La Justicia federal de Salta avanza con una investigación que ya tiene a 7 policías tucumanos bajo análisis después del hallazgo de 66 kilos de droga escondidos en una camioneta. El expediente se abrió tras una secuencia ocurrida el domingo por la mañana en la zona limítrofe con Tucumán, donde hubo disparos, persecución y versiones cruzadas sobre lo que pasó. En la causa quedaron detenidas una médica que trabajaba en Gendarmería Nacional, una esteticista de Tartagal y José Alfredo “Yuya” Troichuque, arrestado horas después cuando intentaba entrar a Tucumán por El Tala.
Durante una audiencia realizada este lunes, el fiscal federal Ricardo Toranzos sostuvo que los efectivos tucumanos estaban fuera de su jurisdicción y sin autorización. Según expuso, cuatro participaron de manera directa en el episodio y otros tres pertenecían al mismo destacamento. Además, se ordenaron pericias sobre sus armas reglamentarias para establecer si alguna fue usada en el hecho investigado.
La pesquisa también se concentró en los movimientos de esos uniformados, en la documentación interna del destacamento policial de 7 de Abril y en sus teléfonos celulares. Para los investigadores, una de las claves está en reconstruir por qué estaban en territorio salteño y quién los convocó. Una fuente judicial ligada al caso señaló: “Estuvieron ahí porque alguien los llamó. Cuando se analicen los celulares se sabrá”.
La investigación sobre 7 policías tucumanos se afirmó por varias irregularidades
Uno de los puntos que más llamó la atención en la causa fue la forma en que se movían los agentes tucumanos. De acuerdo con lo planteado por el fiscal, circulaban en una camioneta blanca particular, manejada por uno de ellos, y no en un móvil oficial. Junto al conductor iban otros tres efectivos, todos ahora alcanzados por la pesquisa federal.
Después de que se descubriera el cargamento de cocaína, esos policías se fueron del lugar sin dejar asentada su presencia y sin informar en forma oficial qué tarea realizaban en Salta. Esa salida rápida quedó bajo análisis porque, según la reconstrucción judicial, no había ninguna orden para que hicieran un patrullaje o una investigación en una zona que no les correspondía.
Las averiguaciones posteriores marcaron otro dato sensible: los superiores de esos efectivos no sabían que se encontraban actuando en ese sector. A partir de eso se hizo un procedimiento en el destacamento de 7 de Abril. En ese lugar secuestraron la camioneta que habrían utilizado, el libro de guardia donde se registran los movimientos del personal, teléfonos celulares y las armas reglamentarias asignadas a los involucrados.
Toranzos también remarcó una inconsistencia en el acta de actuaciones. Ese documento fue confeccionado con una fecha posterior y, además, no mencionaba lo ocurrido en El Potrero. Esa omisión pasó a formar parte de los ejes del expediente, mientras la Justicia intenta establecer si existió participación de los agentes en el episodio ligado al traslado de la droga.
Los 66 kilos de droga aparecieron tras una balacera en el límite entre Salta y Tucumán
La causa comenzó el domingo, cerca de las 9, por el llamado de una vecina del paraje El Potrero. La mujer pidió ayuda a la Policía de Salta y avisó que dos mujeres habían llegado hasta su casa en estado de shock. Según informó, el vehículo en el que venían por la Ruta Nacional 34 había recibido disparos.
Cuando arribó el primer efectivo salteño, encontró una Renault Duster marrón con al menos siete impactos de bala, un neumático dañado y los vidrios rotos. Dentro de la vivienda estaban resguardadas Ivana Georgina Portal, médica clínica que cumplía funciones en Gendarmería Nacional con asiento en Tartagal, y Delia Yolanda Tame, esteticista de esa ciudad.
Ambas contaron que todo había empezado después de detenerse en una estación de servicio YPF de Rosario de la Frontera. De acuerdo con ese relato, desde allí fueron seguidas por dos camionetas, una blanca sin patente y otra azul, y los ocupantes de esos vehículos habrían efectuado disparos para obligarlas a detener la marcha.
Mientras los policías salteños trataban de ordenar lo que había pasado, apareció en el lugar un hombre al que identificaron como José Alfredo “Yuya” Troichuque. Al advertir la presencia policial, escapó hacia el sur en una camioneta blanca. Minutos más tarde llegaron otros hombres que se presentaron como policías de Tucumán y dijeron que hacían patrullaje, aunque estaban a unos 20 kilómetros del área donde podían intervenir legalmente.
Frente a esas inconsistencias, se dio intervención a la Justicia Federal ante la sospecha de que la Renault Duster estaba siendo usada para llevar estupefacientes. Con autorización de la auxiliar fiscal Carolina Salas, se realizó una inspección pericial en el vehículo. Allí descubrieron un doble fondo debajo del piso, donde había 64 ladrillos de cocaína con un peso total de 66 kilos.
Dos hipótesis buscan explicar qué hacían los uniformados en esa zona
Con el secuestro de la droga ya confirmado, la fiscalía trazó una hipótesis principal sobre el ataque sufrido por las mujeres. En esta etapa inicial, se sospecha que las ocupantes de la camioneta habrían sido interceptadas por un grupo presuntamente encabezado por Troichuque para quedarse con el cargamento, en una maniobra que la investigación vincula con un presunto intento de “mejicaneada”.
Los investigadores creen, además, que la información sobre el traslado de la cocaína pudo haber salido de quien entregó la carga o de alguna persona cercana a las transportistas. Sobre la presencia de los policías tucumanos, la Justicia trabaja con dos posibilidades. Una señala que pudieron haber sido contratados por Troichuque para intervenir en el intento de robo. La otra apunta a un posible arreglo previo con los responsables del envío para facilitar el paso sin controles.
Por ahora, lo que aparece prácticamente descartado en el expediente es la versión de un patrullaje rutinario. Esa explicación perdió fuerza por la falta de autorización, por la ausencia de aviso a superiores y por la ubicación en la que fueron encontrados. El análisis de los celulares y las pericias balísticas sobre las armas reglamentarias figuran entre las medidas que pueden definir ese tramo de la causa.
Las detenciones alcanzaron a tres personas y el expediente siguió creciendo
Después del hallazgo en la Renault Duster, Portal y Tame quedaron detenidas. La causa, sin embargo, no se cerró con ellas. Horas más tarde fue arrestado Troichuque cuando intentaba ingresar a Tucumán por el paso de El Tala, un corredor mencionado en la investigación por su uso en movimientos vinculados al transporte de drogas.
En ese momento, Troichuque ya no viajaba en la camioneta que había sido observada inicialmente. Según se informó en el expediente, iba en otro vehículo y estaba acompañado por su pareja, Adriana Angélica Ita. Ese procedimiento sumó otro tramo a una secuencia que ya incluía disparos, fuga y la aparición de agentes de otra provincia en una zona que no les correspondía.
En contraste con esa detención posterior, los policías tucumanos se retiraron del lugar casi de inmediato y sin mayores explicaciones sobre su presencia. Ese comportamiento quedó incorporado a la investigación, que ahora revisa comunicaciones, registros internos y el rol que cada uno pudo haber tenido antes, durante y después del hallazgo de la cocaína.
Mientras tanto, el jefe de la Policía de Tucumán, Joaquín Girvau, dispuso la separación preventiva de los siete efectivos alcanzados por la causa, los puso a disposición de la Justicia Federal de Salta y abrió un sumario administrativo interno para determinar las responsabilidades que pudieran corresponder.


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