jueves, junio 18, 2026

A 50 años del secuestro de Miguel Ragone: las pistas, la causa judicial y las dudas que siguen abiertas

El caso Ragone vuelve a ocupar la agenda pública con nuevos recordatorios sobre el operativo de secuestro, las hipótesis sobre su destino y el fallo que llegó 35 años después.

A 50 años del secuestro de Miguel Ragone, ocurrido el 11 de marzo de 1976 en la ciudad de Salta, la provincia vuelve a repasar los detalles de aquel operativo, las pistas de los autos encontrados, las hipótesis sobre su paradero y la causa judicial que, recién en 2011, condenó a uno de los máximos responsables de la represión en la provincia. El recuerdo del exgobernador, las 50 años de su secuestro y la forma en que fue interceptado en plena calle siguen marcando una de las historias más fuertes vinculadas al terrorismo de Estado en el norte argentino.

la causa judicial por el secuestro de Miguel Ragone y la condena de 2011

Treinta y cinco años después del secuestro de Miguel Ragone, la Justicia federal dictó una sentencia clave para la investigación. En noviembre de 2011 se resolvió que el entonces jefe de la Policía de Salta, Miguel Raúl Gentil, era responsable por el secuestro y la desaparición del exgobernador. El hecho juzgado fue el operativo ejecutado el 11 de marzo de 1976, cuando Ragone fue interceptado mientras manejaba su auto rumbo al trabajo.

En esa época, Gentil estaba al frente de la Jefatura de Policía y tenía bajo su órbita a las fuerzas que intervinieron en los operativos masivos de esos días. La resolución judicial lo ubicó en la estructura de mando vinculada al secuestro y a la posterior represión que se desplegó en la provincia. De esa manera, el fallo señaló el caso Ragone como uno de los episodios más graves del terrorismo de Estado en Salta.

El mismo 11 de marzo, tras el secuestro, la Jefatura informó que a lo largo de la jornada se habían detenido unas 700 personas en distintos puntos del Valle de Lerma y alrededores. Eran operativos simultáneos, con rastrillajes y allanamientos en varias localidades. Esos datos quedaron asentados en los registros oficiales y se incorporaron más tarde a los expedientes judiciales y a las reconstrucciones históricas sobre la represión en la provincia.

Las causas vinculadas al secuestro y la desaparición de Miguel Ragone se fueron acumulando a lo largo de las décadas, con testimonios de testigos, policías, familiares y sobrevivientes. El proceso que terminó con la condena de Gentil en 2011 tomó como base esos documentos, además de declaraciones que describieron la cadena de mandos que operaba en Salta antes y después del golpe de Estado de 1976.

Según consta en esas actuaciones, el secuestro de Ragone no fue un hecho aislado, sino que se combinó con una ola de detenciones y procedimientos que marcaron la escalada represiva en la provincia. El caso del exgobernador se volvió emblemático porque involucró a una figura conocida, con trayectoria política y médica, y porque su cuerpo nunca fue encontrado.

el operativo, los autos hallados y las versiones sobre el destino de Ragone

Los hechos que desencadenaron la desaparición de Miguel Ragone empezaron pocos minutos después de las 8 de la mañana del jueves 11 de marzo de 1976. Ese día, el médico salió de su casa, ubicada en pasaje Gabriel Puló, al volante de su Peugeot 504. Iba camino a su lugar de trabajo cuando, a los pocos metros, fue seguido por dos autos que llamarían la atención de los testigos: un Chevy de color rojo o naranja y un Ford Falcón gris, ambos con varios ocupantes.

De acuerdo con las declaraciones recogidas en la causa y en los registros de la época, estos vehículos se le pusieron a la par, lo encerraron y lo chocaron, obligándolo a detenerse sobre calle Del Milagro. Los relatos coinciden en que, después del impacto, varios hombres bajaron de uno de los autos, sacaron a Ragone por la fuerza de su Peugeot y lo hicieron subir nuevamente, pero por la puerta del acompañante.

En el forcejeo, el exgobernador perdió uno de sus mocasines, que quedó tirado sobre el pavimento. Esa prenda sería encontrada después en el interior de su auto, cuando fue ubicado lejos del lugar del ataque. Los testigos también mencionaron que los hombres actuaron con rapidez, vestidos de manera prolija, y que portaban armas largas o de grueso calibre.

La violencia del operativo se extendió a las personas que estaban en la zona. Un comerciante que miraba la escena desde la vereda de su negocio, ubicado también sobre calle Del Milagro, recibió un disparo en el pecho. Murió en el acto. Se trataba de Santiago Arredes, de 66 años, hermano de Roberto Arredes, quien ocupaba el cargo de Comisario Inspector en la cúpula de la Policía de la provincia.

Esa relación familiar generó, desde entonces, la sospecha de que el comerciante podría haber sido asesinado por haber reconocido a alguno de los atacantes. La hipótesis fue mencionada en varios informes periodísticos, aunque no se presentó como una certeza judicial. En la misma secuencia de disparos también resultó herida de gravedad una empleada de la firma Bettella, identificada como Margarita Martínez de Leal, quien salió a la calle al escuchar los tiros y fue alcanzada por los proyectiles. Fue llevada al Hospital San Bernardo, sin que en los relatos posteriores se detallen más datos sobre su evolución.

Tras reducir a Ragone y disparar contra los testigos, los secuestradores escaparon por calle Gurruchaga hasta la avenida Yrigoyen y desde allí tomaron rumbo al sur. En el Peugeot iba adelante el exgobernador, sentado en el lugar del acompañante y custodiado por dos hombres, mientras un tercero conducía. Detrás seguían el Chevy y el Ford Falcón, con más personas armadas.

autos abandonados, rastrillajes y rumores en el Valle de Lerma

Mientras se multiplicaban las versiones, las fuerzas de seguridad desplegaron amplios rastrillajes en el Valle de Lerma en las horas posteriores al secuestro. La búsqueda se centró sobre todo en los autos que habían sido mencionados en los primeros testimonios. Uno de los hallazgos se produjo cerca de Coronel Moldes, en un camino próximo al embalse Cabra Corral. Allí apareció abandonado un Chevrolet que fue identificado por testigos como uno de los vehículos utilizados en el operativo.

Ese dato alimentó en ámbitos policiales la hipótesis de que Miguel Ragone habría sido asesinado y arrojado al embalse, que en ese momento todavía estaba en proceso de llenado. Reconstrucciones periodísticas de aquellos años indicaron que en la zona se vio trabajar a buzos, aunque el cuerpo del exgobernador nunca fue hallado. La versión sobre el embalse convivió con otras posibilidades que también circularon de boca en boca.

A las 72 horas del secuestro se sumó otra pista: un Ford Falcón gris, similar al descripto por los testigos, fue localizado en el camino a Cafayate. Hacia ese momento ya se había encontrado también el Peugeot 504 de Ragone. Su auto apareció poco después del ataque, abandonado en el llamado “camino del matadero” en Cerrillos, que hoy vincula la ruta nacional 68 con la ruta provincial 49.

Dentro del vehículo se hallaron dos objetos personales del médico: un zapato mocasín y un llavero. El Peugeot fue luego trasladado a la ciudad de Salta y quedó a disposición de la Seccional Primera, donde se realizaron peritajes y se sumaron más testimonios. Esas diligencias formaron parte del expediente que, décadas después, sería retomado por la Justicia federal.

En paralelo a estas tareas, el mismo mediodía del 11 de marzo, Miguel Ragone hijo se presentó en la Central de Policía para radicar la denuncia por la desaparición de su padre. Lo hizo mientras se reforzaban los operativos en distintos puntos de la provincia y crecían las versiones sobre el posible paradero del exmandatario. Ninguna de las pistas derivó en la localización de su cuerpo.

Entre las versiones que circularon esos días también se habló de hornos de cal en La Merced o San Agustín, de una tumba clandestina en cementerios del Valle de Lerma o incluso en Tucumán, entre otras hipótesis que no pudieron ser comprobadas. El paso del tiempo no permitió confirmar ninguna de esas alternativas y el destino final de Miguel Ragone se mantiene sin respuesta judicial concreta.

trayectoria de Miguel Ragone, contexto político y reacción social

El 11 de marzo de 1976 no era una fecha cualquiera para el dirigente justicialista. Ese día se cumplían exactamente 3 años de su elección como gobernador de Salta. En aquellas elecciones había derrotado a Ricardo Durand, Miguel Angel Martínez Saravia y Héctor Cornejo D’Andrea, imponiéndose con una amplia mayoría que le permitió llegar al gobierno provincial con fuerte respaldo legislativo.

Además, el secuestro se produjo apenas 2 días antes de las internas del Partido Justicialista de Salta, que estaban fijadas para el 14 de marzo de 1976. En esos comicios, que finalmente no se concretaron, Ragone encabezaba la lista “Lealtad y Lucha-Lista Verde” y competía por la presidencia del partido a nivel provincial. El operativo interrumpió de golpe esa disputa interna y derivó en la suspensión inmediata del acto electoral.

La prensa de aquellos días registró un fuerte rechazo al secuestro del médico y dirigente. Se informaron pronunciamientos críticos de diferentes sectores políticos y sociales de Salta. El Consejo Nacional del Justicialismo y el Triunvirato Reorganizador local hicieron saber públicamente su postura contra el secuestro y anunciaron que las elecciones internas previstas no se realizarían.

También se consignaron expresiones de condena por parte de entidades como la CGE, la CGT, las 62 Organizaciones y la mayoría de los partidos políticos salteños. Esos pronunciamientos marcaron que el secuestro de Miguel Ragone tuvo repercusión más allá del ámbito partidario y se instaló como un hecho de fuerte impacto en la vida pública de la provincia.

En los datos biográficos del exgobernador se describen sus orígenes y su carrera previa a 1976. Nacido el 15 de enero de 1921 en la provincia de Tucumán, cursó allí la primaria y la secundaria antes de mudarse para estudiar Medicina en la Universidad de Buenos Aires, donde se especializó en neurocirugía. Luego se radicó en Salta y llegó a dirigir el Hospital Nacional Neurosiquiátrico “Christofredo Jakob”, establecimiento que hoy lleva su nombre.

En su vida personal se casó con Clotilde Suárez y tuvo cuatro hijos: Clotilde, Alfonso, Miguel y José. Su relación con el Club Atlético Libertad también fue mencionada en las crónicas de la época: Ragone presidió la institución en varias oportunidades, mientras que el comerciante asesinado durante el operativo, Santiago Arredes, figuraba como socio número 9 y uno de los fundadores.

Ragone asumió la gobernación de Salta el 25 de mayo de 1973 con una mayoría amplia en la Legislatura. Sin embargo, durante su gestión se fueron acumulando conflictos y tensiones con diversos sectores, hasta que en noviembre de 1974 la provincia fue intervenida por el Poder Ejecutivo Nacional. El secuestro y la desaparición de Miguel Ragone el 11 de marzo de 1976 quedaron así asociados en los registros judiciales y periodísticos con su trayectoria médica y política y con la posterior condena a Miguel Raúl Gentil en noviembre de 2011.