jueves, junio 18, 2026

Patricia Bullrich le habría pedido Milei que despida a Manuel Adorni

El regreso del Presidente desde Estados Unidos quedará cruzado por una discusión interna que ya impacta en la estrategia política del oficialismo.

La situación de Manuel Adorni atravesará la reunión de ministros prevista para el viernes por la tarde, un encuentro al que Javier Milei prometió sumarse cuando vuelva de Los Angeles. En ese marco, Patricia Bullrich aparece entre las dirigentes que volverán a plantear que hay que echar al jefe de Gabinete, mientras el oficialismo intenta ordenar una interna que se agravó por las revelaciones sobre su patrimonio y sus gastos en la causa por enriquecimiento ilícito. Aunque cerca del Presidente aseguran que el respaldo sigue firme, en distintos despachos admiten que el caso ya tiene costo político y genera ruido dentro del Gobierno.

El clima interno no se explica solo por la causa judicial. También pesan los movimientos de dirigentes con peso propio dentro de La Libertad Avanza y de aliados que observan con inquietud la acumulación de tensión en la cima del poder. La discusión, según fuentes del oficialismo, quedó planteada entre quienes creen que sostener a Adorni es una señal de fortaleza y quienes entienden que la crisis ya golpea demasiado la imagen del espacio.

Patricia Bullrich volverá a pedir una definición sobre Manuel Adorni

En el entorno de Patricia Bullrich sostienen que la exministra de Seguridad ya le transmitió a Milei cuál es su posición y que piensa repetirla en la reunión del viernes por la tarde. Cerca de la actual jefa del bloque de senadores de La Libertad Avanza lo resumen sin vueltas: “Patricia ya le dijo al Presidente lo que piensa y lo que cree que hay que hacer. El viernes lo va a repetir”.

Ese planteo toma fuerza en momentos en que siguen apareciendo datos alrededor de la investigación que llevan el juez federal Ariel Lijo y el fiscal Gerardo Pollicita. A la vez, dentro del oficialismo crece la idea de que el encuentro de gabinete no será uno más, porque allí podrían aflorar de manera directa diferencias que hasta ahora se venían expresando en voz baja o mediante comentarios reservados.

Bullrich, además, viene mostrando una agenda propia. Ayer estuvo con José Antonio Kast durante una breve gira por Chile, mientras que en los últimos días también sumó actividades con dirigentes de Uruguay y tuvo un gesto cordial con Mauricio Macri en la cena de la Fundación Libertad. Todo eso alimenta la lectura de que mantiene autonomía política dentro del oficialismo, aun cuando su vínculo con Karina Milei sea descripto como cambiante.

En su entorno rechazan que esos movimientos necesiten aval de la Casa Rosada. Según esa mirada, no hubo actividades ocultas ni una estrategia paralela armada a espaldas del Gobierno. De todos modos, su posición sobre Adorni quedó marcada y vuelve a ponerla en el centro de una discusión sensible para la conducción libertaria.

Milei y Karina Milei sostienen a Adorni pese a la presión para echarlo

Del lado presidencial, el mensaje que se repite es otro. Fuentes del oficialismo aseguran que el respaldo de Javier Milei y Karina Milei a Manuel Adorni no cambió en las últimas semanas. “Hace sesenta días que Javier y Karina bancan a Manuel. No cambió ni va a cambiar”, afirmó una alta fuente oficialista, aunque en la misma conversación reconoció una preocupación concreta por el efecto del caso en la opinión pública.

Según esa evaluación, desde que estalló el tema hubo una baja de “entre siete y ocho puntos” en la imagen del Gobierno y del propio Presidente. Aun así, varios integrantes del gabinete creen que apartar ahora al jefe de Gabinete sería leído como una concesión frente a la oposición y a la presión mediática. Una de esas voces lo explicó con crudeza: “si entregás a Adorni a los medios y la oposición, el próximo sos vos”.

Ese razonamiento convive con malestar en otros despachos. Allí consideran que las respuestas públicas de Adorni no alcanzaron y que la conferencia de prensa que dio en Casa Rosada el lunes pasado no logró cerrar las dudas que circulan. Cerca de Bullrich incluso repiten otra crítica: “Si tenés las pruebas [de tu inocencia] te juntás con los periodistas y se las mostrás”.

La tensión también se notó en la reacción oficial frente al testimonio de Matías Tabar, el contratista encargado de las refacciones en la vivienda que los Adorni compraron en el country Golf Club Indio Cua. Después de su declaración, en la que dijo haber recibido US$245.000 en efectivo del jefe de Gabinete, desde sectores del oficialismo salieron por redes sociales y por off the record a cuestionar su credibilidad.

La defensa interna se mezcla con rumores de recambio y costo electoral

Mientras tanto, algunos dirigentes que rodean al Presidente intentan bajar el tono y sostener la continuidad del funcionario. Luis Caputo, que acompaña a Milei en Los Angeles, rechazó las versiones sobre un pedido para desplazar a Adorni y lo definió como una persona “íntegra” y “trabajadora”. En la misma línea habló Martín Menem, presidente de la Cámara de Diputados, cuyo nombre aparece en rumores sobre una posible sucesión en la jefatura de Gabinete.

Esos rumores crecieron después de la reunión que Menem mantuvo anteayer con Karina Milei en el Congreso. Sin embargo, no hay ninguna confirmación oficial sobre cambios. Por ahora, lo concreto es que Adorni estará presente en la reunión del viernes y que el Presidente planea participar una vez que regrese de Estados Unidos, donde fue invitado por el instituto Milken y expondrá por la tarde sobre su mirada de la economía y la política argentinas.

Dentro del oficialismo, no todos leen el problema como un episodio limitado a un funcionario. Cerca de un ministro con trayectoria política advierten que el caso afecta al corazón del dispositivo libertario por el lugar que Adorni ocupó y ocupa. En esa línea, una fuente fue terminante: “Adorni es Milei, es Karina Milei, fue vocero, candidato, es jefe de Gabinete. No sé como se saldrá a hacer campaña después del Mundial de fútbol”.

Esa misma voz agregó que, durante el Mundial, cuando la atención pública esté enfocada en otro lado, debería abrirse una etapa de modificaciones en el gabinete. Por ahora, no pasa de una expresión interna, pero muestra hasta qué punto la discusión sobre Adorni ya se proyecta sobre el frente electoral del oficialismo.

La causa judicial, la Casa Rosada y el resto de la interna libertaria

La controversia no quedó encerrada en la relación entre Bullrich, Adorni y los Milei. También aparecen otros nombres del oficialismo y de fuerzas aliadas. Diego Santilli, ministro del Interior e incorporado recientemente al espacio, mantuvo actividad política con perfil propio y ayer por la tarde estuvo en la sede de Pro junto a intendentes bonaerenses del macrismo, que todavía sigue aliado a La Libertad Avanza en ese distrito.

Al llegar a Balcarce al 400, Santilli eligió la cautela y dijo: “No creo en las condenas mediáticas”. Según uno de los asistentes, en esa reunión “no se habló de Adorni”, aunque el ministro buscó llevar tranquilidad al mencionar “datos positivos” de la economía para los próximos meses. Esa escena refleja el intento de algunos sectores de evitar que la crisis absorba toda la agenda política.

También hubo diferencias sobre el manejo de la relación con la prensa. Un sector cercano a Bullrich tomó distancia del cierre de la sala de periodistas de la Casa Rosada, que se extendió durante once días, desde el 23 de abril hasta el lunes pasado. Según pudo saberse, la senadora no compartió esa decisión oficial.

En el entorno de Adorni, en cambio, ponen la atención en el 31 de julio, cuando el jefe de Gabinete deberá presentar su declaración jurada de bienes. Allí ubican el momento en que, según esperan, se conocerán con más precisión sus explicaciones patrimoniales. Hasta entonces, la preocupación por el costo político del caso sigue creciendo dentro del oficialismo.

Por eso la reunión del viernes por la tarde quedó cargada de expectativa. Con Milei de regreso de Los Angeles, con Adorni sentado en la mesa y con Bullrich decidida a reiterar su postura, el encuentro se perfila como una instancia central para una interna que ya dejó de ser subterránea. Hasta ahora, desde el entorno presidencial sostienen que no habrá cambios y que el respaldo al jefe de Gabinete se mantiene.