El movimiento que adelantó la atención sobre el río Pilcomayo en Salta

San Josesito y Tarapaya registraron niveles bajo alerta amarilla, mientras Santa Victoria Este y Misión La Paz siguen la evolución del cauce.

Los primeros aumentos detectados en la cuenca alta de Bolivia pusieron bajo alerta a comunidades del norte provincial que siguen el comportamiento del río Pilcomayo. Aunque no se registra una crecida de riesgo, las mediciones aparecieron durante agosto, antes del período habitual de lluvias intensas. Santa Victoria Este y Misión La Paz concentran la atención por su ubicación aguas abajo, mientras también se observan precipitaciones persistentes en sectores del Chaco salteño.

El Sistema de Alerta Temprana del Pilcomayo informó variaciones en puntos bolivianos de la cuenca. Las novedades llevaron a reforzar el seguimiento de un río que puede aumentar su caudal rápidamente cuando se producen tormentas fuertes en zonas alejadas del territorio salteño.

Alerta por los primeros ascensos en la cuenca alta

En San Josesito, el nivel del río alcanzó los 2,51 metros, mientras que en Tarapaya llegó a 0,57 metros. Los dos puntos de medición, ubicados en Bolivia, permanecían bajo alerta amarilla. También se preveían subas leves en Puente Aruma y Villamontes, localidades más próximas al área de influencia de la Triple Frontera entre Argentina y Paraguay.

Los valores actuales no representan una situación de riesgo inmediato. Sin embargo, el momento en que aparecieron los ascensos genera atención entre las poblaciones del norte salteño, ya que las crecientes de mayor importancia suelen desarrollarse más adelante, con la instalación plena del ciclo de lluvias.

El Pilcomayo recibe el efecto de las precipitaciones ocurridas a gran distancia. Por las condiciones de la cuenca alta, el agua puede escurrir con fuerza luego de tormentas intensas y provocar incrementos rápidos del caudal aguas abajo. Por eso, las referencias tomadas en territorio boliviano resultan relevantes para las comunidades situadas en el Chaco salteño.

Santa Victoria Este y Misión La Paz siguen las variaciones

Santa Victoria Este y Misión La Paz son dos de los lugares donde se mantiene una observación más cercana del curso de agua. La preocupación no está vinculada a una emergencia vigente, sino a la evolución que pueda tener el río cuando aumenten las lluvias en Bolivia y en el resto de la cuenca.

En los últimos días también se registraron lluvias en sectores del Chaco salteño. Vecinos de Santa Victoria Este indicaron que las precipitaciones vienen siendo persistentes, por lo cual el monitoreo combina las condiciones locales con los datos que llegan desde las zonas altas del Pilcomayo.

Las defensas sobre el río Pilcomayo vuelven al centro del seguimiento

En Misión La Paz persisten reclamos vinculados a las obras de protección frente al avance del río. Las discusiones abarcan la ubicación de algunas defensas y los materiales utilizados, en un escenario donde participan habitantes criollos e indígenas de la zona.

Según la información disponible, se destinaron casi $260 millones para defensas sobre el Pilcomayo. Los recursos figuran en la Resolución Nº 530 de la Secretaría de Obras Públicas, dentro del Expediente Nº 34-132.128/25.

Entre las preocupaciones planteadas por pobladores aparecen sectores protegidos con bolsas de arena, ante la posibilidad de que deban soportar futuras crecientes. El antecedente de 2025 también forma parte de ese seguimiento: durante ese año se había advertido que el cauce avanzaba hacia caminos, viviendas e infraestructura, con riesgo de aislamiento para distintas comunidades.

Paraguay realiza tareas preventivas mientras baja el nivel invernal

Del otro lado de la frontera, Paraguay inició intervenciones preventivas en la zona de Pozo Hondo. Los trabajos aprovechan los niveles más bajos propios del invierno e incluyen muros de contención, mantenimiento del cauce y remoción de sedimentos en la embocadura.

Además, se realizan tareas en caminos para sostener la conectividad cuando lleguen precipitaciones de mayor intensidad. Las autoridades paraguayas mantienen, a la vez, un monitoreo del comportamiento del río en esa área.

La crecida dependerá de las lluvias entre agosto y diciembre

El escenario climático disponible para agosto, septiembre y octubre de 2026 no permite anticipar una temporada extraordinaria de lluvias en toda la cuenca alta. Tampoco proyecta un período especialmente seco, por lo que el comportamiento del río dependerá de dónde se produzcan las precipitaciones y de su intensidad.

Para septiembre se prevé un riesgo moderado, aunque pueden aparecer repuntes asociados a tormentas. Durante octubre, la atención aumentaría con el avance de la temporada húmeda, ya que el Pilcomayo podría responder con mayor frecuencia a las lluvias registradas aguas arriba.

En noviembre, el riesgo podría ubicarse entre moderado y alto si octubre deja una cuenca saturada. Para diciembre se prevé una vigilancia hidrológica elevada, dado que el sistema ingresaría de lleno en su ciclo lluvioso. Por ahora, no existe confirmación de una gran inundación hacia fin de año.