Los accidentes viales en Salta volvieron a quedar en el centro de la discusión luego de una seguidilla de siniestros y de controles que detectaron conductores alcoholizados durante los últimos días. La reciente incorporación del sistema de scoring, junto con cámaras, fotomultas, reductores de velocidad y campañas de prevención, puso otra vez bajo la lupa las medidas destinadas a reducir los riesgos en calles y rutas.
Desde el Observatorio Salvemos Vidas, su referente Rodrigo Sauma planteó que las herramientas disponibles deben funcionar de manera coordinada. El especialista sostuvo que la prevención requiere mejoras en la infraestructura, fiscalización activa y educación vial sostenida dentro de las escuelas.
Los accidentes viales requieren una estrategia integrada
Sauma explicó que sumar dispositivos o endurecer sanciones no alcanza si cada medida se aplica por separado. En diálogo con InformateSalta, señaló que el objetivo debe ser evitar hechos de tránsito y, a la vez, disminuir las consecuencias cuando ocurre una equivocación en la vía pública.
“La infraestructura es importante, mayores controles y, por supuesto la seguridad vial en las instituciones escolares”, enumeró Sauma al describir los tres puntos que considera necesarios para bajar la siniestralidad.
Su propuesta se vincula con el concepto de “Sistema Seguro”, promovido por la Organización Mundial de la Salud y Naciones Unidas. Ese enfoque parte de que las personas pueden cometer errores al circular y plantea que una muerte no debería depender solamente de la conducta de quien maneja.
Calles y rutas pensadas para reducir consecuencias
“Tenemos que cambiar el paradigma vial”, afirmó Sauma. Bajo esa idea, propuso avanzar hacia “calles y rutas que perdonan”, es decir, espacios diseñados para que un descuido, un error o un despiste no termine necesariamente en una tragedia.
Entre las medidas mencionadas figuran auditorías sobre las condiciones actuales, barreras de contención adecuadas y sectores protegidos para peatones y ciclistas. También incluyó las Zonas 30 en lugares con mucha circulación de personas, además de extender calles de convivencia hacia barrios y cercanías de establecimientos escolares.
Sobre esos sectores, el referente indicó que, “la probabilidad de supervivencia de un peatón supera el 90%”. El planteo apunta a que las condiciones de circulación contemplen especialmente a quienes caminan o se trasladan en bicicleta.
Controles viales y formación desde la infancia
Para el Observatorio Salvemos Vidas, las cámaras y las fotomultas pueden aportar datos útiles, aunque no deberían concentrar toda la fiscalización. Sauma consideró que la información sobre los puntos de mayor riesgo puede servir para definir dónde realizar controles.
“El control vial no puede reducirse a la fiscalización fotográfica fija”, expresó. En ese sentido, propuso operativos móviles, dinámicos y sorpresivos en los sectores donde se registren mayores peligros, con una función preventiva además de la aplicación de sanciones.
El tercer eje es la educación vial. Aunque el tema se aborda actualmente como contenido transversal en las escuelas, Sauma planteó que requiere seguimiento y un lugar más definido dentro de las instituciones educativas.
“La formación no debe limitarse a charlas esporádicas sobre señales de tránsito”, indicó. Su propuesta es incorporar contenidos específicos desde la infancia sobre percepción del riesgo, respeto por el espacio público y convivencia entre peatones, ciclistas y conductores.
La discusión se da mientras en Salta funcionan fotomultas, cámaras, reductores de velocidad y campañas de concientización, además del sistema de scoring implementado recientemente. “Los siniestros son predecibles y, por lo tanto, evitables”, sostuvo Sauma.

