguardo.

Yanier Veliz, estudiante de veterinaria y voluntaria, detalló la actividad del lugar: “Hemos atendido a 50 animales al día, incluyendo perros, gatos, tortugas e incluso alguien trajo una cabra”. En algunos refugios, además, gatas dieron a luz mientras permanecían bajo cuidado.

Astrid Ugas, de 17 años, adoptó cuatro gatitos después de perder a su propio felino durante los temblores. “Quiero ayudar a todos los que lo necesiten”, afirmó. Mientras tanto, los centros de La Guaira siguen recibiendo mascotas encontradas entre escombros, en la vía pública o sin un hogar al que regresar.