A 13 años del femicidio de Ángeles Rawson, el expediente por el crimen de la adolescente de 13 años sigue con efectos concretos: Jorge Néstor Mangeri continúa detenido bajo una condena a prisión perpetua, alojado desde diciembre de 2023 en el penal federal de Rawson, en Chubut, mientras su defensa impulsa pedidos de revisión y cambios en su situación penitenciaria. La sentencia por abuso sexual en grado de tentativa y homicidio agravado por femicidio fue confirmada por distintas instancias judiciales y permanece firme, aunque en paralelo se tramitan recursos en el fuero de ejecución penal.
La situación de Jorge Mangeri en la cárcel de Rawson
El femicidio de Ángeles Rawson lo mantiene preso con perpetua en un penal federal, lejos de Buenos Aires. Desde diciembre de 2023, el ex encargado del edificio donde vivía la joven está alojado en la cárcel federal de Rawson, en la provincia de Chubut, adonde fue trasladado desde el Complejo Penitenciario Federal I de Ezeiza. En ese establecimiento bonaerense había permanecido más de una década, después de ser detenido por el crimen.
Durante el tiempo que estuvo en el módulo 1 de Ezeiza, Mangeri realizó tareas internas como limpiador y llegó a cursar estudios de sociología dentro del servicio penitenciario. Ese esquema cambió con el traslado al sur del país, donde no ocupa un puesto formal de trabajo, aunque sí colabora en actividades informales dentro del pabellón en el que se encuentra alojado.
Según consta en el expediente, el salario penitenciario que percibe, que no supera los 180.000 ARS por mes, es derivado a su esposa, Diana Saettone. La relación con ella se mantiene, y es Saettone quien viaja a visitarlo a la cárcel patagónica, de acuerdo con lo que figura en los informes de su situación de detención.
En cuanto a su estado de salud, un informe médico de 2015 lo describió como “clínicamente compensado”, con lesiones menores sin complicaciones importantes. Desde ese documento no se sumaron reportes oficiales que indiquen enfermedades graves u otro cuadro que haya modificado de manera significativa su condición física dentro del sistema carcelario.
Los movimientos judiciales y los recursos en trámite
En paralelo a su permanencia en el penal de Rawson, la defensa de Mangeri intenta revisar aspectos de la condena por el femicidio de Ángeles Rawson y también su lugar de alojamiento. Su nueva abogada particular, Patricia Croitoru, presentó pedidos para revertir el traslado a Chubut y lograr que el detenido regrese al penal de Ezeiza, donde estuvo durante la mayor parte de su cumplimiento de pena.
Además de las presentaciones vinculadas a la cuestión penitenciaria, la defensa oficial que interviene en el caso impulsa un recurso de revisión ante el fuero de ejecución penal. El objetivo de ese planteo es obtener la copia completa de todo el material probatorio que integra la causa, con la posibilidad de volver a analizar los estudios forenses y las pericias incorporadas al juicio que terminó con la condena perpetua.
En ese mismo camino se dejó abierta la puerta a llevar planteos a organismos internacionales, aunque por ahora no se informó un cronograma concreto para ese eventual paso. También se menciona como alternativa futura la posibilidad de pedir prisión domiciliaria a partir de 2038, año en el que Mangeri cumplirá 70 años, o antes si se llegaran a acreditar problemas de salud que encuadren dentro de los requisitos legales para ese beneficio.
La condena que pesa sobre él fue ratificada por la Corte Suprema en julio de 2018. Antes de llegar al máximo tribunal, el fallo del Tribunal Oral en lo Criminal N.º 9 había sido confirmado por la Cámara del Crimen, lo que consolidó la calificación de abuso sexual en grado de tentativa y homicidio agravado por femicidio, con pena de prisión perpetua.
Cómo fue el caso que conmocionó al país
El femicidio de Ángeles Rawson, ocurrido cuando la joven tenía 16 años, quedó reconstruido a partir de cámaras, pericias y testimonios. El expediente se inició el 10 de junio de 2013, día en que la adolescente desapareció tras ir a una clase de gimnasia y regresar a su edificio en el barrio porteño de Palermo. Las cámaras de seguridad de Ravignani 2360 registraron su ingreso a las 9:50, el último momento en que se la vio con vida.
Al día siguiente, el 11 de junio, empleados de la planta de residuos de Ceamse en José León Suárez hallaron su cuerpo dentro de bolsas de basura. La autopsia determinó que la causa de muerte fue asfixia, con signos de estrangulamiento, múltiples golpes y fracturas. El estudio forense señaló además lesiones compatibles con un abuso sexual que no llegó a consumarse y marcas de defensa por parte de la víctima.
La investigación comenzó enfocada en el entorno cercano de la joven. Se tomaron declaraciones a familiares y allegados, y en ese marco la madre de Ángeles señaló sus sospechas hacia el encargado del edificio, Jorge Mangeri. A partir de allí, la causa giró hacia él como principal sospechoso y la fiscalía ordenó que fuera citado a declarar de manera urgente.
El 14 de junio, Mangeri fue convocado y, ya en la madrugada del 15 de junio, en sede judicial, admitió haber cometido el crimen. Esa confesión luego fue cuestionada por el propio acusado, que dijo haber sido presionado por la policía, pero el tribunal la valoró junto con el resto de la prueba reunida en el expediente.
Las pericias incorporadas al caso reforzaron la acusación: se detectó ADN de Mangeri debajo de las uñas de Ángeles y en sogas utilizadas para atar el cuerpo. Los peritos también constataron fracturas en costillas, clavícula y una vértebra, lesiones compatibles con un fuerte forcejeo entre la víctima y su agresor.
Juicio oral, condena y repercusión pública
El juicio oral comenzó en febrero de 2014 ante el Tribunal Oral en lo Criminal N.º 9. Durante las audiencias declararon testigos, especialistas y se proyectaron registros de cámaras, además de analizarse informes médicos y periciales. El 15 de julio de 2015, el tribunal dictó la condena a prisión perpetua por abuso sexual en grado de tentativa y homicidio agravado por femicidio.
La causa por el femicidio de Ángeles Rawson mantuvo presencia constante en la agenda mediática. En 2018, la Legislatura porteña aprobó el cambio de nombre de la Plaza Jacarandá por “Plaza Ángeles Rawson” y en ese espacio se colocó un banco rojo como símbolo de rechazo a la violencia de género. En 2023, al cumplirse una década del crimen, se realizaron actos de homenaje y recordatorios en medios de comunicación.
En 2025 se difundieron nuevos videos de la indagatoria de Mangeri, lo que volvió a ubicar el expediente en el centro de la conversación pública y reavivó el interés por los detalles de la causa, mientras el condenado continuaba cumpliendo la pena de prisión perpetua que le impuso la Justicia.

